Tuesday, May 3, 2016

Indiana: ganan Trump y Sanders, Cruz abandona

David Brooks
Nueva York. Los precandidatos presidenciales insurgentes de ambos partidos ganaron las elecciones primarias en Indiana, acercando a Donald Trump a la corona republicana y provocando el retiro del senador Ted Cruz, por otro lado, continúa la rebelión contra la cúpula demócrata convocada por Bernie Sanders a pesar de que la reina de ese partido mantiene su amplia ventaja para conquistar la nominación.
Sin embargo, nada queda sellado en esta inusual contienda marcada por sorpresas, la constante equivocación de los expertos y las cúpulas, y por la expresión popular de hartazgo en ambos partidos.
Los republicanos
El multimillonario, estrella de reality shows con nula experiencia política, triunfó con un amplio margen a pesar del intenso esfuerzo de su contrincante, Cruz, en esta competencia estatal que se perfilaba como la mejor, y tal vez última, posibilidad para frenar al magnate en su marcha para robar la corona republicana de las manos de la cúpula que intenta todo para negársela.
La derrota marco el fin de Cruz, quien esta noche “suspendió” su campaña, “pero no estoy suspendiendo mi lucha por la libertad” y “por los valores judeocristianos", aclaró.
La dimisión de Cruz deja solo al gobernador John Kasich frente a Trump, quien ya había dicho antes del resultado que “si ganamos en Indiana, esto ya se acabó”, en referencia a la competencia para la nominación del partido. Esta noche, cada vez más expertos y políticos creen que tiene razón.
Fue un día en que se exhibió de nuevo el bajísimo nivel del debate entre los contrincantes, con Trump vinculando al padre de Cruz con Lee Harvey Oswald, el asesino de John F. Kennedy, y el senador respondiendo que Trump es un mentiroso crónico, advirtiendo a aquellos con hijas que Trump ha sido un “mujeriego serial” quien una vez afirmó que “sus batallas con enfermedades de transmisión sexual habían sido “su Vietnam personal”.
Ya que ha resultado casi imposible descarrilar a Trump, a menos que ocurra algún escándalo o desastre político, la última apuesta de la cúpula del partido ha sido hacer todo lo posible para evitar que acumule los mil 237 delegados requeridos (está a menos de 200 de llegar) para obtener la nominación como candidato presidencial antes de la convención nacional en julio.
Pero ahora todo indica que Trump logrará obtener el número mágico de delegados (ya tiene más del 80 por ciento de los que necesita) en los restantes nueve concursos republicanos estatales que conforman este proceso interno de cada partido, culminando con el premio más grande de todos, California, el 7 de junio (junto con otros cuatro estados), donde goza de una amplia ventaja en las encuestas.
Si Trump no logra obtener el número necesario, la cúpula tiene la intención de hacer todo para generar lo que se llama una “convención negociada” donde estallaría una batalla para negarle la corona a pesar de que tenga una amplia ventaja en el número de delegados.
Pero el resultado en Indiana demostró el gran fracaso del, hasta ahora, patético intento para promover la estrategia de la cúpula republicana para frenar a Trump, a pesar de que se han invertido millones en ella.
Algunos expertos y dirigentes republicanos así como analistas externos, especulan que un triunfo de Trump podría dañar severamente al partido, costándole no solo la Casa Blanca sino también su dominio del poder legislativo, y tal vez hasta la destrucción del propio partido tal como existe hoy.
Los demócratas
El triunfo de Sanders es clave para justificar su compromiso de seguir en la contienda hasta el concurso estatal final en California a principios de junio, y tal vez hasta la convención nacional en julio, especialmente después de perder cuatro de los cinco estados en juego hace una semana.
Sin embargo, para los demócratas los delegados son otorgados de manera proporcional, y por lo tanto su triunfo cerrado en Indiana no logró reducir de manera significativa la ventaja de casi 300 delegados de la cual goza Clinton, quien ya cuenta con mas del 90 por ciento de los delegados necesarios para llegar al número requerido, 2 mil 383, para obtener la nominación (incluyendo a los llamados “superdelegados” que pueden cambiar su apoyo cuando quieran). La exsecretaria de estado, ya se comporta como si fuera la candidata presidencial en los hechos, y dice estar enfocada en la elección general contra Trump.
Pero Sanders ha reiterado que no tiene ninguna intención de retirarse, varios de los concursos en los 10 estados restantes en la contienda demócrata (además de algunos territorios y Washington DC) son favorables para el “socialista democrático”. Su campaña insiste en que rehúsa descartar la posibilidad de ganar la nominación si llega a la convención con la ola de apoyo que ha generado, y con ello convencer a suficientes superdelegados de cambiar su voto a favor de él como el mejor posicionado para derrotar a Trump.
Algunos dentro y fuera de la campaña argumentan que Sanders está haciendo esto tanto para permitir que todas sus bases puedan expresarse en el proceso, como también para intensificar la presión sobre Clinton y la cúpula del partido para continuar girando hacia posiciones más progresistas, algo que ya ha logrado en cierto grado.

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