Wednesday, October 19, 2016

Omisión del gobierno ante feminicidios: claman en marcha

 19/10/2016 04:00 
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Omisión del gobierno ante feminicidios: claman en marcha.
La movilización más nutrida y vigorosa contra los feminicidios que se haya realizado en Puebla sucedió este martes, cuando más de tres mil personas marcharon y protestaron por la insensibilidad, la negligencia del gobierno estatal encabezado por Rafael Moreno Valle Rosas, que ha propiciado con esos vicios la elevación en el número de crímenes contra mujeres y la gravedad de la saña con que se perpetran.

La movilización duró más de cinco horas y en ella los protagonistas fueron los padres y madres de cinco de las 300 víctimas de feminicidios que se han cometido en el sexenio del panista que hoy aspira a ser presidente de la República.

No hay palabra que signifique “padre o madre que ha perdido un hijo”. Hay nombre para quien pierde a un padre o una madre, se le llama huérfano o huérfana; hay sustantivo también para quien pierde a un esposo o esposa, se le dice viuda o viudo. Pero no hay nombre para quienes pierden a un hijo.

Así, ayer esos hombres y mujeres cuya tragedia ni siquiera tiene nombre fueron arropados principalmente por jóvenes de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), pero también de otras instituciones de educación superior como la Universidad Iberoamericana, por colectivos de feministas y defensores de derechos humanos, activistas, académicos,  trabajadores, profesionistas, artistas, vendedores ambulantes de la 28 de Octubre y hasta políticos como la ex candidata a la gubernatura, Ana Teresa Aranda Orozco, la dirigente estatal del PRD, Socorro Quezada Tiempo, y la ex diputada federal Violeta Lagunes Viveros.

Los miles que marcharon desde la Facultad de Computación en Ciudad Universitaria, hasta el Parque Benito Juárez, escucharon con paciencia y solidaridad, con dolor y rabia los mensajes de Rocío Limón, madre de Paulina Camargo LimónArgelia Romero, progenitora de Olga Nayeli Sosa Romero; Félix Sonia Castillo, mamá de María Georgina Phanoaya García Castillo; Vicente Castelán Castro, padre de Gizeh Castelán y Amada Barranco, madre de Araceli Vázquez Barranco.

“Yo sigo buscando a mi hija, he cavado hoyos en donde me dicen, ¡han sido tantos!”, describió, por poner un ejemplo, Rocío Limón, quien ha buscado hasta en basureros a su hija Paulina Camargo, desaparecida desde agosto de 2015. El asesino, José Sosa, quien fue su novio, está en la cárcel, pero el cuerpo de la chica de 19 años, quien tenía 18 semanas de embarazo, no ha sido encontrado por la FGE.

Todos hicieron desgarradoras y detalladas narraciones de la manera en que sus hijas fueron asesinadas por esposos, novios, conocidos y hasta grupos de delincuentes en los que figuran otras mujeres. Quedó claro para quienes estaban en la explanada pública y los que atestiguaban a través de las transmisiones –varios asistentes echaron mano de Facebook, Snapchat, Periscope y otras redes sociales- que el común denominador de esos casos atroces no es sólo el crimen que extinguió la vida de sus hijas, sino la impunidad que prevalece, gracias a la indolencia, impericia y hasta la complicidad de la Fiscalía General del Estado (FGE).

En sus intervenciones, las madres y el padre de las víctimas agradecieron la solidaridad de los participantes en la marcha e, invariablemente, de manera espontánea, terminaban sus mensajes aconsejando: cuiden a sus hijas, a sus esposas, a sus hermanas y sus madres, no le desearía a nadie, ni siquiera al gobierno, lo que a mí me ha pasado.

Apoyo


El acompañamiento a los deudos de las víctimas de feminicidios en Puebla ayer también trascendió el territorio estatal.

Desde la Ciudad de México, por un enlace vía Skype, proyectado en una pantalla y amplificado en bocinas, la periodista, Carmen Aristegui, expresó: “me sumo a las voces de una sociedad que protesta: pido un hasta aquí también por esas muertes que nos matan a nosotros”. Explicó entonces la gravedad de que las autoridades no actúen para combatir los feminicidios y la evasión a la que se aferran para no emitir la Alerta de Género, pues eso supone para cualquier político una mácula imborrable y reprochable donde sea.

“El gobierno regatea y hace hasta lo imposible por no activar la Alerta de Género, porque es reconocer y aceptar que han sido omisos e ineficientes”, aseveró la popular informadora, quien, apenas apareció en la pantalla, provocó aplausos y vítores.

Desde Veracruz, el monero de esta casa editorial, Patricio, envió también un mensaje condenando los feminicidios y exigiendo el esclarecimiento de todos esos crímenes en Puebla.

También hubo un mensaje de solidaridad de la periodista Blanche Petrich, quien advirtió que la violencia que se ejerce sobre las mujeres en diversos ámbitos de la sociedad y la omisión oficial en enfrentar ese tipo de prácticas y castigarlas con todo el peso de la ley, es lo que a la postre provoca el ambiente propicio para una ola de feminicidios.

En una arenga breve pero concisa y bien trabajada en video, la actriz Jesusa Rodríguez y la compositora Liliana Felipe, responsabilizaron al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas de las agresiones que están sucediendo en Puebla contra las mujeres.

El mensaje más largo, pregrabado para la ocasión, fue el de la periodista Lydia Cacho Ribeiro, quien recordó la conjura que en diciembre de 2005 urdieron el entonces gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas y el empresario textilero Kamel Nacif Borge, para escarmentarla por haber descubierto una sofisticada red de pornografía, a través de su libro Los Demonios del Edén.

La también defensora de los derechos humanos dijo estar agradecida con los poblanos, porque debido a sus manifestaciones en contra de Marín, no sólo pudo salvar su vida, sino que el comandante de la entonces Policía Judicial que la torturó, se encuentra tras las rejas, y el principal jefe de la organización criminal que denunció, Jean Succar Kuri, purga la condena más amplia que se haya dictado en América Latina contra un abusador de niños.

No sólo eso, Lydia Cacho Ribeiro dijo que por las movilizaciones y protestas que hicieron miles de poblanos, ahora hay una ley mucho más rígida en el país para castigar a quienes explotan a niños, niñas y mujeres.

La periodista dijo que si entonces los poblanos habían podido llevar a cabo un movimiento digno para cambiar las cosas que estaban mal, ahora tenían que tener la esperanza y la fuerza para repetir la proeza, frente a la ola de feminicidios.

Todas las personalidades que enviaron mensajes a los poblanos, también coincidieron en referirse al caso de Las Muertas de Juárez, para ejemplificar lo que está empezando a suceder en Puebla.

Pero in situ, hubo manifestaciones de apoyo de parte de integrantes de la comunidad de la Univeridad Autónoma del Estado de Moreloes, de colectivos de la Ciudad de México, y un manifiesto suscrito por los convocantes poblanos a la manifestación de ayer.

Al final del mitin, la columna se dirigió a las instalaciones centrales de la Fiscalía General del Estado -que se ubican a un costado del parque Juárez-, cuyo personal cerró las puertas principales del edificio. Los manifestantes exigieron ahí que se declare la Alerta de Género para Puebla y tras clamar consignas para exigir justicia por las víctimas de feminicidios, colocaron flores en forma de cruz en las escaleras de la entrada del inmueble y una corona fúnebre. Luego, guardaron un minuto de silencio por las víctimas.



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