Sunday, September 17, 2017

Iñárritu y los migrantes por Claudio Lomnitz

Uno trabajaba en una panadería, pero ni así tenía para darle de comer a sus hijos. Otra huyó cuando su novio pandillero amenazó con matar a su hijo si lo dejaba. Son centroamericanos quienes, junto a varios migrantes mexicanos, nos comunican su historia en la extraordinaria obra de Alejandro González Iñárritu y Emmanuel Lubezqui, Carne y arena, que se puede visitar en el Museo Cultural Universitario Tlatelolco.

Siento viento frío en la cara, en los brazos. Literalmente lo siento. Mis pies descalzos se enfrían en la arena. Es que está amaneciendo en el desierto. En el cielo aparecen unas pinceladas rosas, tenues, y se distingue la silueta de la montaña escarpada que durante la noche fue una plancha negra en la oscuridad del cielo. Arriba unas aves migran al sur en formación de escuadra. El aire juguetea con una bolsa de plástico que se mueve como medusa en el mar, suspendida entre espasmo y espasmo.
La belleza del desierto y la grandeza del amanecer: un momento de paz. El silencio se adentra en mi piel. En los arbustos distingo manchas de colores. Unos calzones rosas, una mochila gris al pie del matorral, unos zapatos. Ropa abandonada, rastros de violación. Son los objetos dejados por los migrantes que acaban de ser apañados en la razia; objetos que se convertirán quizá en bandera de activistas. Cosas que sugieren la humanidad de los migrantes que atraviesan o mueren en ese desierto. La llamada “basura de los migrantes”, de la que tanto se quejan los patriotas.
De ese amanecer, salí a un pasillo en que conocí, cara por cara, a cada uno de los jóvenes que delante de mí habían sido capturados por la Border Patrol. Eran caras que no eran ya de actores, como en la realidad virtual, sino de los legítimos contadores de la historia. Los que se la contaron a Iñárritu. Algunos eran mexicanos, otros eran centroamericanos. De Guatemala o de Honduras. Los miraba y me miraban. A veces parpadeaban y sus caras se volvían borrosas para acercarse luego con un grado asombroso de nitidez. Mientras, sus palabras aparecían escritas y se difuminaban.
Vistas desde Tlatelolco, las historias de esos centroamericanos resultan no solo conmovedoras, sino también indignantes, porque en cada caso, en cada historia, las violaciones y terrores vividos en sus pueblos eran seguidas por el despojo al entrar a México, por abusos depredadores de agentes y “coyotes”. Sus historias me recordaron un documental que vi en Animal Planet que mostraba la travesía aterradora que hacen las tortuguitas caguamas cuando nacen. Tienen que cruzar un tramo corto de arena que hay siempre entre el nido y el mar. Son apenas diez o quince metros, pero es un recorrido mortal para una tortuga recién nacida porque ahí, en esos pocos metros, aparecen todos los hambrientos del mundo. Unos pajarracos se comen a unas; aparece por ahí un perro, unas gaviotas. De cien tortugas que nacen de un nido, solo unas pocas llegarán al mar.
México es al migrante centroamericano lo que esos quince metros de arena son para las tortuguitas: un calvario. A uno de los entrevistados le quitaron todo, hasta los zapatos. El señor dice que le rogaba a los narcoasaltantes que lo despojaban que al menos le dejaran la foto de sus hijos. Ni a eso consintieron. Se llevaron todo. Otra mujer, que viajaba con su hijo, se subió a La Bestia y cuenta que durante todo el viaje se hizo pasar por lesbiana para evitar ser violada. No queda claro si le resultó la estrategia; la violación está en el trasfondo en cada una de las historias femeninas, como esos calzones rosas que se quedaron en el paisaje del desierto. Para los migrantes centroamericanos, eso es México. 

No es solo eso, claro.  Hay también solidaridad, hay encuentros múltiples. Pero ante todo, México es eso. 
En la porción de realidad virtual de Carne y arena, lo que uno experimenta y vive directamente es la acción de la “migra” estadounidense, pero el Instituto Nacional de Migración mexicano, y sus contrapartes centroamericanas, están también sugeridas en las historias de esos migrantes como notas de un coro fantasma. La “migra” de la frontera estadounidense es solo la última línea de depredadores en la gran historia de rapiña que deben enfrentar aquellas tortuguitas para llegar al mar. Antes de su encuentro con los perros y las luces enceguecedoras de la Border Patrol, en México, los migrantes ya se las han visto con perros flacuchos y gaviotas gigantes. Uno de los migrantes cuenta que lloró cuando vio por primera vez, a lo lejos, las luces de una ciudad estadounidense. Se entiende bien por qué.
La experiencia que nos ofrecen Iñárritu y la UNAM tendría que ser un paseo obligado para cada empleado migratorio de México, desde Chiapas hasta Sonora, y también para cada periodista que cubre la migración mexicana en los Estados Unidos. Para cada editor que es afecto a ver la paja en el ojo estadounidense, y esconder la viga en la del mexicano. Para cada persona que haya empleado alguna vez a un centroamericano, o que se haya topado con alguno, olisqueando al norte.

Claudio Lomnitz.
Profesor de antropología en la Universidad de Columbia. Es autor de La nación desdibujada. México en trece ensayos y El regreso del camarada Ricardo Flores Magón, entre otros libros.
Nexos

Saturday, September 16, 2017

Cripto Monedas

FIDiSoHL

Festival Internacional de Software y Hardware Libre

Bitcoin y Ether

Eduardo Cantoral

Introducción


Todos necesitamos dinero.


En México se usaron granos de cacao para trueque hace algunos siglos antes de la llegada de los europeos. Más recientemente los Hermanos Lehman almacenaban pacas de algodón en el sur de los Estados Unidos, para convertirse en unos de los americanos más ricos hasta que se declararon en bancarrota en 2008; realmente sus descendientes todavía son ricos, pero esa empresa ya no existe.

En esta plática  ilustro un uso del Software Libre (SL), Cripto-Monedas.


El año pasado presenté una idea de negocios, usar Python con tableta y lápiz baratos. Desafortunadamente no conseguí capital. No quiero decir que usaré bitcoin o ether (ambas Cripto-Monedas) para capitalizarlo. Solamente presento ideas de como se ha usado el SL.



Aparte de las partes técnicas, que tal vez son de más interés para esta audiencia, también me refiero a otros aspectos dado el interés en estas cuestiones de otros sectores de la sociedad. La política es uno de esos sectores, al  igual que las relaciones internacionales.

Bitcoin y Ether


Estos son dos ejemplos del conjunto de proyectos de Internet que están teniendo impacto. Al principio de los noventas del siglo pasado Linus Torvalds extendió el trabajo de Richard Stallman y otros con gran éxito. Estas cripto-monedas son atractivas debido a la avaricia de la gente. Esto no es diferente de la motivación de Cristóbal Colón cuando se embarcó hacia Occidente para obtener especies y otros productos del Oriente.

Sólo se necesita convertir energía eléctrica y programación en oro, como en el cuento de Rumpelstiltskin. Enredar la paja en oro.

Desarrollo de la Idea

Cadena de bloques.

Criptografía

For Dummies

Quiero usar este Tema de Actualidad para presentar mis ideas de economía. Como tal vez sepan no soy economista, tomé una clase obligatoria en la ESIME del IPN, pero mi educación es en Ingeniería y Física.

Es importante pensar en los aspectos sociales y políticos.

El Estado tiene el monopolio de imprimir monedas.

Este monopolio no es muy diferente al monopolio de la violencia.

Pancho Villa en la Revolución Mexicana de 1910 imprimía su propia moneda.

Igualmente la trama de Trump-Putin tiene que ver con bitcoins, así como la confrontación Varoufakis-Tsipras.

El dinero está relacionado con el poder, no sólo con el conocimiento. Si una pandilla criminal secuestra a un matemático, puede obligarlo a construir una supercomputadora, como la Abacus en La Marquesa, y producir bitcoins.

Además de los métodos tradicionales de ejercer violencia, ahora tenemos algo que yo llamo Guerra de Información. De lo que se trata ahora es  mentir. La Internet permite mentir y cambiar la opinión de los ciudadanos, hoy más que nunca es necesario  usar métodos científicos para distinguir entre mentiras y verdades científicas. A través de estos métodos se puede destruir la confianza de la gente. El valor de las Cripto Monedas, depende esencialmente de la confianza que tengamos sobre su valor. Recientemente los servicios de hospedaje y transporte a través de la Internet, han sido atacados. Basta con asesinar a una mujer en Puebla al usar uno de estos servicios, para que mucha gente pierda confianza en esos servicios. Si se pierde la confianza, entonces bitcoin pierde su valor.

Ya hice un Facebook Live.



 
Laboratorio Nacional de Supercómputo del Sureste de México.

Abacus

Pegasus




¡Yo No Fui!

Imitation Game:

 Para los espías que estén pensando en usarme para minería de bitcoins, les informo que ni siquiera pude ver mi video de Facebook Live aquí, porque mi instalación de Ubuntu, ¡ni siquiera tiene Flash Player!

La idea de las cripto monedas es entonces la siguiente:

El cuaderno (ledger) donde se anotan las transacciones está protegido por software. Se usa el hardware más rápido (generalmente tarjetas gráficas), para resolver el problema del siguiente bitcoin (o moneda equivalente) antes que otros.

La cuestión de apoyo estatal está resuelto, tanto Rusia como China apoyan abierta o secretamente el esfuerzo de Software y Hardware Libre.

Conclusión

Desde que Cristóbal Colón se embarcó al Oeste buscando especies y otros productos que anteriormente se obtenían yendo al Oriente, la avaricia ha hecho que los seres humanos emigren.

Agradezco a los patrocinadores de este evento la oportunidad de mantenerme en contacto con mis amigos guerrerenses.

Noto con cierta preocupación que los alumnos que inscribí a este blog hace años no han estado muy activos.

Entiendo que al terminar el curso "Análisis del Mundo Contemporáneo", y ya sin mi presencia física en Guerrero, se pierde el interés en escribir sobre el desarrollo de nuestro país. Sin embargo entender no es lo mismo que aceptar.

Mi intención al pedirles que escribieran en sus blogs del curso, fue que aprovecharan la oportunidad de expresar sus opiniones a la comunidad.

Solamente una comunidad comprometida, es capaz de salir adelante de los retos que encontramos cada día.

De nuevo pues, gracias por la oportunidad.


Thursday, September 7, 2017

Sismo de 8.4 grados sacude la Ciudad de México

Tuesday, September 5, 2017

AMLO presenta su proyecto de nación en Washington

Sunday, September 3, 2017

¿Cómo se ha desarrollado el problema de Telmex y sus trabajadores?

Antonio Gershenson
E
l domingo pasado hablamos, entre otras cosas, del problema de Teléfonos de México (Telmex) y sus trabajadores. Ha sido necesario investigar un poco más para entender cómo se desarrolla este problema.
Empezamos con una información en este periódico, fechada el jueves 17 de agosto de 2017, según la cual “Héctor Slim Seade (director general de Telmex) dijo no, no, no a un anuncio de la autoridad del ramo, Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), que señaló que se limitaría la actividad de Teléfonos de México en servicios de telefonía básica diciendo que era en beneficio del público.
Sigue la misma información diciendo que “Héctor Slim Seade… salía de una reunión en la que fue firmado el primer acuerdo de interconexión por cable” en Cancún, a donde fueron invitados periodistas. Era con la empresa Cablemás, de esta ciudad, y con su filial de Isla Mujeres, Quintana Roo, y en Chihuahua. En breve, el alcance será ampliado a sus filiales Yucatán, Veracruz y estado de México. Se aplica al llamado triple play, es decir, televisión por cable, telefonía fija e Internet de banda ancha. La interconexión tendrá costo cero para este nuevo proveedor.
Cablemás es una empresa en la que 51 por ciento del capital pertenece a la familia Álvarez Guerrero y 49 por ciento a Televisa. No es difícil sospechar que esta última empresa va a asociarse así con una familiadesconocida, sino que ésta es parte del juego.
Complementamos esta información con otras, publicadas en El Financiero,además de lo que ya mencionamos de la otra fuente.
El 8 de diciembre de 2016, a Teléfonos de México, propiedad de América Móvil, le prorrogan su título de concesión de 30 a 50 años. Ésta se cuenta a partir del 11 de marzo de 2026. El título de concesión fue otorgado a la entonces paraestatal el 10 de marzo de 1976 por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por 30 años, que fueron convertidos a 50, pero ya desnacionalizada la empresa.
Dice que desde el 8 y 9 de marzo de este año, que la autoridad ya se llama Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Cita declaraciones de Francisco Valdez, ex funcionario de la extinta Cofetel y hoy director de la consultoría Merkaris. Declara en el sentido de que la institución que él dirigía ordena a América Móvil, dueña de Telmex, que divida a ésta, para que hubiera más competencia. Es claro que sustituyendo a una empresa gigante por otra, Televisa, no se va a tener una competencia real.
Es claro que lo que menos interesa a todos estos es el interés de los 60 mil trabajadores, técnicos y profesionistas que podrían ser afectados con esta división a secas, de la que hablamos el domingo pasado. Y se quiere ocultar que están estimulando a los ya multimillonarios dueños de Televisa, con un enorme regalito. ¿Cuánto de ese regalito les tocaría de mordida a esos funcionarios?
Ya se liquidó, hace años, a Uramex, despidiendo a unos deos mil trabajadores. No se ve ningún beneficio de esta nueva liquidación en dos partes, en otra rama, ya desnacionalizada, ni creo que se podrá ver.
En el momento de acabar de escribir este artículo, se cumplen 35 años de la Nacionalización de la Banca, el primero de septiembre de 1982. Esto fue después de meses en los que sindicatos, sobre todo del entonces sector público, demandaron esa medida. No siempre hemos tenido que sufrir de gobiernos como el actual.

Tuesday, August 29, 2017

Carstens rechaza el bitcoin como moneda virtual; no tiene respaldo del banco central

Yolanda Morales
Ago 23, 2017 |
21:49

En el desarrollo tecnológico se debe cuidar no afectar a la sociedad a la postre, dijo Carstens. Foto Archivo: Notimex
El Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, descartó identificar al bitcoin como una moneda virtual, pues no cuenta con el respaldo de un banco central, ni de una nación que cobre impuestos.
El manejo de este tipo de instrumentos debe sujetarse al tema de ciberseguridad, consideró ante estudiantes del ITAM, pues “no necesariamente son inmunes al hackeo, y quizá la parte más visual del bitcoin es el hecho de que ofrece anonimato a los usuarios, lo que ha hecho que sea utilizado fundamentalmente en giros negros”.
Consideró que las autoridades deben impulsar el desarrollo tecnológico en el sistema financiero, pero con prudencia, pues se debe guardar el equilibrio entre prudencia y la obligación que tienen de proteger a los usuarios del sistema.
Al dictar una conferencia magistral en el ITAM sobre “El reto de las instituciones financieras”, enfatizó que “este desarrollo tecnológico en el sistema financiero no puede ser resultado sólo de la innovación. Debe propiciarse un paso franco que no provoque problemas al sistema financiero que a la postre afecten a toda la sociedad”.
Explicó que el bitcoin es producto de la innovación tecnológica, “está binando, resolviendo algoritmos. Pero eso, más que hacerlo una moneda lo hace una mercancía porque no hay nada que asegure su asiento contable en un sistema financiero”.
En este contexto, confirmó que “las autoridades financieras presentarán muy pronto” la propuesta de ley para regular las tecnologías financieras (fintech).

Un vistazo al TLCAN

Carstens echó un vistazo a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y confió en que es viable modernizarlo y conseguir una negociación “win–win” (ganar-ganar). Enfatizó que “es una falacia” que al modificar el TLCAN se pueden sustituir los impedimentos a un mejor desempeño de los países.
Esgrimió que la crisis mundial desembocó de manera natural en las manifestaciones sociales y regionalismos que se han presentado en varias partes del mundo.
Aseveró que “no es una coincidencia que muchas de estas manifestaciones vengan después de una crisis financiera global, que a su vez se mezcló con un cambio tecnológico que ha sido disruptivo y ha destruido muchos trabajos”, dijo.
Se ha presentado un desarrollo tecnológico que ha destruido trabajos rutinarios, lo que ha hecho que la sociedad cambie la forma de integrarse al mundo laboral, acotó.
“Por ejemplo, una persona que tenía una librería en algún lugar, tristemente ve que su negocio tiende a desaparecer por Amazon. En los aeropuertos, ahora son los cajeros automáticos los que nos extienden nuestro pase de abordar. Y esta irrupción de la tecnología genera más retos a las nuevas generaciones”, aseveró.

Seguridad financiera

El banquero central mexicano, que en diciembre tomará el cargo de gerente general del Banco de Pagos Internacionales, habló como parte de un organismo internacional al declarar que : “Lo que nosotros que estamos en organismos internacionales tenemos que hacer es ayudar a los países a identificar sus fortalezas y sumar mejoras para una integración más sana que pueda llevar a un nivel superior de estabilidad y desarrollo”.
Admitió que México ya ha logrado parte de esta tarea con las reformas estructurales, pero “queda aún mucho por hacer”.
Hay que hacer un diagnóstico honesto de los impedimentos para el desarrollo, de la capacidad del desempeño y propiciar las condiciones para obtener un mejor salario y mejor calidad de vida.

El Financiero

Monday, August 28, 2017

La lucha en contra de la corrupción me une a López Obrador: Cárdenas

  
 
La lucha en contra de la corrupción me une a López Obrador: Cárdenas ■ Foto Arturo Martínez / esimagen.com.mx
Enrique Cárdenas Sánchez, quien se perfila como aspirante a la gubernatura de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), reconoce divergencias con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador en los ámbitos energético y educativo, pero asegura que llegó a un acuerdo con él: respetarán las diferencias ideológicas para trabajar juntos contra el régimen de “corrupción” y “terror” político impuesto por el PAN en Puebla.
Durante una entrevista con La Jornada de Oriente (JO), el doctor en Economía por la Universidad de Yale alertó que la continuidad de Acción Nacional en el poder a través de Martha Érika Alonso Hidalgo o el regreso del PRI a Casa Puebla amenazan con mantener al estado en un continuo retroceso.
El PAN y el PRI garantizan el sometimiento del Poder Legislativo y los órganos autónomos al Poder Ejecutivo, la resistencia a implementar el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), el miedo, el terror y los presos políticos, señaló antes de soltar: “Los poblanos no nos merecemos lo que hemos tenido hasta ahora como autoridades”.

PAN, PRI y PRD son defensores de la corrupción, acusa

Enrique Cárdenas (EC) habla de la elección local que iniciará en noviembre próximo, pocos días después de sacudir a la clase política local con su inesperado destape como aspirante a gobernador. Inesperado, porque ha dedicado toda su carrera profesional a la academia, primero como profesor de Historia Económica, después como rector de la UDLAP y actualmente como director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
Inesperado también por la decisión de competir a través de una fuerza política que ha amenazado con dar marcha atrás a las reformas energéticas y educativas de Enrique Peña Nieto, de llegar al poder y que, además, se autodefine como un proyecto alternativo al neoliberalismo, política económica con la que coincide Cárdenas.
En una charla telefónica que sostuvo desde Quintana Roo, reconoció que no es la primera ocasión en que le proponen participar como candidato de un partido, ya que la misma oferta recibió del PAN y de Movimiento Ciudadano (MC) en elecciones anteriores.
JO– ¿Por qué le interesó incursionar en política a través de Morena?
EC– Realmente fue una decisión muy fuerte para mí, dada la vía que he llevado siempre desde la sociedad civil; sin embargo, me percaté de que las organizaciones no pueden realmente llegar hasta donde quisieran llegar porque no pueden gobernar y con toda razón, son dos ámbitos distintos.
El punto de inflexión, explica, se presentó durante el diseño y puesta en marcha del SNA, pues fui testigo de la resistencia que mostró la clase política a someterse a nuevos controles de transparencia y rendición de cuentas, pese a que las organizaciones de la sociedad civil demostraron la urgencia de poner en marcha dichos mecanismos.
“He visto a gente del PAN, del PRD y del PRI que de plano están en contra y se aferran a no permitir la transformación porque es un sistema que va a morder y por eso hay tanta oposición. Entonces me parece que solamente desde una perspectiva ciudadana se podrán impulsar los cambios que necesitan el estado y el país. Eso es lo que ofrezco”, agrega.
Aclaró que no se afiliará a Morena porque su formación como académico lo obliga a conservar un perfil independiente, en un ánimo de apertura a todas las corrientes de pensamiento, situación que –asevera– fue aceptada por López Obrador.
JO– ¿No es una contradicción intentar mantener un perfil ciudadano compitiendo por un cargo de elección popular con el respaldo de un instituto político?
EC– Aparentemente podría ser una contradicción, pero el acercamiento con Morena se da en un respeto a la libertad de pensamiento y se afianza en las coincidencias que tenemos con los temas que impulsa Andrés Manuel López Obrador, principalmente el combate a la corrupción y la defensa de la igualdad de oportunidades para toda la sociedad. Son temas por los que he peleado desde otra trinchera y por eso pienso que esta aparente contradicción va quedando de lado.
Ante las advertencias que han realizado partidarios del neoliberalismo de que López Obrador amenaza con convertir a México en Venezuela, Enrique Cárdenas no dudó en calificar a esas críticas de “súper exageradas”.
Recordó que el proyecto económico que presentará el aspirante a la presidencia en 2018 corre a cargo del empresario Alfonso Romo y un grupo de especialistas a los que expresó su respeto por su “sensatez”, como Gerardo Esquivel y Rogelio Ramírez de la O.

Martha Érika representa más de lo mismo, señala

Enrique Cárdenas indicó que el “terror” es uno de los males que se debe erradicar de Puebla tras el sexenio de Moreno Valle, pues recordó que ese gobierno hizo del encarcelamiento y la intimidación herramientas para acallar la crítica hacia sus resultados, como titular del Poder Ejecutivo local.
“Los presos políticos no pueden existir en una sociedad moderna”, agrega el académico, quien denunció en mayo pasado que funcionarios cercanos al ex mandatario local lo amenazaron por criticar la deuda que este heredó al estado con la construcción de proyectos como el MIB.
Ante el interés que manifestó la esposa de Moreno Valle, Martha Érika Alonso, de contender por Casa Puebla en los comicios de 2018, Enrique Cárdenas señaló que los poblanos deben actuar para impedirlo.
“Puebla necesita de la división de poderes, que se respete la autonomía de los órganos que son autónomos porque no lo tenemos actualmente ni lo hemos tenido en los últimos años. Necesitamos que el respeto a las instituciones sea una realidad, que las personas se encuentren en el centro de la acción pública. Puebla no alcanzará el desarrollo democrático si sigue más de lo mismo”, anota.
De conseguir la candidatura de Morena, afirmó que existen condiciones de triunfo, aunque su perfil no se ajuste al del candidato convencional que apuesta al carisma y al uso de recursos económicos para ganar una elección.
“Lo que buscaría sería una campaña dentro de los límites legales, absolutamente respetuosa de cómo se debe gastar el dinero, transparente. Si se gana no va a ser por dinero, sino porque mucha gente ya está harta de lo que está pasando y quiere poner un hasta aquí.
“Yo espero que confíen en mí, porque soy una persona que decidió al final de su vida profesional entrarle a esto para que Puebla se convierta en un ejemplo de que la división de poderes y el respeto a las instituciones es posible”, concluye.


La Jornada de Oriente
 
 
 

Monday, August 21, 2017

La derecha tomó por asalto la democracia en EU


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Los militantes ultraderechistas han matado a más gente en Estados Unidos que todos los ataques terroristas atribuidos a musulmanes, según un informe del centro de investigación New AmericaFoto Xinhua
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Desde 2002 a finales del 2016, islamistas han lanzado nueve ataques que dejaron 45 muertos, mientras los militantes derechistas han atacado 18 veces dejando 48 muertos. En Charlottesville (en la imagen) cobraron una vida másFoto Xinhua
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Donald Trump tuvo como estratega a una figura poderosa, Steve Bannon, despedido el pasado viernes como parte de la intensa disputa interna entre las diversas corrientes derechistas en la Casa BlancaFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 21 de agosto de 2017, p. 2
Charlottesville es sólo la expresión más reciente de algunas corrientes de la ultraderecha que han existido en Estados Unidos a lo largo de su historia. Vale recordar que el Ku Klux Klan (KKK) fue fundado en 1866, y que en los años 20 del siglo pasado convocaba a decenas de miles a actos, incluso una manifestación masiva en la capital. O que en la década de los 30, decenas de miles participaban en actos pro nazis en ciudades como Nueva York.
Pero nunca antes –por lo menos en generaciones– un presidente ha justificado pública y explícitamente el mensaje de odio racista y antisemita de agrupaciones extremistas, algunas con antecedentes de actos de terror. Esvásticas, consignas nazis, antorchas y símbolos supremacistas blancos se exhibieron en marchas por una ciudad estadunidense, con el presidente Donald Trump afirmando que entre ellos había algunas finas personascon demandas legítimas.
Durante los días recientes, las expresiones del presidente detonaron una respuesta de reprobación casi universal, colocando a Trump tal vez en su peor crisis política desde que ingresó a la Casa Blanca. Pero también reveló algunas de las diversas corrientes de lo que se llama la derecha en este país. Aunque las expresiones más extremas son las más dramáticas, otras menos visibles son mucho más poderosas, y todas estas de alguna manera están ligadas al fenómeno Trump.
Con el triunfo de Donald Trump, la derecha tomó por asalto la democracia de Estados Unidos. Con ello, Estados Unidos es ahora el país más peligroso del mundo, afirma Noam Chomsky.
Aunque no hay precedente de que un populista con tintes neofascistas haya ocupado la Casa Blanca, junto con un elenco de asesores y secretarios que provienen de algunos de los sectores más extremos de la cúpula política. El triunfo tomó por sorpresa al mundo –pocos lo habían pronosticado, pero el surgimiento de un populista de derecha no vino de la nada, sino de movimientos y multimillonarios derechistas con larga trayectoria dentro de este país que se autoproclama faro de la democracia.
Al conseguir la presidencia, la derecha populista nacionalista ha logrado su mayor triunfo en la historia de este país. Pero la derecha nacionalista, tradicional, y la corriente ultraconservadora del Tea Party, entre otras, no son lo mismo sino sólo una expresión del mosaico derechista en el país que se considera el último superpoder, donde conviven multimillonarios, analistas, políticos, comentaristas, académicos derechistas, un amplio sector de la clase obrera blanca abandonada y agrupaciones extremistas armadas. Algunos comparten raíces históricas con el fascismo de la primera parte del siglo XX, otros son expresiones muy recientes, no necesariamente aliados, aunque en ocasiones colaboran.
Eso se ha manifestado desde los primeros días del nuevo gobierno, donde a pesar de que el Partido Republicano, bajo mando conservador, controla el Ejecutivo y el Legislativo (y, con la incorporación del Neil Gorsuch a la Suprema Corte, ahora toma control del Judicial), no hay consenso sobre políticas y más bien se han manifestado intensos conflictos tanto dentro la Casa Blanca (entre los llamados nacionalistas contra los globalistas), y entre el Ejecutivo y la dirigencia legislativa.
El bufón fascista
Trump, cuyo padre racista de origen alemán se dedicó a los bienes raíces en Nueva York (denunciado por un inquilino, el famoso cantautor Woody Guthrie, inspirador de Bob Dylan, Bruce Springsteen y Billy Bragg, entre tantos otros), quien vivió un tiempo en uno de sus varios edificios) le heredó la fortuna a su hijo Donald, a partir de la cual construyó un imperio de edificios, casinos, hoteles y campos de golf que hoy día llevan su apellido de manera ostentosa.
Desde joven, Trump fue en parte capacitado por algunas de las figuras clave en una de las eras más represivas de este país, el macartismo. Roy Cohn, el famoso abogado golpeador al servicio del senador Joseph McCarthy (también representaba a una de las familias de la mafia en Estados Unidos), fue contratado por los Trump para defenderlos ante una demanda del gobierno federal por prácticas de discriminación racial en sus propiedades para vivienda (perdieron), Cohn se volvió cuate de Donald Trump y eventualmente fue quien lo presentó con quien a la postre se convirtió en su jefe de campaña por unos meses, Paul Manafort.
Destacado cabildero y estratega de algunas de las figuras mundiales más cuestionadas en tiempos recientes. La lista de los clientes del despacho de Manafort incluye al dictador filipino Ferdinand Marcos; el líder contrarrevolucionario y mercenario Jonás Savimbi, de Angola; el dictador Mobutu Sese Seko, del Congo, junto con sus pares en Nigeria, Kenia, Somalia, Perú y República Dominicana. Sus afanes lograron, por ejemplo, que el Congreso de Estados Unidos enviara millones de dólares en fondos encubiertos para la lucha contra el gobierno de Angola y sus aliados cubanos. Sus socios de negocios incluyen oligarcas, reconocidos traficantes de influencias y también de armas, agentes de servicios de inteligencia de varios países (incluyendo Pakistán), además de gente ligada al crimen organizado en varias partes del mundo.
Se especializaba en limpiar en Estados Unidos la imagen de dictadores, presentándolos como aliados heroicos de Washington contra las fuerzas del mal en el mundo, o esa gran frase luchadores por la libertad(freedom fighters). Su ex socio Roger Stone –quien continúa siendo hoy día asesor externo y defensor de Trump– comentó abiertamente que el negocio que dirigieron juntos fue enlistar a la mayoría de los dictadores del mundo que podíamos encontrar para prometerles una nueva imagen, así como acceso al poder político y económico de Washington.
Donald Trump fue uno de los clientes del negocio establecido por Manafort y Stone (junto con Charles Black, quien lanzó la carrera política de Jesse Helms) –los contrató para destruir la competencia potencial en su negocio de casinos en Atlantic City, sobre todo los intereses indígenas. La estrategia diseñada por el despacho fue para criminalizar la imagen de las tribus. Pero Manafort no aguantó a su ex cliente y abandonó la campaña por la presidencia, lo que, por otro lado, se aceleró cuando surgieron crecientes sospechas sobre los negocios de Manafort con intereses ligados a los rusos.
Pero el elenco alrededor era parte de la cúpula conservadora tradicional, ya que, de hecho, Trump no tiene una historia como ultraderechista –sus contrincantes republicanos en la campaña lo acusaban de ser un liberal disfrazado de conservador. Sin embargo, estaba dispuesto a usar a ese sector para sus fines electorales. Entendió, o por lo menos así lo hicieron sus estrategas, como Steve Bannon, que se encontraban en una coyuntura donde su talento populista –de presentarse como algo real en el reality show de la política electoral estadunidense– captó una creciente ola de repudio contra la cúpula política de este país, que se ha generado durante más de 30 años de políticas neoliberales.
Noam Chomsky explica que Trump es resultado de un giro a la derecha de los dos partidos políticos hegemónicos “durante el periodo neoliberal (...) desde Reagan (...) el cual ha sido un periodo de estancamiento y declive para gran parte de la población en muchas maneras –salarios, beneficios, seguridad–, mientras se ha concentrado enorme riqueza en una fracción pequeña de la población, en gran medida instituciones financieras (...) Tiene mayor concentración de riqueza, concentración de poder político y legislación para incrementar la concentración de riqueza y poder”, dijo en entrevista con Amy Goodman, de Democracy Now. Señaló que comentaristas conservadores han caracterizado a Trump como parte de una “insurgencia radical que ha abandonado la política parlamentaria –algo que ni siquiera esconden– y en los hechos el Partido Republicano de hoy califica como candidato a la organización más peligrosa en la historia humana”.
A la vez, la estrategia electoral derechista de los años recientes ha contribuido a nutrir el racismo, la xenofobia, el temor, así como cultivar el clima antimigrante y atacar incluso a la ciencia con una ofensiva religiosa y política a todos los niveles.
La estrategia se implementó desde la escala local hasta la nacional, ayudado por medios masivos, sobre todo el talk radio derechista y de manera notable el poderoso aparato mediático de Rupert Murdoch (Fox News, Wall Street JournalNew York Post, etcétera).
La cosecha de estas políticas se ha expresado en crímenes de odio, atentados terroristas de derecha, así como el surgimiento de todo tipo de políticos extremistas y movimientos manipulados, como el Tea Party. La cúpula política y económica del país ha logrado en gran medida controlar estas expresiones, hasta ahora. Robert Kagan, reconocido analista en Brookings Institution, acusó que Trump es creación del Partido Republicano, su monstruo, su Frankenstein, revivió por el partido, alimentado por el partido y ahora suficientemente fuerte como para destruir a su creador.
El año pasado, durante la etapa inicial de las campañas electorales, Kagan, en un artículo en el Washington Post, describió el fenómeno de Trump: al desatar resentimiento, ira y frustración nutridas por el Partido Republicano a través de la ola de opinión antimigrante y antiminorías, para elevar a un tirano al poder sobre los hombros del pueblo. Agrega: “Este fenómeno ha surgido en otros países democráticos o cuasi-democráticos a lo largo del siglo pasado, y generalmente se ha llamado ‘fascismo’”.
Concluye: “así es como llega el fascismo a América, no con botas y saludos a brazo alzado (...) sino con un charlatán de televisión, un multimillonario falso, un ególatra de texto que se ‘se enchufa’ a los resentimientos e inseguridades populares, y con un partido político nacional –por ambición y lealtad partidaria ciega, o simplemente por temor– que se forma detrás de él”.
Tal vez lo más notable es que gente del establishment, como Kaplan y toda una gama que va desde conservadores a progresistas han usado la palabra para describirlo. El ex gobernador republicano de Massachusetts William Weld denunció que el plan de deportación masiva de inmigrantes es equivalente a la Kristallnacht de Alemania en 1938 (operación de los nazis para romper las vidrieras de los negocios de judíos y vejar a sus propietarios para infundir terror). El actor George Clooney declaró que Trump es un fascista xenófobo y familiares de judíos víctimas de Hitler han expresado su horror al comparar este fenómeno en Estados Unidos con lo que sufrieron en Europa.
Los amos de la derecha
Las diferentes vertientes de la derecha electoral –poniendo de lado la ultraderecha militante–, tanto el populismo nacionalista, cuya figura más poderosa por ahora es el estratega político de Trump, Steve Bannon, quien fue despedido el pasado viernes como parte de la intensa disputa interna entre las diversas corrientes derechistas en la Casa Blanca, así como una vertiente libertaria más tradicional que se expresa en el llamado movimiento Tea Party, tienen algo en común: detrás de estos movimientos, hay siempre multimillonarios.
Pero el epicentro de la derecha radical estadunidense contemporánea no se llama Trump, sino Koch. Los multimillonarios hermanos David y Charles Koch, dueños de Koch Industries, grupo dedicado al sector energético y uno de los conglomerados que más contaminan en el país, encabezan la red más formidable de agrupaciones electorales, tanques pensantes (think tanks), programas universitarios y medios que este país jamás ha visto. Pero no apoyaron a Trump.
Son la fuerza oscura, aunque no oculta, detrás de lo que se llama la revolución conservadora, en donde conservadores libertarios –neoliberales puros– han logrado tomar control del Congreso federal y la mayoría de las gubernaturas en los pasados 30 años.
Son quienes nutrieron y financiaron, y finalmente controlan, lo que se presenta como un movimiento de masas, el llamado Tea Party, que ha logrado consolidar un giro político desde la escala local a la cúpula política nacional. Personajes como el senador y ex precandidato presidencial Ted Cruz y el presidente de la cámara baja, Paul Ryan, fueron llevados al poder por este movimiento, entre cientos más.
El Tea Party, por cierto, fue un triunfo personal de los Koch, al lograr que su agenda política privada se convirtiera y canalizara en un movimiento popular de base.
Vale subrayar que el vicepresidente, Mike Pence, debe su carrera política en gran medida a los Koch, y algunos consideran que en parte está en la Casa Blanca como concesión necesaria del equipo de Trump al poder de estos multimillonarios.
Si uno entra al Museo Metropolitano de Nueva York, tiene que pasar por la plaza David Koch (donó 10 millones de dólares); si desea asistir al teatro en Lincoln Center, una de las salas lleva su nombre (100 millones fue lo que donó). Si va a ver los famosos dinosaurios en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, esa sala también lleva su nombre (a cambio de 20 millones de dólares). Pero detrás de esa imagen de patrones de la cultura, están los hermanos Koch que han logrado comprar una buena parte de la democracia estadunidense (junto con otros multimillonarios de este país).
Los multimillonarios Koch desarrollaron su sofisticada estrategia durante las décadas recientes y la empezaron a implementar a principios de los años 80 –justo a la par del surgimiento de Ronald Reagan. Han acumulado una fortuna personal de 14 mil millones cada uno (en 2009) convirtiéndose en el sexto y séptimo hombres más ricos del mundo (en su fortuna combinada sólo los dejan atrás Bill Gates y Warren Buffett como los hombres más ricos de Estados Unidos), y la han usado para combatir toda regulación empresarial, laboral y ambiental, debilitar, si no destruir, a sindicatos, entre otras cosas, al impulsar leyes y colocar a políticos en todos los niveles de poder en este país.
Los Koch encabezan una red, según un cálculo, de alrededor de 700 ricos que influyen en el proceso político estadunidense. Sin embargo, por primera vez decidieron mantenerse al margen de la elección presidencial y no ocultaron su desprecio por Trump. Pero invirtieron decenas de millones de dólares para asegurar que los republicanos, sus republicanos, mantuvieran el control en ambas cámaras del Congreso, así como ampliar el control de sus aliados en los gobiernos estatales.
Un vocero de la red Koch comentó: queremos maximizar el número de senadores orientados a la libertad. Se había divulgado que el presupuesto original de la red encabezada por los Koch para este ciclo electoral era de 889 millones de dólares, pero al parecer fue más modesto, ya que se rehusaron a aportar a la contienda presidencial. La red anunció que tenía la intención de invertir más de 42 millones en ese afán.
Gran parte de estas maniobras durante el juego político-electoral fueron canalizadas por conducto de Americanos por la Prosperidad (AFP, por sus siglas en inglés), que actúa en varios frentes, pero sobre todo en movilizar bases, y el Fondo de Acción de Socios de la Libertad, la principal entidad de acción electoral de los Koch. A la vez, abiertamente informan que tienen una infraestructura de base permanente manejada por mil 200 activistas pagados en 38 estados de la unión, según reportó The Hill. AFP dice tener en sus filas más de 2.8 millones de individuos movilizados en su red nacional.
Una de sus nuevas entidades es la Academia de Liderazgo de Bases (Grassroots Leaders- hip Academy) que se dedica a capacitar militantes para las batallas político-electorales de AFP y desarrollar organizadores comunitarios para luchar por la libertad y contra las políticas progresistas y las narrativas falsas de la izquierda, según su sitio en Internet. Esta academia realizó o programó más de 116 sesiones de capacitación en 26 estados desde septiembre de 2015.
Otro proyecto reciente de los Koch es la llamada Iniciativa Libre, dedicada a promover los principios y valores de la libertad económica para empoderar a la comunidad latina estadunidense, para que pueda gozar y contribuir a una América más prospera. El sitio de Internet es bilingüe y sus lemas son gobierno limitado-oportunidades ilimitadas y capta tu sueño.
La fortuna de los Koch proviene de su imperio industrial centrado en hidrocarburos y papel, entre otros rubros. Koch Industries es la segunda firma privada (o sea, no está en las bolsas de valores) más grande del país, una de las empresas que provoca la mayor contaminación en esta nación –no por nada son uno de los principales promotores de los esfuerzos para negar el cambio climático.
El origen de la fortuna se debe al padre, Fred, quien recibió 500 mil dólares de Stalin por sus servicios en la construcción de 15 refinerías y un par de años después su empresa ayudó a Adolfo Hitler a construir la tercera refinería más grande de los nazis –produjo combustible para la fuerza aérea alemana durante la guerra, revela una extensa investigación de Jane Mayer, periodista de The New Yorker, en su libro Dark money, la historia de los multimillonarios detrás del surgimiento de la derecha radical.
El padre admiraba abiertamente a Alemania, Italia y Japón justo antes de la guerra y contrató a una nana alemana nazi para ayudar en la formación de sus hijos. Más aún, fue uno de los primeros miembros de la organización ultraderechista John Birch Society –tan extrema que consideraba al presidente Dwight Eisenhower como un agente comunista. Los hijos no sólo fueron educados con esta visión, sino influenciados por el trabajo de Friedrich von Hayek, ideólogo del capitalismo puro y sin restricciones, algo que sigue presente en las corrientes promovidas por los Koch hoy día, y por pensadores anarquistas de derecha, o libertarios.
Mayer subraya que la meta de Charles Koch, quien tiene el perfil más ideológico de los hermanos, es financiar una revolución libertaria en Estados Unidos, en la cual impuestos y regulaciones sobre empresas como Koch Industries serían casi nulos, o sea, fundamentalmente cambiar la dirección del país. Los Koch y sus aliados percibían a Reagan y gran parte de la cúpula del Partido Republicano como demasiado liberales. En 1978, Charles Koch afirmó: nuestro movimiento tiene que destruir el paradigma estatista que prevalece.
Para lograrlo, señala Mayer, construyeron una operación política –una red plenamente integrada– para tomar el control de la política de Estados Unidos, incluyendo centros de investigación (el más conocido e influyente es el Cato Institute en Washington) entre toda una gama de proyectos para promover su filosofía radical (Charles dixit). Sólo su maquinaria política ya es quizá la más poderosa y amenaza con subordinar al propio Partido Republicano, escribe Mayer.
En un artículo, Mayer cita a Charles Lewis, director del Centro para la Integridad Pública, dedicado a investigar el papel del dinero en la política, quien comentó que los Koch están en otro nivel. No hay nadie más que haya gastado tanto dinero. La sola dimensión de eso es lo que los distingue. Tienen un patrón de violación de leyes, manipulación política y ofuscación (...) nunca he visto algo igual. Son el Standard Oil de nuestros tiempos.
En su libro, Mayer subraya que los Koch no están solos, sino forman parte de un grupo de familias sumamente ricas y ultraconservadoras que han invertido fondos durante décadas, casi siempre sin dejar huella pública, para alterar la dirección de la política en Estados Unidos.
Más allá de los hermanos Koch, está una variedad de otros multimillonarios conservadores y derechistas, que no necesariamente se llevan bien entre sí.
Por ejemplo, detrás de Bannon y buena parte de la corriente populista nacionalista de Trump, está el inversionista de fondos de cobertura (hedge fund) el multimillonario Robert Mercer y su hija Rebekah, quienes fueron clave en promover y colocar a Bannon primero como el ejecutivo de la campaña de Trump en su etapa final, después como el poderoso asesor estratégico del presidente en la Casa Blanca, y ahora, con su salida de la corte, de nuevo continuarán patrocinando sus esfuerzos ahora desde fuera de la Casa Blanca. Aunque comparten una visión libertariaderechista, no son aliados de los Koch.
Los Mercer, financieros de una amplia gama de organizaciones e iniciativas –incluyendo los proyectos mediáticos de Bannon, como Breitbart News, a donde el ahora ex estratega ha regresado como director. También apoyaron el trabajo de un ex operativo demócrata, quien durante décadas ha promovido la idea de candidatos insurgentes contra el establishment de Washington. No sólo eso, sino que fueron sus sondeos los que mostraron que las condiciones políticas en el país eran favorables para que una figura externa, como Trump, ocupara la Casa Blanca. De hecho, algunos dicen que Robert Mercer odia no sólo a los demócratas, sino también al Partido Republicano, desde una perspectiva de la derecha libertaria que apoya, según críticos, algunos grupos supremacistas blancos y antisemitas. Algunos ex socios de Mercer argumentan que sin él, Trump no hubiera llegado a la presidencia.
(Por cierto, Bannon es parte de fuerzas católicas derechistas con poder y dinero, que conforman una creciente oposición derechista al papa Francisco, pero esa es otra historia.)
También está la familia DeVos, a la que pertenece la actual secretaria de Educación, Betsy DeVos, que ha financiado con millones de dólares organizaciones de investigación y una amplia gama de agrupaciones que promueven agendas políticas ultraconservadoras, entre ellas la privatización de la educación pública.
Entre los de mayor poder público, está Rupert Murdoch y su familia, dueños de Fox News, el Wall Street Journal y otras entidades mediáticas con un impacto masivo en el debate público y político del país.
Y sigue la lista, con nombres como el magnate de casinos Sheldon Adelson y algunos integrantes del propio gabinete, el más rico de la historia, quienes obviamente saben cómo usar su dinero para promover sus intereses políticos conservadores.
Los militantes extremistas
La ultraderecha militante, conformada por agrupaciones neonazis, KKK y las llamadas milicias, entre otros, festejaron como propio el triunfo de Trump. Su apoyo a la campaña fue explícito, y poco después de su victoria, un prominente grupo neonazi realizó una reunión en Washington donde sin rubor y frente a testigos celebraron con el brazo derecho extendido: el saludo nazi. Hace una semana realizaron el acto denominado Unir la derecha en Charlottesville, la mayor concentración de estos grupos realizada en años recientes.
Aunque Trump rehusó condenar a estos grupos durante su campaña, fue cauteloso en abrazarlos abiertamente. Esta misma tensión se atestiguó en su respuesta a Charlottesville, que ha desatado una crítica casi universal, incluyendo de la cúpula politica y empresarial de este país. Al ocupar la Casa Blanca, ha empezado a desilusionar a algunos militantes derechistas, quienes ya se suman a un creciente coro de ultraderechistas que expresan su desencanto por algunas concesiones de Trump. Otros no están contentos de que en su equipo de asesores y secretarios de gabinete haya gente en la que no confían, el más destacado –sobre todo para los antisemitas– es su yerno y poderoso asesor clave, Jared Kushner. El despido de Bannon nutrirá esto aún más.
La derecha extrema suele ser más visible para la gente por sus actos terroristas en Estados Unidos, desde la bomba que destruyó el edificio federal en Oklahoma City, en 1995, matando a 168 personas, así como las acciones de Timothy McVeigh y otros que eran integrantes de las llamadas milicias ciudadanas antigobierno que participaron en la toma armada de una instalación federal en Oregon, en enero de este año, donde los militantes declararon la guerra contra el gobierno federal y su disposición a ser mártires en la causa de defender la Constitución y sus derechos individuales. Todos los años hay múltiples incidentes, sobre todo de la ultraderecha cristiana contra mujeres, en torno al asunto del aborto, además de ataques contra minorías por grupos supremacistas blancos.
Los militantes ultraderechistas de este país han matado a más gente en Estados Unidos que todos los ataques terroristas atribuidos a musulmanes, según un informe del centro de investigación New America. Desde 2002 hasta finales de 2016, islamistas han lanzado nueve ataques que dejaron 45 muertos, mientras que los militantes derechistas han atacado 18 veces dejando 48 muertos. En Charlottesville cobraron una vida más. Sus objetivos han sido minorías, incluyendo mexicanos, proveedores de servicios de salud de la mujer (sobre todo en el caso del aborto), además de funcionarios públicos. Dicen que lo hacen para rescatar a Estados Unidos.
Agencias de seguridad pública en Estados Unidos consideran a los extremistas violentos antigobierno y no a musulmanes caricaturizados, como la amenaza más severa de violencia política que se enfrenta en este país, reportó un centro de investigaciones citado por Newsweekrecientemente. Se han descubierto complots para matar a musulmanes (incluyendo un plan para decapitar a uno y subir a Internet el video), misiones de inteligencia para preparar ataques contra objetivos, y frecuentemente robar arsenales de armas, incluyendo bombas.
No todos congenian entre sí, y hay diversas corrientes, entre ellos supremacistas/neonazis (entre los más conocidos está el KKK), grupos antimigrantes radicales, fundamentalistas cristianos y otros que están motivados por la idea de que el gobierno federal es el enemigo que viola sus derechos y libertades individuales).
Hoy día existen 892 grupos de odio operando en Estados Unidos, reporta el Southern Poverty Law Center (SPLC), organización independiente que, entre otras cosas, se especializa en la supervisión y vigilancia de grupos de odio. Entre estos, SPLC informó en enero que el número de milicias en Estados Unidos se había incrementado por poco más de un tercio en 2015, de 202 en 2014 a 276 [para ver el informe y mapa: https://www.splcenter.org/hate-map], pero había sólo 42 en 2008. Eso es un incremento mayúsculo respecto de los datos de 2014, pero también hay un incremento superior a 40 por ciento de grupos de odio antimusulmanes. En la categoría más amplia de grupos antigobierno patriotas (no todos son de odio), el número es de 998.
SPLC señala que desde 2000 ha habido un incremento exponencial de grupos de odio, nutrido en parte por la inmigración latina y también por proyecciones demostrando que para mediados de siglo los blancos ya no serán mayoría en el país.
Algunos están convencidos de complots gubernamentales contra ellos, como la toma por asalto de tropas federales a veces apoyadas por fuerzas internacionales coordinadas por la Organización de las Naciones Unidas, otros se preparaban para una invasión militar... de Texas, por parte del gobierno de Barack Obama.
Hubo un incremento dramático en número y actividad de estas agrupaciones con la elección del primer presidente afroestadunidense en la historia, nutrido por narrativas de políticos y comentaristas de derecha en el sentido de que Obama no era estadunidense, sino un musulmán encubierto y, peor, un socialista. En ese contexto, se detectó un incremento de complots para cometer actos violentos dentro de Estados Unidos.
Algunas de estas agrupaciones apoyaron, o por lo menos utilizaron, la candidatura de Trump, incluyendo expresiones explícitas de apoyo de varios dirigentes del KKK, como el ex diputado federal David Duke y otros. La luz verde tácita, a veces abierta, a la violencia contra detractores de Trump, sobre todo manifestantes, además, los ataques verbales del candidato republicano contra comunidades musulmanas o de inmigrantes y minorías, ha generado mayor tensión, pero también más laxitud hacia la intolerancia de estas agrupaciones.
Las razones de su existencia son complejas, algunas están integradas por granjeros que han perdido todo, otras por blancos de clase trabajadora que también han visto un deterioro en su calidad de vida, mientras otros son parte de corrientes ultraderechistas cristianas con larga historia en este país.
Pero el fenómeno del surgimiento de Trump, combinado con la cuidadosa creación de una red derechista integrada a todos los niveles en el país, dirigida durante las décadas recientes por un reducido grupo de multimillonarios y, por otro lado, la existencia de fuerzas paramilitares ultraderechistas en Estados Unidos –aunque no están coordinadas ni necesariamente tienen relación entre sí– en conjunto representan tal vez la mayor amenaza a la democracia en la historia de este país.