Monday, December 26, 2016

La gran amenaza blanca

Hermann Bellinghausen
E
l diagnóstico está hecho. El cambio de gobierno en Washington implica una radicalización de la gran amenaza blanca que, dada la escala global de los tiempos, se cierne sobre el mundo entero. Las riendas del imperio en decadencia (económica, moral, política, social), pero con más poder que nunca (militar, mediático, comercial), cayeron en manos de una pandilla de estúpidos, y perdón por lo de pandilla, tan de súbito que ni ellos lo esperaban. Listos son, zorros mayores, basta ver sus fortunas, su poder adquisitivo, su impunidad. Pero si uno escucha lo que dicen, dan ganas de echarse a correr. Nos escandalizábamos con las idioteces de Nixon o Reagan. Los Bush and Company nos daban calosfríos. Y asistimos aliviados a las debacles de Goldwater y Wallace, anteriores candidatos supremacistas blancos llenos de odio y ladridos que palidecerían ante los trumpianos de la hora. Por ello la conformación del gabinete de Donald Trump ha sido una cita a ciegas con el abuso y la guerra. Quedó establecida una junta empresarial-militar como ninguna antes. Millonarios, fanáticos políticos y generales viejos. Justo lo que necesitábamos.
Hay improvisación ahí. De por sí son apostadores, juegan vidas y destinos como en ruleta. Su éxito marca el daño causado por el capitalismo tardío implantado y aprovechado precisamente por gente como Rex Tillerson, el T. Rex de los hidrocarburos, cabeza de Exxon, bajo distintos nombres la firma más depredadora del siglo pasado. No le faltan competidores, montones de firmas pugnan por ser la más bestia, igual que hacen las pandillas. Lo suyo es la extracción vampírica y suicida. El que reina en las pandillas controla el casino. Hoy su gerente general será el representante diplomático de Estados Unidos para el mundo.
Los negocios, negocios son. Y sus planes necesitarán del negocio de la guerra (tipo Siria o Yemen, o tipo México, o lo que venga). Por añadidura, en un tiempo de migraciones (como dijera John Berger), el hombre blanco declara su odio a los migrantes.
¿Así o más claro? Habría que prepararnos, lo que implica dos acciones: pensar (nuevas ideas se necesitan urgentemente) y organizarnos (de maneras que hasta ahora no hemos logrado). El frente inicial del nuevo poder está bien anunciado: los territorios indígenas de Estados Unidos. Y con un muro que no nos separará sino subordinará más a esta gente impresentable, vienen inmediatamente sobre los territorios indígenas de México, a título propio o bajo siglas nacionales prestadas.
En el resto de América la competencia se les complica, por eso vamos mano. De Guatemala a la Patagonia abundan jugadores de China, Europa y de una Rusia disfrazada de británica, canadiense o local. Pretenden los territorios para extraerles más de lo que por sí ya; para decorarlo en función del turismo con divisas; para edificar, invertir, armar, vender mercaderías.
Ya adelantaron los asesores de Trump que irán sobre las reservaciones indias, resulta que codiciadas luego de ser las migajas del genocida blanco para la población originaria, al cabo de una estrategia de masacres, tratados y traiciones que tomó todo el siglo XIX y parte del XX. De otros modos lo mismo, acá viene sucediendo con ejidos, comunidades y territorios primordiales en todo México. Allá, el próximo Standing Rock se encontrará con otro tipo de Estado, uno de sordera selectiva y mecha corta que no andará con miramientos, a punta de balas de goma, de plomo y de Twitter, las cárceles prometen llenarse (otro mercado a futuro en plena alza en Wall Street) y mediante simples y llanas expropiaciones presidenciales tan beautiful como el muro que pagará México o se desatará una guerra de los pasteles de la que ni el Banco Mundial ni el FMI podrán salvarnos. Beautiful como el aeropuerto que por decretazo condenó al pueblo de Atenco y a toda una región privilegiada de Texcoco.
Los nuevos amos de Washington lucen impacientes, imprudentes, iluminados. Sus planes no incluyen la opinión de nadie fuera de su esfera. Y el Estado mexicano, servil e impotente, padece un alarmante síndrome de Estocolmo. Si seguimos viendo de a cómo a hard rain is gonna fall sin mover un dedo, ratificaremos eso de Leonard Cohen de que future is murder. Aunque el presente ya lo sea. Mumia Abu Jamal lo pone así: Bienvenidos al Nuevo Fascismo, que una vez desencadenado sumará a las fuerzas más racistas, más perversas y más nacionalistas en Estados Unidos.

Sunday, December 18, 2016

Última llamada antes del ‘reality show’ de Trump

David Brooks, corresponsal |  domingo, 18 dic 2016  17:23

Saturday, December 17, 2016

Los paisanos y Trump

Gustavo Gordillo/I
A
ún para los más consumados negadores de la realidad queda claro quién es Trump y qué pretende. En mi artículo anterior me referí a la necesidad de vislumbrar con claridad la agenda de México frente a la política agresiva de Trump. Hay tres aspectos que afectan directamente a México: el muro, la negociación o el rechazo al TLC, y la expulsión de indocumentados.
El tema de los migrantes, me parece, es el espacio estratégico de la disputa que se generará con la nueva administración en parte puede ser el mejor camino para discutir el TLC a partir de los intereses de México para hacer efectivo el rechazo total al muro.
Migración. Es la batalla decisiva para México en el momento actual porque puede tener impactos diversos. Uno, sobre el desarrollo local y regional en varias zonas del país. Dos, sobre la gobernabilidad en México. Tres sobre el crecimiento económico del país.
Hacia fuera y de regreso. En los años 20 del siglo pasado en muchas regiones donde había movilizaciones campesinas para obtener tierras una táctica de disuasión de los grandes propietarios consistía en pagarles el desplazamiento de sus jornaleros para migrar a Estados Unidos. Después de la crisis de 1929 se generó una gran animadversión hacia los mexicanos y el mercado laboral se redujo generando una migración de regreso a México de más de 300 mil personas.
Migración y reforma agraria. El efecto de la expatriación es analizado en relación con la reforma agraria cardenista en una tesis de doctorado por Emily Sellars, Ensayos sobre emigración y política, Universidad de Wisconsin en Madison, 2015. Esta tesis demuestra que después de la crisis del 29 en los estados donde habían movilizaciones agrarias ésta se exacerbó y después la presión agraria en esos mismos estados disminuyó cuando el mercado laboral estadunidense se abrió para los migrantes como resultado de la Segunda Guerra Mundial.
Salida y voz. La autora empero llama a cautela sobre los efectos políticos complejos de la migración. El modelo icónico de análisis es el libro de Hirschman Salida, voz y lealtad (FCE, 1975). Pero ahí mismo se subrayan los efectos complejos de la salida y la voz cuando se trata de afrontar una organización defectuosa o decadente. En principio, la salida puede reducir la presión para cambiar esa organización y la voz puede aumentarla. Pero también puede suceder que la voz sea cooptada, y que la amenaza de salida puede inducir cambios para evitar la salida.
La operación espalda mojada. En 1954 ocurrió una nueva ola antimigrante que condujo a la captura y deportación de un millón de connacionales, según lo reportó el procurador general de Estados Unidos, Herbert Brownwell. Esta operación se presenta como un modelo de aplicación y acatamiento de las leyes de migración. Incluso Trump en su campaña electoral la mencionó como el ejemplo a seguir. Pero al menos el ensayo de Kelly Lyttle Hernández en 2006 (The Western Historical Quarterly) concluye que el procurador comete dos imprecisiones: sobre la fecha y sobre la na-turaleza de la operación.
Tiempo y cooperación. La operación a partir de un agresiva política de hostigamiento que incluía redadas, bloqueos de carreteras y expulsiones masivas –sobre todo en los estados del sureste estadunidense– empezó en los años 40 y 1954 debe verse como la culminación de esa campaña. Al mismo tiempo que se operaba esta política agresiva se mantenía el Programa Bracero, que permitía que un número determinado de mexicanos trabajaran por temporadas en el campo de Estados Unidos. Pero la operación de 1954 también es la culminación de una cooperación bi-nacional; es decir, con la participación del gobierno mexicano en esta operación. Las razones y bases legales de esta cooperación son importantes debido a los acontecimientos por venir.
A eso y a los impactos más recientes de programas públicos sobre la migración dedicaré mi último artículo del año.

Sunday, December 11, 2016

Maduro ordena sacar de circulación el billete de mayor valor del país

Afp |  domingo, 11 dic 2016  13:44

Friday, December 9, 2016

Se acabó la guerra.

Ciudad de México. La lealtad y patriotismo de los soldados y marinos que realizan labores de seguridad pública ha permitido que tengamos ciudades y regiones del país a las que ha regresado la paz y la tranquilidad, afirmó el presidente Enrique Peña Nieto.
Durante la clausura del encuentro nacional de procuración e impartición de justicia, el mandatario dijo coincidir plenamente con lo dicho por el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos, en el sentido de que las fuerzas armadas están para preservar la seguridad interior y la soberanía del país, y no en la realización de tareas que corresponden a las policías de investigación o a las procuraduría del país.
El mandatario pidió a procuradores y fiscales, así como a los presidentes de los tribunales superiores de justicia que rindieran un homenaje a los soldados y marinos, representados en esta ceremonia por los titulares de la Semar y la Sedena, el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz y el general Cienfuegos.
Los encargados de procurar e impartir justicia, aplaudieron durante varios minutos las expresiones del presidente y a los mandos de la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea.
Peña Nieto, resaltó que en tanto todas las autoridades del Estado mexicano logran modernizar y fortalecer las instituciones civiles, los soldados y marinos seguirán apoyando con patriotismo y lealtad acciones en materia de seguridad pública.
Ayer, durante un encuentro con representantes de los medios de comunicación, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, demandó que se regularice la situación de las fuerzas armadas y se apruebe un marco legal que diga hasta dónde sí, hasta dónde no, y nosotros haremos lo que siempre, lo que dice la ley, acataremos lo que disponga el propio Congreso.
Subrayó: ¿Qué quieren los mexicanos que hagan las fuerzas armadas? ¿Quieren que estemos en los cuarteles?, adelante; yo sería el primero en levantar no una, las dos manos para que nos vayamos a hacer nuestras tareas constitucionales.
En su primera conferencia de prensa en instalaciones castrenses en más de cuatro años, ante la plana mayor del Ejército y los representantes de los medios de comunicación invitados a visitar la Fábrica de Vestuario y Equipo de la Sedena con motivo del fin de año, Cienfuegos Zepeda dijo: “Nosotros no pedimos, o sea, ustedes lo saben y yo lo tengo que decir, no pedimos estar ahí, no nos sentimos a gusto. Ninguno de los que estamos con ustedes aquí estudiamos para perseguir delincuentes.

Presentan Cárdenas por Cárdenas, obra que recorre la vida y obra del general

Fue uno de los personajes más importantes del siglo XX mexicano, destacan en el Palacio de Minería
Foto
Cuauhtémoc Cárdenas, en el acto de presentación de su libro Cárdenas por Cárdenas, en el Palacio de Minería de la Ciudad de México. En primer plano, Gonzalo Martínez Corbalá y Víctor Flores OleaFoto La Jornada
Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Viernes 9 de diciembre de 2016, p. 14
El general Lázaro Cárdenas del Río fue uno de los personajes más determinantes del siglo XX mexicano, pero hasta ahora no se había escrito obra alguna que tratara de abarcar todos los aspectos de su vida o que lo retratara más allá de los momentos claves por los que es recordado en los libros de historia.
Con el objetivo de llenar ese faltante, su hijo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, escribió el libro Cárdenas por Cárdenas (Penguin Random House, 2016), una biografía que recorre los más diversos aspectos de la vida y obra del artífice de la expropiación petrolera, y que fue presentado ayer por el autor en el Palacio de Minería.
Luego de una breve introducción realizada por el editor del volumen, Ricardo Cayuela –quien confesó que él y su familia aún se ponen de pie al escuchar el nombre del general–, el historiador Ricardo Pérez Montfort subrayó que el libro es, en primer lugar, una radiografía de algunos de los momentos más importantes de la vida de Cárdenas.
Están ahí las campañas militares del personaje contra las fuerzas de Emiliano Zapata y Francisco Villa y la pacificación del movimiento cristero, pero también la génesis de sus más importantes propuestas de gobierno, como la reforma agraria, el indigenismo, su política exterior progresista y, por supuesto, la expropiación petrolera, enfatizó.
Uno de los aspectos destacados por Pérez Montfort fue el hecho de que aunque Cárdenas no fuese muy letrado, tenía un talento particular para la política y sabía manejarla al dedillo. ¡Cómo nos hace falta hoy en día una figura así para enfrentar los muchos problemas que tiene este malogrado país!
Por su parte, el poeta Eduardo Vázquez, secretario de Cultura de la Ciudad de México, subrayó que Cárdenas por Cárdenas no es un libro que enaltezca la figura del general hasta el absurdo del milagro, tampoco una obra sentimental construida por el cariño de un hijo hacia su padre, sino un texto de historia que busca retratar cómo se formó el pensamiento del ex mandatario.
A partir de la indignación que le provocó atestiguar la precariedad de la vida campesina, aseveró, Cárdenas va formando su propio pensamiento político, en un momento de la historia en que estaban presentes tendencias autoritarias, como el fascismo o el estalinismo.
Pero Cárdenas, este socialista democrático, este nacionalista revolucionario, propone un camino diferente, que con el tiempo se ha desgastado menos que otros modelos. Frente al fracaso del socialismo estalinista y el liberalismo que nos arroja a la pobreza, esta visión democrática se fortalece y es la columna del pensamiento progresista en México, apuntó.
Por su parte, Cuauhtémoc Cárdenas manifestó que su intención al escribir una biografía de su padre fue elaborar un texto donde cupieran todos los aspectos de su vida, y no sólo algunos estudios sobre temas muy particulares. Quise hacer una reconstrucción de lo que había sido su vida en el día a día; sus intereses, sus gustos, sus amigos, sus reflexiones, añadió.
A la presentación del volumen acudieron el senador Alejandro Encinas; el ex jefe de la policía y el Metro capitalinos Joel Ortega; el ex gobernador de Michoacán Leonel Godoy; el ex dirigente estudiantil de 1968 Félix Hernández Gamundi y el premio Nobel de Química 1995, Mario Molina, entre otros.

Caro pagué por dar voz a Fidel Castro

Ignacio Ramonet
 
Periódico La Jornada
Viernes 9 de diciembre de 2016, p. 48
La muerte de Fidel Castro ha dado lugar –en algunos grandes medios occidentales– a la difusión de cantidad de infamias contra el comandante cubano. Eso me ha dolido. Sabido es que lo conocí bien. Y he decidido, por tanto, aportar mi testimonio personal. Un intelectual coherente debe denunciar las injusticias. Empezando por las de su propio país.
Cuando la uniformidad mediática aplasta toda diversidad, censura cualquier expresión divergente y sanciona a los autores disidentes, es natural, efectivamente, que hablemos de ‘‘represión’. ¿Cómo calificar de otro modo un sistema que amordaza la libertad de expresión y reprime las voces diferentes? Un sistema que no acepta la contradicción, por muy argumentada que sea. Un sistema que establece una ‘‘verdad oficial’’ y no tolera la transgresión. Semejante sistema tiene un nombre, se llama: ‘‘tiranía’’ o ‘‘dictadura’’. No hay discusión.
Como muchos otros, yo viví en carne propia los azotes de ese sistema... en España y en Francia. Es lo que quiero contar.
La represión contra mi persona empezó en 2006, cuando publiqué en España mi libro Fidel Castro: biografía a dos voces, o Cien horas con Fidel (Editorial Debate, Barcelona), fruto de cinco años de documentación y de trabajo, y de centenares de horas de conversaciones con el líder de la revolución cubana. Inmediatamente fui atacado. Y comenzó la represión. Por ejemplo, el diario El País (Madrid), en el que hasta entonces yo escribía regularmente en sus páginas de opinión, me sancionó. Cesó de publicarme. Sin ofrecerme explicación alguna. Y no sólo eso, sino que –en la mejor tradición estalinista– mi nombre desapareció de sus páginas. Borrado. No se volvió a reseñar un libro mío ni se hizo nunca más mención alguna de actividad intelectual mía. Nada. Suprimido. Censurado. Un historiador del futuro que buscase mi nombre en las columnas del diario El País deduciría que fallecí hace una década...
Lo mismo en La Voz de Galicia, diario en el que yo escribía también, desde hacía años, una columna semanal titulada Res Pública. A raíz de la edición de mi libro sobre Fidel Castro, y sin tampoco la mínima excusa, me reprimieron. Dejaron de publicar mis crónicas. De la noche a la mañana: censura total. Al igual que en El País, ninguneo absoluto. Tratamiento de apestado. Jamás, a partir de entonces, la mínima alusión a cualquier actividad mía.
Como en toda dictadura ideológica, la mejor manera de ejecutar a un intelectual consiste en hacerle ‘‘desaparecer’’ del espacio mediático para ‘‘matarlo’’ simbólicamente. Hitler lo hizo. Stalin lo hizo. Franco lo hizo. Los diarios El País y La Voz de Galicia lo hicieron conmigo.
En Francia me ocurrió otro tanto. En cuanto las editoriales Fayard y Galilée editaron mi libro Fidel Castro: Biographie à deux voix en 2007, la represión se abatió de inmediato contra mí.
En la radio pública France Culture yo animaba un programa semanal, los sábados por la mañana, consagrado a la política internacional. Al publicarse mi libro sobre Fidel Castro y al comenzar los medios dominantes a atacarme violentamente, la directora de la emisora me convocó en su despacho y, sin demasiados rodeos, me dijo: ‘‘Es imposible que usted, amigo de un tirano, siga expresándose en nuestras ondas’’. Traté de argumentar. No hubo manera. Las puertas de los estudios se cerraron por siempre para mí. Ahí también se me amordazó. Se silenció una voz que desentonaba en el coro del unanimismo anticubano.
En la Universidad París-VII yo llevaba 35 años enseñando la teoría de la comunicación audiovisual. Cuando empezó a difundirse mi libro y la campaña mediática contra mí, un colega me advirtió: ‘‘¡Ojo! Algunos responsables andan diciendo que no se puede tolerar que ‘el amigo de un dictador’ dé clases en nuestra facultad...’’ Pronto empezaron a circular por los pasillos octavillas anónimas contra Fidel Castro y reclamando mi expulsión de la universidad. Al poco tiempo se me informó oficialmente que mi contrato no sería renovado... En nombre de la libertad de expresión se me negó el derecho de expresión.
Yo dirigía en aquel momento, en París, el mensual Le Monde diplomatique, perteneciente al mismo grupo editorial del conocido diario Le Monde. Y, por razones históricas, yo pertenecía a la Sociedad de Redactores de ese diario, aunque ya no escribía en sus columnas. Esta sociedad era entonces muy importante en el organigrama de la empresa por su condición de accionista principal, porque en su seno se elegía al director del diario y porque velaba por el respeto de la deontología profesional.
En virtud de esta responsabilidad precisamente, unos días después de la difusión de mi biografía de Fidel Castro en librerías, y después de que varios medios importantes (entre ellos el diario Libération) empezaron a atacarme, el presidente de la Sociedad de Redactores me llamó para transmitirme la ‘‘extrema emoción’’ que, según él, reinaba en el seno de la Sociedad de Redactores por la publicación del libro. ‘‘¿Lo has leído?’’, le pregunté. ‘‘No, pero no importa –me contestó–; es una cuestión de ética, de deontología. Un periodista del grupo Le Monde no puede entrevistar a un dictador.’’ Le cité de memoria una lista de una docena de auténticos autócratas de África y de otros continentes a los que el diario había concedido complaciente la palabra durante décadas.
“No es lo mismo –me dijo–, Precisamente te llamo por eso: los miembros de la Sociedad de Redactores quieren que vengas y nos des una explicación.” “¿Me queréis hacer un juicio? ¿Un ‘proceso de Moscú’? Una  purga por desviacionismo ideológico? Pues vais a tener que asumir vuestra función de inquisidores y de policías políticos, y llevarme a la fuerza ante vuestro tribunal”. No se atrevieron.
No me puedo quejar; no fui encarcelado, ni torturado, ni fusilado como les ocurrió a tantos periodistas e intelectuales en el nazismo, el estalinismo o el franquismo. Pero sufrí represiones simbólicas. Igual que en El País o en La Voz, me desaparecieron de las columnas del diario Le Monde. O sólo me citaban para lincharme.
Mi caso no es único. Conozco en Francia, en España, en otros países europeos, a muchos intelectuales y periodistas condenados al silencio, a la invisibilidad y a la marginalidad por no pensar como el coro feroz de los medios dominantes, por rechazar el dogmatismo anticastrista obligatorio. Durante decenios, el propio Noam Chomsky, en Estados Unidos, país de la caza de brujas, fue condenado al ostracismo por los grandes medios, que le prohibieron el acceso a las columnas de los diarios más influyentes y a las antenas de las principales emisoras de radio y televisión.
Esto no ocurrió hace 50 años en una lejana dictadura polvorienta. Está pasando ahora, en nuestras democracias mediáticas. Yo lo sigo padeciendo en este momento. Por haber hecho simplemente mi trabajo de periodista, y haberle dado la palabra a Fidel Castro. ¿No se le da acaso, en un juicio, la palabra al acusado? ¿Por qué no se acepta la versión del dirigente cubano, a quien los grandes medios dominantes juzgan y acusan en permanencia?
¿Acaso la tolerancia no es la base misma de la democracia? Voltaire definía la tolerancia de la siguiente manera: No estoy en absoluto de acuerdo con lo que usted afirma, pero lucharía hasta la muerte para que tenga usted el derecho de expresarse.  La dictadura mediática, en la era de la post-verdad, ignora este elemental principio.

Thursday, December 8, 2016

México, un país sin estructura

Elena Poniatowska
E
n la reciente Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, la número 30, al pasar frente a una sala escuché voces jóvenes y emocionadas gritar al unísono: Presidenta, presidenta.
Pregunté: ¿Qué pasa? y me contestó una muchacha carirredonda y risueña, los brazos cargados de libros: Es que llegó Carmen Aristegui.
Pensé: Miren nada más, en la Ciudad de México allanan su oficina, roban su computadora, la maltratan y aquí los jóvenes, con sólo verla, la piden para presidenta de la República.
Allanar es siempre una amenaza; el mensaje es muy claro: Eres vulnerable y vamos a acabar contigo.
Ahora que se cumplió la profecía de La caída del telepresidente, libro de Jenaro Villamil, analista político y colaborador de Proceso, quien asegura día tras día que el rating de Peña Nieto anda por los suelos, muchas otras profecías esperan cumplirse a la vuelta de la esquina. Vivimos en un país que ya no tiene estructura (la renuncia de Carstens es muy grave y podría equipararse a la del secretario Hugo Margáin ante Echeverría en 1973).
Carmen Aristegui no podría ser presidenta por directa y clara y porque tampoco creo que esa sea su máxima aspiración. Además, ¿qué formación reciben los políticos mexicanos?
En sexenios pasados nos hablaron de Harvard, Yale y otras facultades de universidades estadunidenses de las que salieron nuestros mandatarios, pero en México, ¿qué escuela, qué universidad, qué facultad, qué instituto prepara al buen gobierno?
Debería haber una escuela, una formación que no sea la de Atlacomulco, la del cuatachismo o la menos nociva, la de Derecho (señor licenciado) o la de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, a la que muchos entran porque la consideran un trampolín político.
En México le pegan mientras que en Nueva York recibe el Premio Knight de Periodismo 2016 del International Center for Journalists.
El grito que escuché en la FIL de Guadalajara sólo patentiza la urgencia que tiene un público pensante de una persona honrada, tenga o no vocación, esté o no preparada. Carmen –periodista que no aspira a puesto gubernamental alguno– representa la transparencia que buscamos y ese solo hecho le da no sólo credibilidad, sino la calidad moral de la que carece nuestra clase política.

Tuesday, December 6, 2016

Noam Chomsky celebra 20 años del medio independiente ‘Democracy Now’

David Brooks, corresponsal |  martes, 06 dic 2016  17:38

Sunday, December 4, 2016

EU: triunfo de la resistencia indígena en Standing Rock

David Brooks, corresponsal |  domingo, 04 dic 2016  19:38

Más contra la alianza PRD-PAN: ¿Cárdenas como candidato único de la izquierda?

Antonio Gershenson
D
esde dentro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se han dado nuevas acciones contra la alianza de este instituto político con Acción Nacional (PAN), tradicional partido de la derecha. El pretexto es tener mayor organización contra el gobernante, pero decadente, Revolucionario Institucional (PRI), que ha venido perdiendo apoyos y votaciones. El tricolor se ha venido sosteniendo con el apoyo de partidos menores, pero ha perdido elecciones estatales y locales. Y el sol azteca, por estas alianzas, ha perdido votos sistemáticamente. El beneficiado, entonces, ha sido principalmente el PAN. Hay un importante peligro de que la final por la Presidencia sea entre un PRI hoy derechizado como nunca y el clásicamente derechista blanquiazul, con el apoyo del supuestamente izquierdista PRD, el cual obtendría lo que quiere, más huesos, aunque como partido pierda votos.
El martes 29 y el miércoles 30 de noviembre se publicaron dos desplegados de plana entera, ambos firmados por el coordinador nacional de Alternativa Democrática Nacional (ADN), miembro del PRD. Son similares y en el mismo sentido, pero no iguales. El segundo tiene un largo título: Rumbo al 2018: ante los procesos electorales de 2017 y 2018, Alternativa Democrática Nacional afirma que el PRD debe ser congruente para ser creíble.
Señala principios del PRD como una democracia con bienestar, un crecimiento económico sustentable con igualdad y el respeto humano, todo ello negado durante los 12 años de las presidencias del PAN y por los gobiernos del PRI.
Se plantea que las alianzas, en especial en las elecciones del estado de México para gobernador en 2017 y presidenciales en 2018, no sean con el PAN, sino con fuerzas populares y de izquierda.
También se informó en este periódico, los mismos 29 y 30 de noviembre, dos propuestas para la elección del gobernador del estado de México. Son, primero, de Juan Zepeda, coordinador de diputados del PRD, quien dijo que la alianza con el PAN para el gobernador panista ahora saliente había bajado la votación del sol azteca de 18 por ciento, cuando votaron por él, a 3.8 por ciento ahora. Y el miércoles 30 el coordinador legislativo del PRD en el estado de México, Juan Manuel Zepeda Hernández, dijo que una alianza con el PAN es hipotecar el principal capital político del PRD.
Cuauhtémoc Cárdenas dice que Alejandro Encinas puede ser candidato con quien quiera ir a la gubernatura del estado de México. Me parece muy positiva la propuesta, pero yo agregaría otra: creo que debería irse discutiendo si debería ser candidato único de la izquierda Cuauhtémoc Cárdenas, que ya lo fue hace años, y que unió a la misma.
Cuauhtémoc Cárdenas fue candidato presidencial de tres partidos con registro y unas 20 agrupaciones políticas y sociales para el 6 de julio de 1988, mientras el PRI postuló a Carlos Salinas de Gortari. Las tendencias favorecían a Cárdenas, con 42 por ciento por 36 para Salinas, con 50 por ciento de casillas computadas. A pesar de las protestas con actos multitudinarios, el fraude se impuso con la famosa caída del sistema.
Es mucho más sano lograr una propuesta positiva única que estar mostrando lo negativo de los sectores adversarios de la izquierda.
Esto, además, abriría la puerta a que se negociaran dentro de la izquierda candidatos únicos a gobernadores, diputados y senadores.
Y quienes insistan en que gane el PAN, que pierdan junto con él, con todo y los huesos que ambicionan.

Saturday, December 3, 2016

El Señor T

Gustavo Gordillo
¿C
uál es la disputa? La disputa no es por reafirmar la soberanía de México aunque la incluye, no es por los derechos fundamentales que están desde luego en el centro. Se trata de una batalla cultural entre quienes asumen la democracia liberal –y sus consecuencias– y la democracia iliberal promovida por los populismos de derecha. Conviene revisar los textos de Fareed Zakaria aquí, de Steven Levitsky sobre el autoritarismo competitivo acá y de Guillermo O’donnell sobre democracia delegativa acullá.
Tomemos en serio al Sr. T. Es un mentiroso serial –no distingue la verdad de la mentira, sino se cree sus propias mentiras–, un racista consumado y un bribón que sistemáticamente evade las leyes. No cree en la democracia salvo si le beneficia, no cree en la igualdad de género, salvo en breve retórica en un mar discursivo misógino, cree en los negros y latinos que lo apoyan y promueve una versión extrema del capitalismo de compadritos. Representa no el fin del neoliberalismo sino su punto de éxtasis mayor.
El Sr. T no es un político cualquiera. Que sea un truhan no lo hace un político cualquiera. Ha sabido encontrar en las debilidades e insuficiencias de la democracia estadunidense las vetas de racismo, del fanatismo y de la intolerancia que han acompañado desde el inicio de su historia a Estados Unidos. Es anti elitista en campaña para asegurarse el caudal de votos de las clases medias blancas en decadencia en las zonas ex manufactureras del medio oeste. Pero nombra en su gabinete a la quinta esencia del establishment republicano y de Wall Street. El conflicto de intereses será la segunda piel de la presidencia del Sr. T.
Las promesas que sí cumplirá el Sr. T. La estrategia de negociación del Sr. T está perfectamente delineada en el libro que no hizo él sino su biógrafo arrepentido. Su estrategia es intimidar haciendo efectivos algunos actos hostiles para generar así una amenaza creíble. Juega más con las expectativas que con los hechos. Para hacer creíble sus amenazas hacia el mundo, va a cumplir algunas de sus promesas de campaña notablemente las que más afectan a México.
¿Se puede educar al Sr. T? La pretensión de que lo que falta es corregirle los falsos estereotipos que le vendieron al Sr. T es ridícula. El Sr. T no necesita ser educado. Sabe todo, conoce todo. Es mejor que todos sus generales, los políticos estadunidenses, los líderes mundiales, los expertos, los medios y quizás hasta Dios si se le llega a presentar la oportunidad de medirse con el Señor. Pretender educar al Sr. Trump es como querer enseñar a ser equilibrista a un elefante ebrio en medio de una cristalería. ¡Imposible!
La agenda mexicana en Estados Unidos. Es posible que se pueda ampliar el muro en la frontera norte. Pero para el Sr. T eso es secundario. El Muro (con mayúsculas) es un acto simbólico. Respondamos con otro acto simbólico: una declaración firmada por ciudadanos de ambos lados de la frontera rechazando la sola idea del muro. No se trata de discutir quién lo construye y quién lo paga. Simplemente señalar que es un acto hostil a México. Fuck your Wall! Punto.
Respecto del TLC nuestra respuesta debe ser parecida. Requiere más argumentos y los daré en la próxima entrega. Pero desde luego creer que el Sr. T entenderá la sutileza entre modernizar el TLC y mandarlo a la chingada me parece un acto de fe.
El espacio donde se desarrollará la verdadera batalla cultural es el tema de la inmigración. Como contexto histórico recomiendo la lectura de la tesis doctoral de Emily Sellars Essays on Emigration and Politics (Universidad de Wisconsin, 2015) sobre el vínculo entre migración hacia Estados Unidos y reforma agraria en los años 30 del siglo pasado y un excelente estudio sobre la Operación Espalda Mojada en los años 50 de Kelly Lyttle Hernández en Western Historical Quarterly (2006). Para la próxima entrega mis reflexiones al respecto.
Twitter: gusto47

Friday, December 2, 2016

Ustedes no son estudiantes, ustedes son unos guerreros: doña Silveria a alfabetizadores



Comparte esta nota:
 02/12/2016 04:00 
 Publicado por 

■ Foto Rafael García Otero
Durante la mayor parte de su vida Silveria Nava Segura fue analfabeta. Hace apenas un lustro, cuando tenía 47 años, terminó la primaria, pero ayer por la mañana ya estaba brindando un discurso en uno de los recintos culturales más importantes del país: la Biblioteca Lafragua, ante decenas de profesores, académicos, investigadores, estudiantes, autoridades y el rector de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).
“Miren: yo soy de la comunidad de Xaltipanapa, del municipio de Tepeyahualco. Empecé a trabajar a la edad de ocho años. Desgraciadamente mis padres no tenían para darme un estudio, tuve que venirme a Puebla para trabajar y ver a mis hermanos, con muchas ganas de estudiar y saber qué decía un libro… pues no se pudo. Pero a la edad de 47 años dije: ‘Hoy sí se puede y por qué no’. Acabé la primaria a los 47 años y acabo de terminar la secundaria a los 52 años y pienso seguir estudiando, para saber qué dicen todos los libros: no me quiero cerrar, quiero ser persona de bien y sí se puede, ¿por qué no?”, expresó en una intervención que, sin exagerar, conmovió hasta las lágrimas a varios de quienes la escucharon.
Silveria Nava fue una de las oradoras principales en la ceremonia que este jueves por la mañana dio inicio a los festejos por el XV Aniversario del Centro Universitario de Participación Social (CUPS) de la máxima casa de estudios. A la recia mujer, quien tuvo que empezar a trabajar a los ocho años de edad y es célebre en su comunidad porque siendo niña, en una disputa, defendió literalmente a mordidas las tierras de su familia, le tocó ser la representante de los alfabetizandos.
“Cada una de las personas que han aprendido a leer y escribir son un ejemplo de que es posible superar rezagos y son la mejor bandera de este programa, así como el mejor testimonio de los beneficios que conlleva la alfabetización y el trabajo comunitario”, aseveró el rector de la máxima casa de estudios en la entidad, Alfonso Esparza Ortiz, cuando le tocó tomar la palabra, para finalizar la ceremonia inaugural.
El titular de la administración central dijo también que los estudiantes que acuden a las campañas de alfabetización durante sus vacaciones, representan la convicción de la universidad por hacer efectivo, en los hechos, el compromiso de ayudar al mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad.
Marcial Fernández Velázquez, bibliotecario y juez de Paz de Tatoxcac, en Ixtacamaxtitlán, hizo un reconocimiento a la labor de los alfabetizadores y señaló que su llegada a esa población, cambió para bien la vida en la comunidad.
Mirta Figueroa Fernández, coordinadora del CUPS, destacó que en 15 años de trabajo se han consolidado 12 campañas de alfabetización y trabajo comunitario en zonas rurales, con la participación de más de 700 estudiantes de preparatoria de la UAP.
Además, apuntó, se han logrado seis escuelas comunitarias en colonias de la periferia del municipio de Puebla, en las que colaboran estudiantes de servicio social y prácticas profesionales; cuatro programas de alfabetización municipal; ocho bibliotecas comunitarias en las sierras poblanas y tres centros permanentes de alfabetización de adultos en el Bachillerato Internacional 5 de Mayo, la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río, campus Zacatlán, y la asociación civil Yo’onlxim.
“Todos estos proyectos nos han dado la oportunidad de trabajar y aprender con 23 mil 472 personas de diversas zonas del estado de Puebla”, comentó Figueroa Fernández, quien anunció un proyecto en construcción con cuatro centros comunitarios que abrirán más espacios para la participación social universitaria y contribuirán a mejorar las condiciones de vida de la población de colonias de la periferia de la capital poblana.
Aurelio Fernández Fuentes, el principal fundador e impulsor de las campañas de alfabetización y quien no tiene ningún problema para improvisar arengas, esta vez apenas y pudo hablar. Visiblemente conmovido, con la voz entrecortada, dijo que agradecía a todos los que han participado en el proyecto y recordó, como lo hizo Mirta Figueroa, entre lágrimas, la enorme labor de Jorge Pedrajo, fundador del CUPS.

Recordar al guerrero

Porque la celebración por el décimoquinto Aniversario del Centro Universitario de Participación Social fue también un homenaje a Pedrajo, cuyo espíritu se ha vuelto leyenda entre los alfabetizadores de viejo y nuevo cuño, no solo por haber sido líder del grupo –si es que la palabra “líder” es permitida entre ellos–, sino porque quienes lo conocieron saben bien sobre la pasión que movía a este hombre: cuando no andaba en campaña, estaba planeando la siguiente.
Se proyectó un video –realizado por Ítalo Iván Nava Fernández, mejor conocido entre la tropa como Yiyo– en el que se dio cuenta sobre las actividades del CUPS y en varias tomas apareció Jorge, en sus mejores años como director del Centro y también en su etapa de joven alfabetizador, con la sonrisa, el arqueo de cejas y la mirada centelleante que lo caracterizaba.
Hubo después la entrega de reconocimientos y uno especial post mortem para Pedrajo, que recibió su compañera de vida Ana Asensio, quien la ha hecho de asistente, chofer, confidente y, seguramente, muchas cosas más en las campañas a las que ha asistido.
Los alfabetizadores nuevos y viejos, las maestras del Centro Freinet Prometeo que acudieron, los investigadores del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales, los académicos de la UAP, los padres de familia de los estudiantes y los alfabetizandos que salieron desde temprano de sus comunidades para asistir al acto, aplaudieron con vigor y emoción cuando se recordó a Jorge, un guerrero, como dijo Silveria Nava que son los muchachos que hoy continúan el camino trazado por Pedrajo:
“Tengo seis hijos: cuatro varones y dos mujeres y les digo que sí se puede, porque tengo 52 años. Gracias a las personas que nos prestan la oportunidad, porque hoy le dije a Paco (Francisco Javier Torres Alonso, estudiante de Psicología y quien le enseñó en una campaña reciente a usar la cámara fotográfica para documentar la vida de su comunidad): hoy lo tengo aquí en mi mente y a los demás que fueron (por ella a Xaltipanapa) les dije: ‘Paco, ustedes no son unos estudiantes, ustedes son unos grandes guerreros y de verdad, teniendo estas personas delante de mí les digo: ‘¡dios mío, me diste mucha infancia triste, pero en este momento me está dando mucho de lo que no recibí”!