Saturday, June 4, 2016

Gobernabilidad: México, Estados Unidos, España

Gustavo Gordillo
E
lecciones enlodadas. El síntoma de los tiempos en materia electoral es el desvanecimiento de la frontera entre guerra sucia y campaña de contrastes. A lo anterior se han enseñoreado mentiras totales sobre la conducta, los planteamientos o la vida personal de los contrincantes amplificados gracias a grabaciones clandestinas, photoshop y otros usos de nuevas tecnologías de comunicación.
Fragmentación electoral, desarticulación social. Es excepcional que los resultados en elecciones razonablemente limpias arrojen una coalición claramente mayoritaria. En regímenes parlamentarios las coaliciones programáticas han sido sustituidas por las llamadas grandes coaliciones que abarcan a partidos en polos distintos del tablero político pero bajo un programa de gobierno común. En otros países, sobre todo de régimen presidencialista, el Ejecutivo debe gobernar con coaliciones efímeras cuyo único vínculo es la participación en el poder y particularmente en el presupuesto.
Corrupción. El ingrediente distintivo en muchos regímenes, sean democráticos o autoritarios, presidencialistas o parlamentarios, unitarios o federales, es la enorme corrupción de políticos, empresarios y en general de miembros de la clase política. Lo que los distingue no es la corrupción sino la impunidad. Lo anterior tiene que ver con la solidez de los sistemas de justicia, con la presencia de contrapoderes fuertes como los medios, las ONG y los mecanismos de participación ciudadana. Con todo, un tema de la mayor importancia que crecientemente afecta la calidad de las democracias tiene que ver con el financiamiento de las campañas políticas.
Estados Unidos. Las elecciones presidenciales en Estados Unidos, dilatadas por el largo periodo de elecciones primarias, permiten apreciar mejor las cualidades y potenciales coaliciones de los candidatos principales. Además se requieren grandes sumas de dinero para sufragarlas. Las reformas que determinó la Corte Suprema en materia de financiamientos y de participación electoral han marcado las recientes elecciones ahí. Se instaló el imperio de los billonarios, como lo ha señalado Sanders. También, como su campaña lo demuestra, y antes las dos de Obama, es posible en determinadas condiciones recurrir con éxito relativo al masivo financiamiento en pequeñas cantidades de millones de ciudadanos. Se suponía que Estados Unidos era el régimen presidencial por excelencia con bipartidismo no ideológico y efectivo equilibrio de poderes. Ahora estamos frente a un régimen disfuncional, con parálisis en el Legislativo y donde la elección presidencial también determinará el equilibrio en la Corte Suprema. Más todavía con dos fuertes candidatos anti-establishment y en muchos sentidos antisistémicos, y cuya presencia es signo de que los dos grandes partidos han dejado de expresar a segmentos importantes del electorado.
España. El bipartidismo fue roto en diciembre con el surgimiento de Ciudadanos y sobre todo de Podemos. Podemos jugó la carta en contra de lospolíticos de siempre –la casta– y buscó por medio de alianzas locales, el transversalismo. Por ello evitaron aliarse con Izquierda Unida, partido más ideológico, en parte sucesor del partido comunista. Ciudadanos, partido de centro derecha, jugó la carta anticorrupción. La imposibilidad de formar una coalición de gobierno ha conducido a otras elecciones. Ahora sí coaligados con IU es probable que Podemos supere al PSOE afectado por actos de corrupción tan fuertes como los que han afectado a Rajoy y al PP. La discusión de fondo empero es cómo formar una coalición capaz de gobernar.
México. Difícil hacer pronósticos específicos dado lo cerrado de las elecciones en algunos estados. Tres aspectos emergen con todo: habrá mayor fraccionamiento, crecerá la fuerza electoral de Morena, alguien heredará una manzana envenenada, y el régimen de tres partidos que se instaló a partir de los 90, hace agua.
Twitter: gusto47

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