Friday, January 6, 2017

La gasolina, ¿no tienen la culpa del encarecimiento?

Antonio Gershenson
S
e ha discutido mucho en torno a la cadena de aumento de precios de la gasolina, otros combustibles y derivados del petróleo, como los petroquímicos.
Los funcionarios más directamente cercanos con los incrementos dicen, de manera indirecta, yo no fui. Ahí, la realidad es que han hecho todo lo posible para que esto sucediera. Vamos a ver algo de lo que sucede en Pemex.
Fracasó un intento, que varios funcionarios siguen queriendo impulsar, de revivir Chicontepec. Fueron subiendo su presupuesto hasta 27 mil millones 700 mil pesos en 2012. En comparación, el litoral de Tabasco, ese mismo año, gastó 3 mil 700 millones de pesos, unas nueve veces menos dinero, produciendo tres veces más crudo.
Para una producción con menor inversión, los funcionarios de Pemex contrataron, de 2010 a 2013, a las empresas Dowell Schlumberger, Baker Huges de México Burgos Oil Services, Weatherford de México y Halliburton de México –a las que cedieron terrenos– para que experimentaran con nuevas tecnologías que ayudaran al país a incrementar la productividad de los pozos, reducir los tiempos y mejorar la seguridad. Más tarde se pudo comprobar, con información solicitada a Pemex, que la inversión total de Pemex fue de 7 mil 38 millones de pesos. Veamos algunos resultados.
En cuanto a producción de crudo, Chicontepec pasó de producir 75 mil barriles diarios en enero de 2013, a 39 mil en octubre de este año. Bajó 52 por ciento en un cuatrienio. El litoral de Tabasco aumentó de 39 mil barriles diarios en enero de 2003 a 363 mil en enero-octubre de 2016, casi diez veces más.
Los bolsillos de funcionarios de Pemex y de las trasnacionales involucradas indican que, pese a experiencias como las mencionadas, Chicontepec será la mejor y que hay que meterle más dinero. Podemos decir que con estas decisiones y otras similares se está afectando a los habitantes de la nación. Han arruinado a Pemex y ahora quieren recuperar algo a costa de los habitantes, con la serie de aumentos a las gasolinas y otros bienes, incluso aquellos cuya producción requieren combustibles, como alimentos, agua, electricidad y otros.
Los funcionarios de Pemex, la Secretaría de Hacienda y otros tienen la culpa del encarecimiento. Y el gobierno que les dio esos puestos, y que los manda, también. Ni un cerro de discursos más alto que el Popocatépetl podrá convencer a la gente de lo contrario.
La política actual tendrá sus consecuencias. El PRI está en caída, pero el PAN está creciendo, y hasta el momento ha sido el único en sustituir al tricolor en las elecciones. Y ya nos demostró en los dos sexenios en los que gobernó que su política siguió el mismo camino.
Con la izquierda dividida no se podrá impedir que el siguiente sexenio sea panista. Debemos tener conciencia de la importancia de una izquierda unida y fuerte, como la única con posibilidad de ganar.
Una suma de agrupamientos políticos ahora independientes, y de los sectores del PRD que no aceptan la alianza con el PAN, y que no podrían seguir en ese partido en el momento en que llegue la lucha por la candidatura presidencial, que es obvio que sería del PAN, sumados a sectores sociales, pueden constituirse en una fuerza suficiente para negociar con Morena un gran frente sobre las bases de una voluntad colectiva, y no de un solo hombre.

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