Sunday, November 4, 2012

Antonio Gershenson y Robert D. Kaplan

Estoy leyendo el libro de Robert Kaplan llamado "The Revenge of Geography", además acabo de poner en este blog, el último artículo de Gershenson en La Jornada. Como he enfatizado anteriormente en este curso, la posición materialista en la Historia, requiere tomar en cuenta a la Geografía. México y Estados Unidos están ineludiblemente conectados en la cintura.

La región fronteriza, para todos fines prácticos, es un nuevo país. Los norteños de México  y los sureños de Estados Unidos, están más unidos en algunos aspectos, con los habitantes del otro lado de su frontera, que con sus compatriotas del resto del país. Desde la colonia, los Mexicanos del centro han estado alejados del Norte. Igualmente, el tipo de economía que se desarrolló en el Sur de los Estados Unidos, es diferente que la del Norte de ese país. El conflicto entre regiones, desencadenó en la guerra de 1846.

He cruzado esa frontera en camión en algunas ocasiones, y creo que después de la primera reacción a la gran diferencia entre los dos países, uno empieza a ver las similaridades, y lo que aquí expreso; el carácter emergente de un nuevo país: La República del Norte.

Actualmente resido en los Estados Unidos, y el próximo martes habrá una elección en la que no votaré, pues aún no soy ciudadano americano, sólo residente, sin embrago tengo una opinión política clara. No voté en la pasada elección presidencial mexicana, pues no acudí al consulado de Chicago que me corresponde. Igualmente, tengo una opinión sobre el mejor candidato.

Me parece más consecuente escribir sobre el futuro que sigue en los próximos años para los dos países, que sólo escribir quién debe ganar.

En ambos países estas votaciones han causado agitación. México se dividió en Norte y Sur. La izquierda ganó en Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Puebla. y el Distrito Federal, por sólo mencionar las regiones más representativas. El candidato opositor, que yo identificaría de derecha, aunque su partido se define como del centro político, ya ha aventurado la opinión de modificar los artículos 27, y 28, de la Constitución Mexicana,  para beneficiar a empresas extranjeras, algunas de ellas norteamericanas.

De este lado de la frontera, donde me encuentro en este momento, las encuestas muestran a Obama como ganador. Si así fuera, es probable, que incluya a México en sus planes de independencia energética. Su opositor también está muy interesado en el petróleo mexicano, como nos informa Gershenson hoy, pero desde el punto de vista de la élite que explota a los ciudadanos de ambos países.

Termino con las ideas de Kaplan.

Este autor nos hace reflexionar sobre la inevitibilidad de un futuro común para las dos regiones geográficas. A largo plazo, me inclino a este punto de vista. Entre más pronto los ciudadanos de ambos países tomen las riendas de sus gobiernos, y establezcan relaciones beneficiosas para ambos, nos irá mejor a todos.

Debo confesar sin embargo, que durante mi vida, no espero ver esa República del Norte.

Por lo pronto me preocupa que Enrique Peña Nieto, con el apoyo de Carlos Salinas de Gortari, apoyen a la mafia de narcotraficantes que se ha apoderado de varias regiones del país; y si gana Romney, los más aventureros imperialistas de entre los americanos, se lancen a despelucar a los mexicanos de su valioso petróleo.

En el largo plazo, es inevitable que se forme una sola región económica desde San Luis Potosí  hasta Carolina del Norte. No soy adivino, así es que no doy fechas. Lo que si es claro, es que primero deben meter a la cárcel al Chapo Guzmán, o a cualquiera de sus descendientes que quede en su lugar.

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