Sunday, June 11, 2017

Experiencia del 5 de junio

Antonio Gershenson
Y
a sabemos que el gobierno ha hecho las trampas suficientes para ganar las elecciones. No podemos dejar de recordar que cuando el Partido Revolucionario Institucional ya estaba perdiendo las primeras áreas, y Cuauhtémoc Cárdenas estaba ganando la Presidencia de la República, recurrieron a que se cayó el sistema y el PRI, de lo que faltaba de contar, ganó lo demás y la Presidencia.
Tampoco debemos de olvidar que cuando ya el Partido Revolucionario Institucional no podía ganar, en una situación similar a la que va teniendo ahora, ganó el Partido Acción Nacional; a seguir la misma política, por ejemplo, de desnacionalización gradual de las áreas más estratégicas, como el petróleo y la electricidad de servicio público: Vicente Fox a partir de 2000, y Felipe Calderón desde 2006.
Es sabido que el régimen actual ha superado las medidas desnacionalizadoras y antipopulares de las anteriores. Pero también hay que tener en cuenta que el Partido Acción Nacional ya mostró no sólo en su política sino, en los dos sexenios que gobernó, que siguió con la opresión de la mayoría cada vez más oprimida.
El gobierno actual, lo hemos mostrado repetidamente, ha resultado peor que los anteriores. Y eso se mostró también en las pasadas elecciones del domingo 4 de junio, en el rechazo de votantes al Partido Revolucionario Institucional y, en algunos casos, al Partido Acción Nacional.
En el estado de México, el PRI perdió poco más de un millón de votos, en relación con la anterior elección análoga, y en el estado de Veracruz 54 municipios. En Nayarit, el Revolucionario Institucional cayó de 46 por ciento de los votos en 2011, a 27 por ciento en 2017, y perdió la gubernatura. La ganó, con aliados, el Partido Acción Nacional.
En Coahuila, el Partido Revolucionario Institucional bajó de 59 por ciento en 2011, a 38 por ciento, ahora, y es posible que gane “de panzazo”.
¿A eso llaman triunfo los líderes priístas? Cada día es menos la gente que les cree, al fin que vivimos en el país de las mentiras.
Debemos de aprender de nuestra historia. Disfrazados de izquierda, los líderes del Partido de la Revolución Democrática han apoyado al Partido Acción Nacional cuando han podido. No aprenden de lo que quedó. Las secciones honestas del PRD, que incluso se han expresado públicamente, en contra del apoyo al PAN, ya no tienen nada que los mantenga obedeciendo a sus líderes. Más bien deberían acercarse a los otros sectores de izquierda que se mantienen independientes. Por ejemplo, el gran número de organizaciones que se han agrupado en torno al centésimo año de la revolución rusa de octubre de 1917: organizaciones políticas, sindicales, populares etc.
Si se logra el acercamiento de ésas y otras agrupaciones de izquierda, se puede discutir con las de izquierda que ya tienen registro electoral, y llegar a un programa común, y tal vez a candidaturas comunes.
Se puede llegar, por ejemplo, a movilizaciones comunes en escala nacional. Se puede llegar al programa común en un proceso colectivo de toda la verdadera izquierda, sin un esquema caudillista.

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