Sunday, March 27, 2016

La Jornada: Balance de la economía internacional

La Jornada: Balance de la economía internacional:



"En el artículo que se iniciaba con un gran recorrido de un ferrocarril de carga de China a Irán, a través de 90 por ciento de Asia, se nota una gran diferencia entre este continente –especialmente del este de Asia, el lado del Pacífico– y el resto del mundo. Resumimos en algunos elementos la situación de esa región."



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Monday, March 21, 2016

Cambios en EU marcan giro en política hacia Cuba por David Brooks



Nueva York. Mientras Barack Obama insta por el “cambio” en Cuba durante su visita, la política de 
normalización de relaciones con La Habana proviene más bien de cambios dentro de Estados Unidos, 
no en Cuba.
De hecho, el mandatario estadunidense llegó a la isla socialista desde un país envuelto en un pugna 
sobre su futuro donde, ademas de una amenaza semi-fascista, millones de ciudadanos están 
respondiendo a un llamado por una “revolución política” y muchos de ellos se identifican o dicen 
que tienen una vision favorable del “socialismo”.

En el caso de Cuba, vale subrayar que tal vez ningún otro país del mundo en desarrollo ha tenido 
tal presencia, provocado tanto temor y furia dentro del país más poderoso del mundo a lo largo 
de las últimas décadas.
Pero hoy día, después de medio siglo de políticas enmarcadas en la guerra fría una amplia 
mayoría de los estadunidenses – 62 por ciento - favorecen el restablecimiento de relaciones 
bilaterales como “positivo” para Estados Unidos, y 55 por ciento favorecen el fin del bloqueo contra 
Cuba, reveló una encuesta de CBS News/New York Times publicada hoy.
No es nuevo, en tiempos recientes hasta 73 por ciento aprobaron una apertura de la relación y 
72 por ciento se oponían al embargo en un sondeo de Pew Research Center en julio de 
2015. Mas aún, por primera vez una mayoría de estadunidenses (54 por ciento) tienen una percepción
 favorable de Cuba, según una encuesta de Gallup en febrero -un giro dramático de 10 por ciento que 
decían eso en 1996.
Pero tal vez su aspecto más sorprendente es que en la capital anticastrista, en Miami, 
mayorías de cubanoestadunidenses favorecen la normalización de relaciones e incluso el fin del 
bloqueo: 56 por ciento de éstos apoyan la normalización de relaciones diplomáticas y, por 
primera vez, una mayoría, 53 por ciento, están a favor de levantar el bloqueo, según una encuesta de 
Bendixen & Armandi en diciembre de 2015.
El cambio de la postura de Estados Unidos hacia Cuba tiene mucho que ver con el cambio 
demográfico dentro de este país, sobre todo en la comunidad cubanoestadunidense. Por un 
lado, las nuevas generaciones de cubanoestadunidenses nacidas en Estados Unidos no comparten la 
historia, ni las perspectivas, de sus padres y menos de sus abuelos en torno a la isla, y con ello se ha 
desmoronado el monopolio político tan dominante de los días en que la Fundacion Nacional 
Cubanoestadunidense y su jefe Jorge Mas Canosa imponía la linea no sólo en Miami, sino en 
Washington (es cuando se decía que la política estadunidense hacia Cuba es una política hacia Miami).
El número de latinos de herencia cubana asciende a 2 millones; 57 por ciento son inmigrantes, con una 
nueva ola de inmigrantes, más de medio millón, llegando desde 1990, reporta Pew Research Center.
Las nuevas olas de inmigrantes de Cuba no llegan por razones políticas, sino por necesidades 
económicas, y no comparten la visión de su país con los anticastristas antiguos. El giro en la opinion
 pública, el cambio demográfico y las presiones de un amplio abanico de las cúpulas políticas,
económicas y sociales del país, han hecho posible que un presidente estadunidense pise territorio 
cubano.
Desde hace unos años varios legisladores federales y gobernadores de ambos partidos, la Camara de 
Comercio de Estados Unidos, la Iglesia católica y otras denominaciones, entre otros, han promovido la
 reanudación de relaciones y levantar el bloqueo.
Vale recordar que la visita a Cuba del ex presidente Jimmy Carter en 2002, y sus llamados 
subsecuentes para normalizar larelación fueron potentes en promover el cambio en Washington. 
Con eso, entre otras cosas, se pudo finalmente confesar en la Casa Blanca y otras partes de la cúpula 
política lo que ya todos sabían: la política estadunidense a lo largo de más de 50 años “ha 
fracasado”. Hoy lo reiteró Obama en La Habana: “Lo que hicimos durante 50 años no sirvió a 
nuestros intereses ni los intereses del pueblo cubano”.
Pero en este momento también se debe recordar a los que buscaron promover un 
cambio en la política estadunidense cuando no sólo no tenían el respaldo de sectores de la cúpula, 
sino cuando hacerlo implicaba riesgo de violencia física, amenazas, atentados, investigaciones por 
autoridades secretas, y hasta muerte.
Desde disidentes cubanos dentro de Miami -entre los lugares más peligrosos para romper la linea 
establecida por la cúpula anticastrista - hasta sectores académicos, religiosos, artísticos y de 
agrupaciones solidarias participaron desde los sesenta en enfrentar la política estadunidense contra 
Cuba desde adentro de este país.
La lista es larga, pero entre las aportaciones de los cubanoestadunidenses está la Brigada Antonio
 Maceo, los valientes intentos para romper el monopolio sobre los medios en Miami como lo fue 
Radio Progreso y publicaciones como Progreso Semanal Areito.
Una de estas voces claves es la del abogado y analista José Pertierra, quien entre otras cosas fue
 uno de los abogados de Elián Gonzalez y encabezó la persecución legal contra Luis Posada Carriles a 
nombre de la justicia venezolana, quien este lunes comentó a La Jornada que con la visita de Obama,
 “la intención de Estados Unidos sigue siendo el cambio de regimen, pero igual como anteriormente
 Cuba supo construir trincheras para protegerse de Estados Unidos, ahora sabe construir puentes 
sólidos para controlar la nueva estrategia estadunidense”.
Mas allá de la comunidad cubanoestadunidense, también hubo esfuerzos solidarios, desde las Brigadas 
Venceremos hasta más recientemente las caravanas contra el bloqueo de Pastores por la Paz, más la 
aportación de grupos latinos estadunidenses como el Proyecto de Educación y Empadronamiento del
 Votante del Suroeste (SVREP) quienes llevaron a líderes latinos locales a conocer Cuba y promover 
el cambio de la política estadunidense.
Esfuerzos por músicos como Ry Cooder en proyectos tan exitosos como Buena Vista Social Club, 
David Byrne y suproducción de dos discos de música cubana llamados “Bailando con el enemigo”,
 y proyectos como Playing for Change (https://www.youtube.com/watch?v=blUSVALW_Z4)
 junto con la continuación del dialogo entre artistas ha jugado un papel mucho más poderoso de lo 
que parece en crear otra vision entre ambos pueblos.
Es el cambio en Estados Unidos, más que cualquier cambio en Cuba, el que permitió que 
Washington superara su propia política y cambiara tanto dentro como fuera su relación con 
Cuba, y que hoy permitió que un presidente estadunidense pisara la tierra de Marti.

La Jornada

Sunday, March 20, 2016

La Jornada: Pemex: en su 18 de marzo, asesinato gradual

La Jornada: Pemex: en su 18 de marzo, asesinato gradual:



"Lo publicado recientemente, gasolina importada y gasolineras privadas, incluso de manera muy importante, extranjeras. Privatización creciente, no sólo por entrega descarada, sino por contratos, antes por 15 y 20 años, ahora por 30 años. Todos los funcionarios estarán muertos cuando venzan. ¿Se vale vender el país así?"



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Friday, March 18, 2016

En 20 estados se consume como potable agua contaminada, advierten expertos

Foto
Quienes suponen que se avecina una crisis del agua se equivocan, ya es nuestro presente, advierten investigadores. En la imagen, el río Atoyac, seco en su totalidad tras la aparición de un socavón el pasado 3 de marzoFoto Notimex
Blanche Petrich
Enviada
Periódico La Jornada
Viernes 18 de marzo de 2016, p. 43
San Miguel de Allende, Gto.
En el norte de Guanajuato el manto acuífero La Independencia, que solía abastecer a las comunidades de esta región semidesértica, ha bajado su volumen a tal grado que los más de 300 pozos ya no alcanzan a extraer aguas superficiales. El manto no llega a recargarse y la excavación es cada vez más profunda, a más de 300 metros. Resultado: en decenas de comunidades se consume agua con altos contenidos de flúor y arsénico.
Con esta y otras advertencias arrancó hoy el Foro del agua, acción desde la sociedad en el Jardín Botánico El Charco del Ingenio. El fundador de este proyecto, César Arias de la Canal, subrayó que quienes suponen que viene una crisis del agua se equivocan porque ésta ya es nuestro presente.
Nativo sanmigueleño, Arias cita simbólicamente la muerte, en 1993, del manantial El Chorro, a cuyos pies nació esta ciudad, que fue durante el periodo de la Colonia una potencia industrial gracias, precisamente, a sus fuentes de agua. De entonces a la fecha, decenas de antiguos manantiales se han secado sin que nadie se percate de su desaparición.
La bióloga María Deogracias Ortiz, de la Universidad de San Luis Potosí y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, documentó, con trabajos académicos nacionales e internacionales realizados a lo largo de 25 años, el hecho de que en más de 20 entidades de México –norte y centro del país– se consume, clasificada como potable, agua entubada con cantidades de arsénico y flúor por arriba de la norma oficial.
En el caso del flúor, señaló, los estados de Guanajuato, Durango y San Luis Potosí concentran las comunidades donde la presencia de este metal está por arriba de 1.5 miligramos por litro, establecido como máximo aceptable. Estudios toxicológicos realizados por la propia científica Deogracias han encontrado incidencias frecuentes de daños a la salud como fluorosis dental, afecciones en los neurotransmisores del cerebro y daños en los huesos en diversas comunidades.
En Guanajuato se han registrado entre 40 mil y 50 mil casos de fluorosis dental –oscurecimiento de la dentadura– y la Asociación Médico Dental de San Miguel reconoce que siete de cada 10 niños que atienden ya tienen acumulación irreversible.
Se citó también una investigación de la revista médica Fluoride, que documentó con estudios de campo que el consumo de flúor en altas concentraciones puede reducir hasta 30 por ciento el coeficiente mental de los niños.
En el caso de los estados que registran comunidades donde se consume agua que duplica y hasta triplica la norma oficial de concentración de arsénico, citó los casos de la Comarca Lagunera en Coahuila y Zimapán en Hidalgo.
Estas investigaciones, entre ellas las de la propia doctora Deogracias, luego de ser ignoradas o desmentidas consistentemente por las instituciones federales que gestionan el agua, la Secretaría de Salud y los gobiernos estatales, finalmente han obtenido reconocimiento por parte de la Conagua. De hecho, informó la científica potosina, fue la propia Conagua la que reportó a un grupo de investigadores que sólo un estado de la República Mexicana, Campeche, distribuye en sus tuberías agua libre de arsénico y flúor.
Los efectos del arsénico en el cuerpo humano se traducen en mayor frecuencia de cánceres.
Sin embargo, concluyó María Deogracias, el flúor y el arsénico no son los problemas más graves de la contaminación hídrica, ya que los últimos estudios han revelado presencia de mercurio, altamente tóxico, en algunas comunidades de San Luis de La Paz.
Arias se refirió a las causas del problema: la extracción masiva de agua por parte de la millonaria agroindustria de familias de la región, como los Fox y los Usabiaga; a los campos de golf que disfrutan los potentados que habitan los alrededores y a los crecientes parques industriales que son vistos por el gobierno local como una solución, no un problema para el desarrollo.
Desde hace tres lustros académicos y activistas que se han dedicado a estudiar y documentar el creciente deterioro de la cuenca del acuífero La Independencia han denunciado la situación y han intentado diversas vías de diálogo y apertura con las autoridades federales, estatales y municipales. Sin embargo, concluyó Arias de la Canal, la respuesta ha sido la cerrazón: Desde la administración de Vicente Fox a la fecha, la reacción ha seguido el mismo patrón para seguir defendiendo el modelo de desarrollo extractivista: la negación, el ocultamiento de información vital y la satanización de los académicos, científicos y activistas que ponen las evidencias sobre la mesa.

Wednesday, March 9, 2016

Por una Liga Antidifamación para mexicanos en EU

Claudio Lomnitz
E
l gobierno de México ha comenzado por fin a repudiar públicamente el fenómeno Trump. Durante meses guardó escrupuloso silencio en torno de las declaraciones incendiarias de Donald Trump. Los expertos en Relaciones pensaban, no sin alguna razón, que hacer declaraciones era echarle gasolina al fuego, y que sólo aumentarían las posibilidades electorales del candidato. Hoy, frente a la probabilidad de lo que hasta hace poco parecía el sueño guajiro de un megalómano, han hecho pronunciamientos muy fuertes tanto la Secretaría de Relaciones Exteriores como la Presidencia de la República, pasando por los ex presidentes Fox y Calderón, que hacen comparaciones entre Trump, Hitler y Mussolini.
No está claro si estas reacciones hayan estado bien calibradas porque no se entiende bien a quién van dirigidas (claramente no a Trump, pero ¿a quién?). Por eso los efectos de estas declaraciones están por verse. Lo que queda en claro en estos bandazos que oscilan entre el silencio y la estridencia es que el gobierno no sabe qué medidas tomar ni ante la posibilidad de que Trump sea presidente, ni tampoco ante la popularidad evidente de las ocurrencias de este candidato, la expulsión de los migrantes, el muro fronterizo impenetrable, y la criminalización del indocumentado. El gobierno no sabe qué hacer porque, en cierto modo, el daño ya está hecho. Aun si Trump pierde, el debate migratorio ya gira en torno de su impostura. Cualquier intento de reforma migratoria progresista está ya destinado al fracaso.
Así, el problema hoy ya no se reduce a evitar el triunfo de Trump, porque el uso político del migrante como culpable de la decadencia estadunidense ya está a la mano de cualquiera. Ante una situación así, falta pensar en alternativas que van mucho más allá de la coyuntura electoral.
Una idea que se podría explorar es que el gobierno apoye la creación de una Liga Antidifamación Mexicana en Estados Unidos, parecida a la Liga de Antidifamación Judía, que fue formada en Estados Unidos en 1913 para educar a la población contra el antisemitismo, el racismo y el prejuicio religioso, y para contrarrestar las muchas falsedades que circulaban sobre los judíos en la época (recordemos que la fabricación infamante conocida como Los protocolos de los sabios de zión fue escrita y publicada en Rusia en 1903, y que ya para 1913 circulaba ampliamente; en pocos años sería retomada por Hitler en su campaña genocida). Además de tener una función educativa, la Liga de Antidifamación Judía tenía y tiene aún un brazo jurídico, abocado a llevar a la corte casos de discriminación, difamación, etcétera.
Sería pertinente que el Estado mexicano pensara en organizar una Liga de Antidifamación Mexicana en Estados Unidos, que tuviera en su misión los siguientes puntos:
Educar a la población estadunidense y mexicana acerca de la corresponsabilidad de Estados Unidos y de México en el fenómeno migratorio.
La migración de trabajadores mexicanos a Estados Unidos tiene más de 120 años de existir. Fue iniciada por enganchadores que entraron a México de los Estados Unidos buscando llevarse trabajadores al otro lado. Luego ya no hubo necesidad de estos enganchadores, y el trabajador cruzaba naturalmente la frontera porque se habían formado redes de comunicación y de confianza entre empleadores estadunidenses y empleados mexicanos. En otras palabras, la demanda desde Estados Unidos siguió, y nunca se ha detenido.
Durante la Segunda Guerra Mundial se firmó el Programa Bracero por iniciativa de Estados Unidos, y llevó a millones de mexicanos al otro lado. Muchos se quedaron. Otros trajeron paisanos cuando veían que había demanda… Por último, en 1994 se firmó el TLCAN, cuyas graves implicaciones para el campesinado mexicano eran perfectamente conocidas. El TLCAN implicaba más migración. Eso lo sabían tanto los negociadores mexicanos como los estadunidenses. Por eso, la historia de responsabilidad conjunta y de complicidades compartidas debe ser objeto de una campaña educativa.
Educar a la población estadunidense y mexicana acerca del trabajo que realizan los mexicanos en Estados Unidos, los beneficios que le traen a la sociedad de ambos lados de la frontera, los impuestos que pagan, los sacrificios que hacen, la clase de gente que son, y los beneficios que traen de ambos lados de la frontera.
Introducir demandas judiciales en casos de discriminación, difamación, libelo, abuso policial, etcétera. Los mexicanos en Estados Unidos merecen tener un campeón en las cortes, una institución que tenga un establo de abogados de altísimo calibre, que sepan ganar y que sepan publicitar. Los migrantes no tienen recursos para pagar servicios así; el gobierno mexicano puede ofrecerlo.
Constituirse en líder en la defensa de las causas de discriminación contra todos los latinos. La categoría de latino en Estados Unidos está compuesta en su mayoría por mexicanos (son cerca de 60 por ciento del total). Los centroamericanos, ecuatorianos, colombianos, etcétera, son tan vulnerables al trumpismo infeccioso como los mexicanos.
El gobierno mexicano está descubriendo algo tarde la necesidad de desarrollar una política activa de defensa de los mexicanos en Estados Unidos. Necesita insistir en la responsabilidad y los intereses de ambos gobiernos y de ambas sociedades ante el fenómeno migratorio. Entrar a debates públicos con el señor Trump es una política muy insuficiente frente al tamaño del problema. Se necesita apuntalar una política educativa, de medios, delobbying y judicial, sostenida y coherente. Sería un error histórico quedarse de brazos cruzados ante tamaña ola política, que busca echarle la culpa de la decadencia de las clases medias estadunidenses a un migrante inocente y denostado.


Sunday, March 6, 2016

El mito de la transición democrática, de John Ackerman

Elena Poniatowska
P
or alguna razón, cuando pienso en Brad Will, el generoso chavo estadunidense que vino a tomar fotos y películas de la lucha de los maestros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, se indignó con la desigualdad y murió de dos balazos en una calle de esa ciudad, el 23 de mayo de 2012, pienso también en John Ackerman.
John es ante todo académico, pero es también un extraordinario luchador social. Radical, no cambia de camiseta. Sus valores perduran, no surgen de una crisis, sino de su nacimiento, su buena factura de hombre y de intelectual. No se queja, ataca. Joven catedrático y gran colaborador de La Jornada y Proceso,autor de El mito de la transición democrática, consigna con rabia lo mal que está nuestro país y esa rabia nos sacude, pero no nos invita a levantarnos en armas, nos invita a levantarnos en ideas.
Ambos, Brad Will y John Ackerman pertenecen a esa raza de jóvenes apasionados y desprendidos que vienen de Estados Unidos a México durante sus vacaciones y se entregan con una falta de interés personal enorme a colaborar en el trabajo comunitario de las poblaciones más pobres (generalmente en Oaxaca) y, sin más, se ponen a construir casas, letrinas, patios, caminos de sol a sol, sin esperar nada a cambio. Así, en Michoacán, cerca de Pátzcuaro, en 1990, Ackerman levantó pico y pala con toda la fogosidad de su carácter generoso y rebelde, y se espantó con la absoluta pobreza de los más pequeños, los mexicanos más olvidados. Tres años más tarde hizo un proyecto similar en la Huasteca Potosina, en 1993, con estudiantes de la la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y, finalmente, en el Encuentro Intergaláctico por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en La Realidad, Chiapas, en 1996, sacó a bailar La del moño colorado a Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, en la lluvia, en plena selva Lacandona.
Si Brad Will encontró su muerte en una calle de Oaxaca, John Ackerman corrió con mejor suerte, porque encontró el amor en la politóloga Irma Eréndira Sandoval, hija de Pablo Sandoval Ramírez y nieta de Pablo Sandoval Cruz, dos de los luchadores sociales más emblemáticos de Guerrero. El encuentro con la mujer de su vida (quien además es doctora en ciencias políticas de la Universidad de Los Ángeles California, en Santa Cruz) resultó providencial, porque el médico Pablo Sandoval Cruz y su hijo Pablo Sandoval Ramírez fueron militantes excepcionales de la mejor izquierda mexicana, e Irma Eréndira se formó al lado de un abuelo médico dedicado a las causas de Guerrero, su tierra y un padre quien siempre levantó la voz contra el saqueo y la corrupción.
Hoy por hoy, John Ackerman, doctor en derecho constitucional, es investigador y catedrático del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Nunca he asistido a alguna de sus clases, pero estoy segura de que en su salón hierven los sesos y las mesas de trabajo huelen a azufre, porque Ackerman es capaz de prender fuego al cerebro más apagado y su discurso capaz de levantar al más indiferente. No me cabe la menor duda de que José Revueltas se habría fascinado con la oratoria y la escritura de John Ackerman. Sus artículos y conferencias están llenos de datos duros: consigna lo que está mal en nuestro país y nos sacude. Sobre todo enseña a no tener miedo de dar una opinión, porque callarse es también una forma del autodesprecio que muchos padecemos.
Para John, el maestro universitario, la familia Sandoval Cruz ha sido una escuela insuperable. Su suegro abuelo, don Pablo, quien a pesar de su pobreza y el abandono de su padre, llegó a ser médico, es un ejemplo a seguir. Curó enfermos, atendió partos, repartió medicamentos y se indignó por las malas condiciones de su estado, Guerrero. Hizo todo lo que pudo para sacar adelante a su familia, pero también a los más abandonados. La injusticia y la corrupción lo hicieron ligarse a un guerrillero del tamaño de Lucio Cabañas, que antes había sido maestro. Su suegro, Pablo Sandoval Ramírez, diputado y luchador social, padre de Irma Eréndira, murió consignando todo lo que está mal en nuestro país.
Ackerman, hijo de dos académicos de Yale, se puso al lado de los otrosdesde la primaria y escogió a amigos afroamericanos y latinos en vez de gringuitos aplastados frente a la tele. Quizá fueron esas amistadas quienes lo convirtieron en el autor político más joven y leído de México y en el colaborador de medios internacionales como el New York TimesLe Monde Diplomatique The Guardian. Como bien afirma en su prólogo de El mito de la transición democrática,mantenerse neutral en los tiempos que corren equivale a abandonar a los que menos tienen.
Indignado por la exclusión de miles de mexicanos, Ackerman pública artículos tan apasionados como bien documentados y, si bien nos deja un sabor amargo, apela a los jóvenes, que, según él, son quienes tienen conciencia de la gravedad de los errores y la corrupción del actual régimen, quizá porque ellos serán los más perjudicados en el futuro. Lo dice bien el joven maestro: “Los que hoy estudian una carrera universitaria tendrán muy pocas posibilidades de tener acceso a un empleo, y casi nulas para contar con una plaza digna en su área de especialización. Los expertos calculan que para 2020 solamente 44 por ciento de los jóvenes egresados con licenciatura encontrarán algún empleo y únicamente 6 por ciento un trabajo de calidad donde podrán utilizar plenamente el conocimiento especializado de su carrera (…) Como consecuencia de la reforma fiscal, estos mismos jóvenes se verán obligados a pagar un mayor porcentaje de sus raquíticos salarios al fisco. Y como resultado de la reforma financiera nuestros estudiantes más preparados podrán terminar en la calle”.
Esos muchachos, cuyo futuro se anuncia desolador, son los que hoy luchan desde sus aulas en la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana y el Politécnico para proseguir su carrera. A ellos apuesta el autor porque sabe que sus sueños son los mismos que los que llevaron a 43 normalistas a su acostumbrado boteo que suplía al total abandono del gobierno y abrió la puerta a un infierno que desde entonces nos consume como sociedad.
Según la Real Academia, uno de los significados de la palabra mitoes: Historia o relato que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad. Quizás esta sea la acepción más acertada para entender el libro civilizatorio de Ackerman. Desde hace más de medio siglo, a los mexicanos nos endilgan un discurso que altera la verdad y otorga un poder absoluto al primer mandatario. Después de Lázaro Cárdenas, a los presidentes se les ha olvidado su país: México.
También es un mito que exista una verdadera transición democrática, porque México no cumple con los estándares mínimos para ser considerado un régimen democrático. El autor demuestra con datos contundentes que desde la época de Miguel Alemán Valdés hasta la fecha nos abruma una sucesión de mentiras, asesinatos, fraudes y alianzas con empresas trasnacionales. Incluso durante los sexenios del cambio, cuando el PAN gobernó el país, no hubo el golpe de timón tan esperado.
Del desastre económico-político en que se encuentra México no sólo es culpable el PRI –como apunta el autor–, sino una oposición débil y vendida al mejor postor. El Pacto por México o la Iniciativa México, no han sido más que negocios redondos de PRI, PAN y PRD. Según Ackerman, nuestros problemas no se iniciaron en 1982 “con la imposición del neoliberalismo económico por el presidente Miguel de la Madrid. Tampoco empezaron en 1988 con el fraude electoral y las privatizaciones de Salinas de Gortari. Lo que estamos viviendo hoy es la culminación de décadas de arduo trabajo de los ‘tecnócratas’ corruptos y entreguistas bajo la sombra del Estado autoritario”. El broche de oro es la llamada reforma energética, que según Ackerman retrasa al país 76 años, porque devuelve el control de la industria petrolera a las mismas empresas trasnacionales expropiadas por Lázaro Cárdenas. Mientras otros países como Argentina nacionalizan su petróleo, México es incapaz de resistir las presiones de dichas empresas. El mejor ejemplo es la impunidad de las mineras canadienses que mandan en nuestro país.
Para John Ackerman, el mejor representante del sistema putrefacto que nos preside es el ex gobernador de Guerrero Ángel Aguirre, quien administró el estado entre 1996 y 1999 como representante del PRI, y en 2011 llegó de nuevo al poder de la mano del PRD. Los políticos saltan de un partido a otro, se alían al que antes fue su opositor y siguen sacando provecho del erario. Así funciona desde hace más de 70 años un sistema político en el que Ackerman no ve sino simulación y mentira como el nuevo elefante blanco llamado Instituto Nacional Electoral, incapaz de resolver los fraudes institucionalizados que padecemos hace décadas.
Según Ackerman, a pesar de que 90 por ciento de los ciudadanos se informa por la televisión, según las encuestas México es el país más insatisfecho con su gobierno de toda América Latina. Sólo dos empresas controlan la audiencia: Televisa y Tv Azteca al servicio del gobierno.
El mito de la transición democrática no sólo analiza la corrupción de los partidos, denuncia el patético Buen Fin del gobierno de Calderón, iniciado un 20 de noviembre que olvida el aniversario de la Revolución Mexicana y promueve un delirante consumismo que endroga a la depauperada familia mexicana.
Además de dedicar su libro a los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, Ackerman afirma que no todo es negro, ya que las semillas de Tlatelolco y el 10 de junio han fructificado en los estudiantes que hoy se indignan contra la telenovela de la Casa Blanca y de la mentira en la que tanto se empeña el gobierno.
Benedetti escribió alguna vez que en la vida ciertas figuras geométricas deben evitarse: Los círculos viciosos, los triángulos amorosos y las cabezas cuadradas. El excelente ideario de John Ackerman es una invitación a abrir nuestros cerebros a la esperanza.


La Jornada: Ferrocarril de China a Irán: su significado

La Jornada: Ferrocarril de China a Irán: su significado:



 "Un ferrocarril, con 32 carros llenos de mercancía, llegó a Teherán el 15 de febrero de 2016. La capital de Irán fue centro de la atención de la prensa mundial, aunque parece que no de México y tal vez otros países. Venía del este de China, por una ruta muy similar a la histórica Ruta de la Seda, que llegaba al fin de Asia en el estrecho de Bósforo, que va del Mar Mediterráneo al Mar Negro en el norte. Por cierto que Turquía acaba de terminar un túnel, el Marmaray, bajo ese estrecho."



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