Tuesday, June 2, 2015

La hora del Politécnico

Javier Flores

El otoño de 2014 es el parteaguas que marca un antes y un después en el Instituto Politécnico Nacional. Así lo reconoció su actual director, el doctor Enrique Fernández Fassnacht, durante la celebración del Día del Politécnico realizada el pasado 22 de mayo, que incluyó una ceremonia en la cual el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, entregó las preseas Lázaro Cárdenas a los más distinguidos miembros de la comunidad de una de las más importantes y respetadas instituciones de educación superior e investigación en el país.

Y en efecto, hay un punto de inflexión resultado de un movimiento estudiantil que sacudió los cimientos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), cuyos primeros efectos provocaron la renuncia de la doctora Yoloxóchitl Bustamante, anterior directora, y la cancelación del nuevo Reglamento Interno. Pero más allá de la sustitución de autoridades o la eliminación de instrumentos normativos, las movilizaciones dieron lugar a un nuevo escenario que mostró con nitidez que una de las mayores demandas de los miembros de la comunidad politécnica, acumulada por años, era la necesidad convertida en exigencia de ser escuchados.

Los estudiantes se reunieron con las nuevas autoridades del Politécnico en una mesa de diálogo que si bien por momentos fue tortuoso, hizo posible que circularan ideas, razones y sobre todo que se llegara a acuerdos. El éxito de este proceso se debe en mi opinión a dos factores: Por un lado a que predominó entre los jóvenes la energía y el ideal de transformar a su institución por encima de otras demandas generales –muchas de ellas legítimas– impulsadas por organizaciones políticas radicales. Por otra parte, al acierto en el nombramiento de una nueva dirección en el instituto.

Enrique Fernández Fassnacht es un académico muy experimentado, conocedor del Politécnico y del sistema de educación superior e investigación en México (es egresado del Poli, fue rector de la Universidad Autónoma Metropolitana y secretario general de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior). Es una persona respetuosa y prudente que sabe escuchar, y al mismo tiempo está dotado de convicciones y determinación.

Un aspecto que en mi opinión fue muy positivo en la ceremonia a la que hice alusión líneas arriba, es que en la intervención del director general del IPN no hubo lugar para la autocomplacencia o los elogios a la autoridad. Tomó al toro por los cuernos y se refirió a los estudiantes organizados en la Asamblea General Politécnica y a su movimiento como generadores de acuerdos históricos. Señaló que en ese proceso se presentaron protestas y exigencias, pero también propuestas.

 Enrique Fernández informó que se ha dado seguimiento a los compromisos contraídos y aclaró que “(…) de la mano de la comunidad politécnica estamos construyendo la plataforma que nos permita despegar hacia una renovación integral del Politécnico, sin afectar los principios y fundamentos originales (…) Por ello, la renovación integral del Politécnico no partirá de cero. No se edificará sobre ruinas ni implicará borrón y cuenta nueva”.

Esta renovación integral sería el resultado de dos grandes procesos. Por un lado, el Congreso Nacional Politécnico –que actualmente se encuentra en la etapa de integración de la Comisión Organizadora– del cual podría surgir el IPN como una institución autónoma. Por otro lado, un nuevo plan de desarrollo institucional que incluye nueve ejes estratégicos, que son los siguientes:

1) Asegurar la calidad de la docencia en sus modalidades presencial, mixta y a distancia. 2) Alinear los programas de investigación y desarrollo con el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación, así como promover su mayor vinculación con la docencia de los niveles medio y superior. 3) Garantizar el mejoramiento integral de los trabajadores, otorgando certidumbre en los procedimientos de ingreso, promoción, permanencia y retiro en condiciones dignas. 4) Incrementar y mejorar las actividades culturales y deportivas. 5) Obtener los ingresos suficientes para el financiamiento oportuno de las actividades. 6) Elaborar un plan maestro de infraestructura que permita contar con instalaciones adecuadas para el desarrollo de las funciones sustantivas. 7) Simplificar las estructuras y procesos administrativos. 8) Actualizar los esquemas de rendición de cuentas y transparencia institucionales. 9) Mejorar los programas de comunicación, divulgación, vinculación e internacionalización del IPN.

Actualmente, las actividades en todo el instituto han regresado a la normalidad, como lo muestran la realización hace unos días de los exámenes de admisión de alumnos y la firma de acuerdos de la revisión salarial con el sindicato el viernes pasado. De este modo, si el otoño de 2014 fue el de las grandes movilizaciones estudiantiles, el verano de 2015 puede marcar el inicio de las mayores aportaciones del Instituto Politécnico Nacional al sistema de educación superior e investigación, y a todo México.

La Jornada

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