Tuesday, August 29, 2017

Carstens rechaza el bitcoin como moneda virtual; no tiene respaldo del banco central

Yolanda Morales
Ago 23, 2017 |
21:49

En el desarrollo tecnológico se debe cuidar no afectar a la sociedad a la postre, dijo Carstens. Foto Archivo: Notimex
El Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, descartó identificar al bitcoin como una moneda virtual, pues no cuenta con el respaldo de un banco central, ni de una nación que cobre impuestos.
El manejo de este tipo de instrumentos debe sujetarse al tema de ciberseguridad, consideró ante estudiantes del ITAM, pues “no necesariamente son inmunes al hackeo, y quizá la parte más visual del bitcoin es el hecho de que ofrece anonimato a los usuarios, lo que ha hecho que sea utilizado fundamentalmente en giros negros”.
Consideró que las autoridades deben impulsar el desarrollo tecnológico en el sistema financiero, pero con prudencia, pues se debe guardar el equilibrio entre prudencia y la obligación que tienen de proteger a los usuarios del sistema.
Al dictar una conferencia magistral en el ITAM sobre “El reto de las instituciones financieras”, enfatizó que “este desarrollo tecnológico en el sistema financiero no puede ser resultado sólo de la innovación. Debe propiciarse un paso franco que no provoque problemas al sistema financiero que a la postre afecten a toda la sociedad”.
Explicó que el bitcoin es producto de la innovación tecnológica, “está binando, resolviendo algoritmos. Pero eso, más que hacerlo una moneda lo hace una mercancía porque no hay nada que asegure su asiento contable en un sistema financiero”.
En este contexto, confirmó que “las autoridades financieras presentarán muy pronto” la propuesta de ley para regular las tecnologías financieras (fintech).

Un vistazo al TLCAN

Carstens echó un vistazo a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y confió en que es viable modernizarlo y conseguir una negociación “win–win” (ganar-ganar). Enfatizó que “es una falacia” que al modificar el TLCAN se pueden sustituir los impedimentos a un mejor desempeño de los países.
Esgrimió que la crisis mundial desembocó de manera natural en las manifestaciones sociales y regionalismos que se han presentado en varias partes del mundo.
Aseveró que “no es una coincidencia que muchas de estas manifestaciones vengan después de una crisis financiera global, que a su vez se mezcló con un cambio tecnológico que ha sido disruptivo y ha destruido muchos trabajos”, dijo.
Se ha presentado un desarrollo tecnológico que ha destruido trabajos rutinarios, lo que ha hecho que la sociedad cambie la forma de integrarse al mundo laboral, acotó.
“Por ejemplo, una persona que tenía una librería en algún lugar, tristemente ve que su negocio tiende a desaparecer por Amazon. En los aeropuertos, ahora son los cajeros automáticos los que nos extienden nuestro pase de abordar. Y esta irrupción de la tecnología genera más retos a las nuevas generaciones”, aseveró.

Seguridad financiera

El banquero central mexicano, que en diciembre tomará el cargo de gerente general del Banco de Pagos Internacionales, habló como parte de un organismo internacional al declarar que : “Lo que nosotros que estamos en organismos internacionales tenemos que hacer es ayudar a los países a identificar sus fortalezas y sumar mejoras para una integración más sana que pueda llevar a un nivel superior de estabilidad y desarrollo”.
Admitió que México ya ha logrado parte de esta tarea con las reformas estructurales, pero “queda aún mucho por hacer”.
Hay que hacer un diagnóstico honesto de los impedimentos para el desarrollo, de la capacidad del desempeño y propiciar las condiciones para obtener un mejor salario y mejor calidad de vida.

El Financiero

Monday, August 28, 2017

La lucha en contra de la corrupción me une a López Obrador: Cárdenas

  
 
La lucha en contra de la corrupción me une a López Obrador: Cárdenas ■ Foto Arturo Martínez / esimagen.com.mx
Enrique Cárdenas Sánchez, quien se perfila como aspirante a la gubernatura de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), reconoce divergencias con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador en los ámbitos energético y educativo, pero asegura que llegó a un acuerdo con él: respetarán las diferencias ideológicas para trabajar juntos contra el régimen de “corrupción” y “terror” político impuesto por el PAN en Puebla.
Durante una entrevista con La Jornada de Oriente (JO), el doctor en Economía por la Universidad de Yale alertó que la continuidad de Acción Nacional en el poder a través de Martha Érika Alonso Hidalgo o el regreso del PRI a Casa Puebla amenazan con mantener al estado en un continuo retroceso.
El PAN y el PRI garantizan el sometimiento del Poder Legislativo y los órganos autónomos al Poder Ejecutivo, la resistencia a implementar el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), el miedo, el terror y los presos políticos, señaló antes de soltar: “Los poblanos no nos merecemos lo que hemos tenido hasta ahora como autoridades”.

PAN, PRI y PRD son defensores de la corrupción, acusa

Enrique Cárdenas (EC) habla de la elección local que iniciará en noviembre próximo, pocos días después de sacudir a la clase política local con su inesperado destape como aspirante a gobernador. Inesperado, porque ha dedicado toda su carrera profesional a la academia, primero como profesor de Historia Económica, después como rector de la UDLAP y actualmente como director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
Inesperado también por la decisión de competir a través de una fuerza política que ha amenazado con dar marcha atrás a las reformas energéticas y educativas de Enrique Peña Nieto, de llegar al poder y que, además, se autodefine como un proyecto alternativo al neoliberalismo, política económica con la que coincide Cárdenas.
En una charla telefónica que sostuvo desde Quintana Roo, reconoció que no es la primera ocasión en que le proponen participar como candidato de un partido, ya que la misma oferta recibió del PAN y de Movimiento Ciudadano (MC) en elecciones anteriores.
JO– ¿Por qué le interesó incursionar en política a través de Morena?
EC– Realmente fue una decisión muy fuerte para mí, dada la vía que he llevado siempre desde la sociedad civil; sin embargo, me percaté de que las organizaciones no pueden realmente llegar hasta donde quisieran llegar porque no pueden gobernar y con toda razón, son dos ámbitos distintos.
El punto de inflexión, explica, se presentó durante el diseño y puesta en marcha del SNA, pues fui testigo de la resistencia que mostró la clase política a someterse a nuevos controles de transparencia y rendición de cuentas, pese a que las organizaciones de la sociedad civil demostraron la urgencia de poner en marcha dichos mecanismos.
“He visto a gente del PAN, del PRD y del PRI que de plano están en contra y se aferran a no permitir la transformación porque es un sistema que va a morder y por eso hay tanta oposición. Entonces me parece que solamente desde una perspectiva ciudadana se podrán impulsar los cambios que necesitan el estado y el país. Eso es lo que ofrezco”, agrega.
Aclaró que no se afiliará a Morena porque su formación como académico lo obliga a conservar un perfil independiente, en un ánimo de apertura a todas las corrientes de pensamiento, situación que –asevera– fue aceptada por López Obrador.
JO– ¿No es una contradicción intentar mantener un perfil ciudadano compitiendo por un cargo de elección popular con el respaldo de un instituto político?
EC– Aparentemente podría ser una contradicción, pero el acercamiento con Morena se da en un respeto a la libertad de pensamiento y se afianza en las coincidencias que tenemos con los temas que impulsa Andrés Manuel López Obrador, principalmente el combate a la corrupción y la defensa de la igualdad de oportunidades para toda la sociedad. Son temas por los que he peleado desde otra trinchera y por eso pienso que esta aparente contradicción va quedando de lado.
Ante las advertencias que han realizado partidarios del neoliberalismo de que López Obrador amenaza con convertir a México en Venezuela, Enrique Cárdenas no dudó en calificar a esas críticas de “súper exageradas”.
Recordó que el proyecto económico que presentará el aspirante a la presidencia en 2018 corre a cargo del empresario Alfonso Romo y un grupo de especialistas a los que expresó su respeto por su “sensatez”, como Gerardo Esquivel y Rogelio Ramírez de la O.

Martha Érika representa más de lo mismo, señala

Enrique Cárdenas indicó que el “terror” es uno de los males que se debe erradicar de Puebla tras el sexenio de Moreno Valle, pues recordó que ese gobierno hizo del encarcelamiento y la intimidación herramientas para acallar la crítica hacia sus resultados, como titular del Poder Ejecutivo local.
“Los presos políticos no pueden existir en una sociedad moderna”, agrega el académico, quien denunció en mayo pasado que funcionarios cercanos al ex mandatario local lo amenazaron por criticar la deuda que este heredó al estado con la construcción de proyectos como el MIB.
Ante el interés que manifestó la esposa de Moreno Valle, Martha Érika Alonso, de contender por Casa Puebla en los comicios de 2018, Enrique Cárdenas señaló que los poblanos deben actuar para impedirlo.
“Puebla necesita de la división de poderes, que se respete la autonomía de los órganos que son autónomos porque no lo tenemos actualmente ni lo hemos tenido en los últimos años. Necesitamos que el respeto a las instituciones sea una realidad, que las personas se encuentren en el centro de la acción pública. Puebla no alcanzará el desarrollo democrático si sigue más de lo mismo”, anota.
De conseguir la candidatura de Morena, afirmó que existen condiciones de triunfo, aunque su perfil no se ajuste al del candidato convencional que apuesta al carisma y al uso de recursos económicos para ganar una elección.
“Lo que buscaría sería una campaña dentro de los límites legales, absolutamente respetuosa de cómo se debe gastar el dinero, transparente. Si se gana no va a ser por dinero, sino porque mucha gente ya está harta de lo que está pasando y quiere poner un hasta aquí.
“Yo espero que confíen en mí, porque soy una persona que decidió al final de su vida profesional entrarle a esto para que Puebla se convierta en un ejemplo de que la división de poderes y el respeto a las instituciones es posible”, concluye.


La Jornada de Oriente
 
 
 

Monday, August 21, 2017

La derecha tomó por asalto la democracia en EU


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Los militantes ultraderechistas han matado a más gente en Estados Unidos que todos los ataques terroristas atribuidos a musulmanes, según un informe del centro de investigación New AmericaFoto Xinhua
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Desde 2002 a finales del 2016, islamistas han lanzado nueve ataques que dejaron 45 muertos, mientras los militantes derechistas han atacado 18 veces dejando 48 muertos. En Charlottesville (en la imagen) cobraron una vida másFoto Xinhua
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Donald Trump tuvo como estratega a una figura poderosa, Steve Bannon, despedido el pasado viernes como parte de la intensa disputa interna entre las diversas corrientes derechistas en la Casa BlancaFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 21 de agosto de 2017, p. 2
Charlottesville es sólo la expresión más reciente de algunas corrientes de la ultraderecha que han existido en Estados Unidos a lo largo de su historia. Vale recordar que el Ku Klux Klan (KKK) fue fundado en 1866, y que en los años 20 del siglo pasado convocaba a decenas de miles a actos, incluso una manifestación masiva en la capital. O que en la década de los 30, decenas de miles participaban en actos pro nazis en ciudades como Nueva York.
Pero nunca antes –por lo menos en generaciones– un presidente ha justificado pública y explícitamente el mensaje de odio racista y antisemita de agrupaciones extremistas, algunas con antecedentes de actos de terror. Esvásticas, consignas nazis, antorchas y símbolos supremacistas blancos se exhibieron en marchas por una ciudad estadunidense, con el presidente Donald Trump afirmando que entre ellos había algunas finas personascon demandas legítimas.
Durante los días recientes, las expresiones del presidente detonaron una respuesta de reprobación casi universal, colocando a Trump tal vez en su peor crisis política desde que ingresó a la Casa Blanca. Pero también reveló algunas de las diversas corrientes de lo que se llama la derecha en este país. Aunque las expresiones más extremas son las más dramáticas, otras menos visibles son mucho más poderosas, y todas estas de alguna manera están ligadas al fenómeno Trump.
Con el triunfo de Donald Trump, la derecha tomó por asalto la democracia de Estados Unidos. Con ello, Estados Unidos es ahora el país más peligroso del mundo, afirma Noam Chomsky.
Aunque no hay precedente de que un populista con tintes neofascistas haya ocupado la Casa Blanca, junto con un elenco de asesores y secretarios que provienen de algunos de los sectores más extremos de la cúpula política. El triunfo tomó por sorpresa al mundo –pocos lo habían pronosticado, pero el surgimiento de un populista de derecha no vino de la nada, sino de movimientos y multimillonarios derechistas con larga trayectoria dentro de este país que se autoproclama faro de la democracia.
Al conseguir la presidencia, la derecha populista nacionalista ha logrado su mayor triunfo en la historia de este país. Pero la derecha nacionalista, tradicional, y la corriente ultraconservadora del Tea Party, entre otras, no son lo mismo sino sólo una expresión del mosaico derechista en el país que se considera el último superpoder, donde conviven multimillonarios, analistas, políticos, comentaristas, académicos derechistas, un amplio sector de la clase obrera blanca abandonada y agrupaciones extremistas armadas. Algunos comparten raíces históricas con el fascismo de la primera parte del siglo XX, otros son expresiones muy recientes, no necesariamente aliados, aunque en ocasiones colaboran.
Eso se ha manifestado desde los primeros días del nuevo gobierno, donde a pesar de que el Partido Republicano, bajo mando conservador, controla el Ejecutivo y el Legislativo (y, con la incorporación del Neil Gorsuch a la Suprema Corte, ahora toma control del Judicial), no hay consenso sobre políticas y más bien se han manifestado intensos conflictos tanto dentro la Casa Blanca (entre los llamados nacionalistas contra los globalistas), y entre el Ejecutivo y la dirigencia legislativa.
El bufón fascista
Trump, cuyo padre racista de origen alemán se dedicó a los bienes raíces en Nueva York (denunciado por un inquilino, el famoso cantautor Woody Guthrie, inspirador de Bob Dylan, Bruce Springsteen y Billy Bragg, entre tantos otros), quien vivió un tiempo en uno de sus varios edificios) le heredó la fortuna a su hijo Donald, a partir de la cual construyó un imperio de edificios, casinos, hoteles y campos de golf que hoy día llevan su apellido de manera ostentosa.
Desde joven, Trump fue en parte capacitado por algunas de las figuras clave en una de las eras más represivas de este país, el macartismo. Roy Cohn, el famoso abogado golpeador al servicio del senador Joseph McCarthy (también representaba a una de las familias de la mafia en Estados Unidos), fue contratado por los Trump para defenderlos ante una demanda del gobierno federal por prácticas de discriminación racial en sus propiedades para vivienda (perdieron), Cohn se volvió cuate de Donald Trump y eventualmente fue quien lo presentó con quien a la postre se convirtió en su jefe de campaña por unos meses, Paul Manafort.
Destacado cabildero y estratega de algunas de las figuras mundiales más cuestionadas en tiempos recientes. La lista de los clientes del despacho de Manafort incluye al dictador filipino Ferdinand Marcos; el líder contrarrevolucionario y mercenario Jonás Savimbi, de Angola; el dictador Mobutu Sese Seko, del Congo, junto con sus pares en Nigeria, Kenia, Somalia, Perú y República Dominicana. Sus afanes lograron, por ejemplo, que el Congreso de Estados Unidos enviara millones de dólares en fondos encubiertos para la lucha contra el gobierno de Angola y sus aliados cubanos. Sus socios de negocios incluyen oligarcas, reconocidos traficantes de influencias y también de armas, agentes de servicios de inteligencia de varios países (incluyendo Pakistán), además de gente ligada al crimen organizado en varias partes del mundo.
Se especializaba en limpiar en Estados Unidos la imagen de dictadores, presentándolos como aliados heroicos de Washington contra las fuerzas del mal en el mundo, o esa gran frase luchadores por la libertad(freedom fighters). Su ex socio Roger Stone –quien continúa siendo hoy día asesor externo y defensor de Trump– comentó abiertamente que el negocio que dirigieron juntos fue enlistar a la mayoría de los dictadores del mundo que podíamos encontrar para prometerles una nueva imagen, así como acceso al poder político y económico de Washington.
Donald Trump fue uno de los clientes del negocio establecido por Manafort y Stone (junto con Charles Black, quien lanzó la carrera política de Jesse Helms) –los contrató para destruir la competencia potencial en su negocio de casinos en Atlantic City, sobre todo los intereses indígenas. La estrategia diseñada por el despacho fue para criminalizar la imagen de las tribus. Pero Manafort no aguantó a su ex cliente y abandonó la campaña por la presidencia, lo que, por otro lado, se aceleró cuando surgieron crecientes sospechas sobre los negocios de Manafort con intereses ligados a los rusos.
Pero el elenco alrededor era parte de la cúpula conservadora tradicional, ya que, de hecho, Trump no tiene una historia como ultraderechista –sus contrincantes republicanos en la campaña lo acusaban de ser un liberal disfrazado de conservador. Sin embargo, estaba dispuesto a usar a ese sector para sus fines electorales. Entendió, o por lo menos así lo hicieron sus estrategas, como Steve Bannon, que se encontraban en una coyuntura donde su talento populista –de presentarse como algo real en el reality show de la política electoral estadunidense– captó una creciente ola de repudio contra la cúpula política de este país, que se ha generado durante más de 30 años de políticas neoliberales.
Noam Chomsky explica que Trump es resultado de un giro a la derecha de los dos partidos políticos hegemónicos “durante el periodo neoliberal (...) desde Reagan (...) el cual ha sido un periodo de estancamiento y declive para gran parte de la población en muchas maneras –salarios, beneficios, seguridad–, mientras se ha concentrado enorme riqueza en una fracción pequeña de la población, en gran medida instituciones financieras (...) Tiene mayor concentración de riqueza, concentración de poder político y legislación para incrementar la concentración de riqueza y poder”, dijo en entrevista con Amy Goodman, de Democracy Now. Señaló que comentaristas conservadores han caracterizado a Trump como parte de una “insurgencia radical que ha abandonado la política parlamentaria –algo que ni siquiera esconden– y en los hechos el Partido Republicano de hoy califica como candidato a la organización más peligrosa en la historia humana”.
A la vez, la estrategia electoral derechista de los años recientes ha contribuido a nutrir el racismo, la xenofobia, el temor, así como cultivar el clima antimigrante y atacar incluso a la ciencia con una ofensiva religiosa y política a todos los niveles.
La estrategia se implementó desde la escala local hasta la nacional, ayudado por medios masivos, sobre todo el talk radio derechista y de manera notable el poderoso aparato mediático de Rupert Murdoch (Fox News, Wall Street JournalNew York Post, etcétera).
La cosecha de estas políticas se ha expresado en crímenes de odio, atentados terroristas de derecha, así como el surgimiento de todo tipo de políticos extremistas y movimientos manipulados, como el Tea Party. La cúpula política y económica del país ha logrado en gran medida controlar estas expresiones, hasta ahora. Robert Kagan, reconocido analista en Brookings Institution, acusó que Trump es creación del Partido Republicano, su monstruo, su Frankenstein, revivió por el partido, alimentado por el partido y ahora suficientemente fuerte como para destruir a su creador.
El año pasado, durante la etapa inicial de las campañas electorales, Kagan, en un artículo en el Washington Post, describió el fenómeno de Trump: al desatar resentimiento, ira y frustración nutridas por el Partido Republicano a través de la ola de opinión antimigrante y antiminorías, para elevar a un tirano al poder sobre los hombros del pueblo. Agrega: “Este fenómeno ha surgido en otros países democráticos o cuasi-democráticos a lo largo del siglo pasado, y generalmente se ha llamado ‘fascismo’”.
Concluye: “así es como llega el fascismo a América, no con botas y saludos a brazo alzado (...) sino con un charlatán de televisión, un multimillonario falso, un ególatra de texto que se ‘se enchufa’ a los resentimientos e inseguridades populares, y con un partido político nacional –por ambición y lealtad partidaria ciega, o simplemente por temor– que se forma detrás de él”.
Tal vez lo más notable es que gente del establishment, como Kaplan y toda una gama que va desde conservadores a progresistas han usado la palabra para describirlo. El ex gobernador republicano de Massachusetts William Weld denunció que el plan de deportación masiva de inmigrantes es equivalente a la Kristallnacht de Alemania en 1938 (operación de los nazis para romper las vidrieras de los negocios de judíos y vejar a sus propietarios para infundir terror). El actor George Clooney declaró que Trump es un fascista xenófobo y familiares de judíos víctimas de Hitler han expresado su horror al comparar este fenómeno en Estados Unidos con lo que sufrieron en Europa.
Los amos de la derecha
Las diferentes vertientes de la derecha electoral –poniendo de lado la ultraderecha militante–, tanto el populismo nacionalista, cuya figura más poderosa por ahora es el estratega político de Trump, Steve Bannon, quien fue despedido el pasado viernes como parte de la intensa disputa interna entre las diversas corrientes derechistas en la Casa Blanca, así como una vertiente libertaria más tradicional que se expresa en el llamado movimiento Tea Party, tienen algo en común: detrás de estos movimientos, hay siempre multimillonarios.
Pero el epicentro de la derecha radical estadunidense contemporánea no se llama Trump, sino Koch. Los multimillonarios hermanos David y Charles Koch, dueños de Koch Industries, grupo dedicado al sector energético y uno de los conglomerados que más contaminan en el país, encabezan la red más formidable de agrupaciones electorales, tanques pensantes (think tanks), programas universitarios y medios que este país jamás ha visto. Pero no apoyaron a Trump.
Son la fuerza oscura, aunque no oculta, detrás de lo que se llama la revolución conservadora, en donde conservadores libertarios –neoliberales puros– han logrado tomar control del Congreso federal y la mayoría de las gubernaturas en los pasados 30 años.
Son quienes nutrieron y financiaron, y finalmente controlan, lo que se presenta como un movimiento de masas, el llamado Tea Party, que ha logrado consolidar un giro político desde la escala local a la cúpula política nacional. Personajes como el senador y ex precandidato presidencial Ted Cruz y el presidente de la cámara baja, Paul Ryan, fueron llevados al poder por este movimiento, entre cientos más.
El Tea Party, por cierto, fue un triunfo personal de los Koch, al lograr que su agenda política privada se convirtiera y canalizara en un movimiento popular de base.
Vale subrayar que el vicepresidente, Mike Pence, debe su carrera política en gran medida a los Koch, y algunos consideran que en parte está en la Casa Blanca como concesión necesaria del equipo de Trump al poder de estos multimillonarios.
Si uno entra al Museo Metropolitano de Nueva York, tiene que pasar por la plaza David Koch (donó 10 millones de dólares); si desea asistir al teatro en Lincoln Center, una de las salas lleva su nombre (100 millones fue lo que donó). Si va a ver los famosos dinosaurios en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, esa sala también lleva su nombre (a cambio de 20 millones de dólares). Pero detrás de esa imagen de patrones de la cultura, están los hermanos Koch que han logrado comprar una buena parte de la democracia estadunidense (junto con otros multimillonarios de este país).
Los multimillonarios Koch desarrollaron su sofisticada estrategia durante las décadas recientes y la empezaron a implementar a principios de los años 80 –justo a la par del surgimiento de Ronald Reagan. Han acumulado una fortuna personal de 14 mil millones cada uno (en 2009) convirtiéndose en el sexto y séptimo hombres más ricos del mundo (en su fortuna combinada sólo los dejan atrás Bill Gates y Warren Buffett como los hombres más ricos de Estados Unidos), y la han usado para combatir toda regulación empresarial, laboral y ambiental, debilitar, si no destruir, a sindicatos, entre otras cosas, al impulsar leyes y colocar a políticos en todos los niveles de poder en este país.
Los Koch encabezan una red, según un cálculo, de alrededor de 700 ricos que influyen en el proceso político estadunidense. Sin embargo, por primera vez decidieron mantenerse al margen de la elección presidencial y no ocultaron su desprecio por Trump. Pero invirtieron decenas de millones de dólares para asegurar que los republicanos, sus republicanos, mantuvieran el control en ambas cámaras del Congreso, así como ampliar el control de sus aliados en los gobiernos estatales.
Un vocero de la red Koch comentó: queremos maximizar el número de senadores orientados a la libertad. Se había divulgado que el presupuesto original de la red encabezada por los Koch para este ciclo electoral era de 889 millones de dólares, pero al parecer fue más modesto, ya que se rehusaron a aportar a la contienda presidencial. La red anunció que tenía la intención de invertir más de 42 millones en ese afán.
Gran parte de estas maniobras durante el juego político-electoral fueron canalizadas por conducto de Americanos por la Prosperidad (AFP, por sus siglas en inglés), que actúa en varios frentes, pero sobre todo en movilizar bases, y el Fondo de Acción de Socios de la Libertad, la principal entidad de acción electoral de los Koch. A la vez, abiertamente informan que tienen una infraestructura de base permanente manejada por mil 200 activistas pagados en 38 estados de la unión, según reportó The Hill. AFP dice tener en sus filas más de 2.8 millones de individuos movilizados en su red nacional.
Una de sus nuevas entidades es la Academia de Liderazgo de Bases (Grassroots Leaders- hip Academy) que se dedica a capacitar militantes para las batallas político-electorales de AFP y desarrollar organizadores comunitarios para luchar por la libertad y contra las políticas progresistas y las narrativas falsas de la izquierda, según su sitio en Internet. Esta academia realizó o programó más de 116 sesiones de capacitación en 26 estados desde septiembre de 2015.
Otro proyecto reciente de los Koch es la llamada Iniciativa Libre, dedicada a promover los principios y valores de la libertad económica para empoderar a la comunidad latina estadunidense, para que pueda gozar y contribuir a una América más prospera. El sitio de Internet es bilingüe y sus lemas son gobierno limitado-oportunidades ilimitadas y capta tu sueño.
La fortuna de los Koch proviene de su imperio industrial centrado en hidrocarburos y papel, entre otros rubros. Koch Industries es la segunda firma privada (o sea, no está en las bolsas de valores) más grande del país, una de las empresas que provoca la mayor contaminación en esta nación –no por nada son uno de los principales promotores de los esfuerzos para negar el cambio climático.
El origen de la fortuna se debe al padre, Fred, quien recibió 500 mil dólares de Stalin por sus servicios en la construcción de 15 refinerías y un par de años después su empresa ayudó a Adolfo Hitler a construir la tercera refinería más grande de los nazis –produjo combustible para la fuerza aérea alemana durante la guerra, revela una extensa investigación de Jane Mayer, periodista de The New Yorker, en su libro Dark money, la historia de los multimillonarios detrás del surgimiento de la derecha radical.
El padre admiraba abiertamente a Alemania, Italia y Japón justo antes de la guerra y contrató a una nana alemana nazi para ayudar en la formación de sus hijos. Más aún, fue uno de los primeros miembros de la organización ultraderechista John Birch Society –tan extrema que consideraba al presidente Dwight Eisenhower como un agente comunista. Los hijos no sólo fueron educados con esta visión, sino influenciados por el trabajo de Friedrich von Hayek, ideólogo del capitalismo puro y sin restricciones, algo que sigue presente en las corrientes promovidas por los Koch hoy día, y por pensadores anarquistas de derecha, o libertarios.
Mayer subraya que la meta de Charles Koch, quien tiene el perfil más ideológico de los hermanos, es financiar una revolución libertaria en Estados Unidos, en la cual impuestos y regulaciones sobre empresas como Koch Industries serían casi nulos, o sea, fundamentalmente cambiar la dirección del país. Los Koch y sus aliados percibían a Reagan y gran parte de la cúpula del Partido Republicano como demasiado liberales. En 1978, Charles Koch afirmó: nuestro movimiento tiene que destruir el paradigma estatista que prevalece.
Para lograrlo, señala Mayer, construyeron una operación política –una red plenamente integrada– para tomar el control de la política de Estados Unidos, incluyendo centros de investigación (el más conocido e influyente es el Cato Institute en Washington) entre toda una gama de proyectos para promover su filosofía radical (Charles dixit). Sólo su maquinaria política ya es quizá la más poderosa y amenaza con subordinar al propio Partido Republicano, escribe Mayer.
En un artículo, Mayer cita a Charles Lewis, director del Centro para la Integridad Pública, dedicado a investigar el papel del dinero en la política, quien comentó que los Koch están en otro nivel. No hay nadie más que haya gastado tanto dinero. La sola dimensión de eso es lo que los distingue. Tienen un patrón de violación de leyes, manipulación política y ofuscación (...) nunca he visto algo igual. Son el Standard Oil de nuestros tiempos.
En su libro, Mayer subraya que los Koch no están solos, sino forman parte de un grupo de familias sumamente ricas y ultraconservadoras que han invertido fondos durante décadas, casi siempre sin dejar huella pública, para alterar la dirección de la política en Estados Unidos.
Más allá de los hermanos Koch, está una variedad de otros multimillonarios conservadores y derechistas, que no necesariamente se llevan bien entre sí.
Por ejemplo, detrás de Bannon y buena parte de la corriente populista nacionalista de Trump, está el inversionista de fondos de cobertura (hedge fund) el multimillonario Robert Mercer y su hija Rebekah, quienes fueron clave en promover y colocar a Bannon primero como el ejecutivo de la campaña de Trump en su etapa final, después como el poderoso asesor estratégico del presidente en la Casa Blanca, y ahora, con su salida de la corte, de nuevo continuarán patrocinando sus esfuerzos ahora desde fuera de la Casa Blanca. Aunque comparten una visión libertariaderechista, no son aliados de los Koch.
Los Mercer, financieros de una amplia gama de organizaciones e iniciativas –incluyendo los proyectos mediáticos de Bannon, como Breitbart News, a donde el ahora ex estratega ha regresado como director. También apoyaron el trabajo de un ex operativo demócrata, quien durante décadas ha promovido la idea de candidatos insurgentes contra el establishment de Washington. No sólo eso, sino que fueron sus sondeos los que mostraron que las condiciones políticas en el país eran favorables para que una figura externa, como Trump, ocupara la Casa Blanca. De hecho, algunos dicen que Robert Mercer odia no sólo a los demócratas, sino también al Partido Republicano, desde una perspectiva de la derecha libertaria que apoya, según críticos, algunos grupos supremacistas blancos y antisemitas. Algunos ex socios de Mercer argumentan que sin él, Trump no hubiera llegado a la presidencia.
(Por cierto, Bannon es parte de fuerzas católicas derechistas con poder y dinero, que conforman una creciente oposición derechista al papa Francisco, pero esa es otra historia.)
También está la familia DeVos, a la que pertenece la actual secretaria de Educación, Betsy DeVos, que ha financiado con millones de dólares organizaciones de investigación y una amplia gama de agrupaciones que promueven agendas políticas ultraconservadoras, entre ellas la privatización de la educación pública.
Entre los de mayor poder público, está Rupert Murdoch y su familia, dueños de Fox News, el Wall Street Journal y otras entidades mediáticas con un impacto masivo en el debate público y político del país.
Y sigue la lista, con nombres como el magnate de casinos Sheldon Adelson y algunos integrantes del propio gabinete, el más rico de la historia, quienes obviamente saben cómo usar su dinero para promover sus intereses políticos conservadores.
Los militantes extremistas
La ultraderecha militante, conformada por agrupaciones neonazis, KKK y las llamadas milicias, entre otros, festejaron como propio el triunfo de Trump. Su apoyo a la campaña fue explícito, y poco después de su victoria, un prominente grupo neonazi realizó una reunión en Washington donde sin rubor y frente a testigos celebraron con el brazo derecho extendido: el saludo nazi. Hace una semana realizaron el acto denominado Unir la derecha en Charlottesville, la mayor concentración de estos grupos realizada en años recientes.
Aunque Trump rehusó condenar a estos grupos durante su campaña, fue cauteloso en abrazarlos abiertamente. Esta misma tensión se atestiguó en su respuesta a Charlottesville, que ha desatado una crítica casi universal, incluyendo de la cúpula politica y empresarial de este país. Al ocupar la Casa Blanca, ha empezado a desilusionar a algunos militantes derechistas, quienes ya se suman a un creciente coro de ultraderechistas que expresan su desencanto por algunas concesiones de Trump. Otros no están contentos de que en su equipo de asesores y secretarios de gabinete haya gente en la que no confían, el más destacado –sobre todo para los antisemitas– es su yerno y poderoso asesor clave, Jared Kushner. El despido de Bannon nutrirá esto aún más.
La derecha extrema suele ser más visible para la gente por sus actos terroristas en Estados Unidos, desde la bomba que destruyó el edificio federal en Oklahoma City, en 1995, matando a 168 personas, así como las acciones de Timothy McVeigh y otros que eran integrantes de las llamadas milicias ciudadanas antigobierno que participaron en la toma armada de una instalación federal en Oregon, en enero de este año, donde los militantes declararon la guerra contra el gobierno federal y su disposición a ser mártires en la causa de defender la Constitución y sus derechos individuales. Todos los años hay múltiples incidentes, sobre todo de la ultraderecha cristiana contra mujeres, en torno al asunto del aborto, además de ataques contra minorías por grupos supremacistas blancos.
Los militantes ultraderechistas de este país han matado a más gente en Estados Unidos que todos los ataques terroristas atribuidos a musulmanes, según un informe del centro de investigación New America. Desde 2002 hasta finales de 2016, islamistas han lanzado nueve ataques que dejaron 45 muertos, mientras que los militantes derechistas han atacado 18 veces dejando 48 muertos. En Charlottesville cobraron una vida más. Sus objetivos han sido minorías, incluyendo mexicanos, proveedores de servicios de salud de la mujer (sobre todo en el caso del aborto), además de funcionarios públicos. Dicen que lo hacen para rescatar a Estados Unidos.
Agencias de seguridad pública en Estados Unidos consideran a los extremistas violentos antigobierno y no a musulmanes caricaturizados, como la amenaza más severa de violencia política que se enfrenta en este país, reportó un centro de investigaciones citado por Newsweekrecientemente. Se han descubierto complots para matar a musulmanes (incluyendo un plan para decapitar a uno y subir a Internet el video), misiones de inteligencia para preparar ataques contra objetivos, y frecuentemente robar arsenales de armas, incluyendo bombas.
No todos congenian entre sí, y hay diversas corrientes, entre ellos supremacistas/neonazis (entre los más conocidos está el KKK), grupos antimigrantes radicales, fundamentalistas cristianos y otros que están motivados por la idea de que el gobierno federal es el enemigo que viola sus derechos y libertades individuales).
Hoy día existen 892 grupos de odio operando en Estados Unidos, reporta el Southern Poverty Law Center (SPLC), organización independiente que, entre otras cosas, se especializa en la supervisión y vigilancia de grupos de odio. Entre estos, SPLC informó en enero que el número de milicias en Estados Unidos se había incrementado por poco más de un tercio en 2015, de 202 en 2014 a 276 [para ver el informe y mapa: https://www.splcenter.org/hate-map], pero había sólo 42 en 2008. Eso es un incremento mayúsculo respecto de los datos de 2014, pero también hay un incremento superior a 40 por ciento de grupos de odio antimusulmanes. En la categoría más amplia de grupos antigobierno patriotas (no todos son de odio), el número es de 998.
SPLC señala que desde 2000 ha habido un incremento exponencial de grupos de odio, nutrido en parte por la inmigración latina y también por proyecciones demostrando que para mediados de siglo los blancos ya no serán mayoría en el país.
Algunos están convencidos de complots gubernamentales contra ellos, como la toma por asalto de tropas federales a veces apoyadas por fuerzas internacionales coordinadas por la Organización de las Naciones Unidas, otros se preparaban para una invasión militar... de Texas, por parte del gobierno de Barack Obama.
Hubo un incremento dramático en número y actividad de estas agrupaciones con la elección del primer presidente afroestadunidense en la historia, nutrido por narrativas de políticos y comentaristas de derecha en el sentido de que Obama no era estadunidense, sino un musulmán encubierto y, peor, un socialista. En ese contexto, se detectó un incremento de complots para cometer actos violentos dentro de Estados Unidos.
Algunas de estas agrupaciones apoyaron, o por lo menos utilizaron, la candidatura de Trump, incluyendo expresiones explícitas de apoyo de varios dirigentes del KKK, como el ex diputado federal David Duke y otros. La luz verde tácita, a veces abierta, a la violencia contra detractores de Trump, sobre todo manifestantes, además, los ataques verbales del candidato republicano contra comunidades musulmanas o de inmigrantes y minorías, ha generado mayor tensión, pero también más laxitud hacia la intolerancia de estas agrupaciones.
Las razones de su existencia son complejas, algunas están integradas por granjeros que han perdido todo, otras por blancos de clase trabajadora que también han visto un deterioro en su calidad de vida, mientras otros son parte de corrientes ultraderechistas cristianas con larga historia en este país.
Pero el fenómeno del surgimiento de Trump, combinado con la cuidadosa creación de una red derechista integrada a todos los niveles en el país, dirigida durante las décadas recientes por un reducido grupo de multimillonarios y, por otro lado, la existencia de fuerzas paramilitares ultraderechistas en Estados Unidos –aunque no están coordinadas ni necesariamente tienen relación entre sí– en conjunto representan tal vez la mayor amenaza a la democracia en la historia de este país.

Sunday, August 20, 2017

Presidencia de Trump, un “desastre ambulante”: NYT

Nueva York. La presidencia de Donald Trump es un “desastre ambulante”, que aceleró su descenso en la última semana a raíz de su decisión de alentar las tensiones raciales en una nación “desesperada por unidad”, señaló hoy The New York Times.

En su principal editorial institucional titulado “La Fallida Presidencia de Trump”, el influyente diario neoyorquino señaló que Trump ofrece todos los días pruebas frescas de que su mandato está fallando para los estadunidenses.

“Esencialmente aquí estamos: Una nación liderada por un príncipe de la discordia que parece divorciado de la decencia y del sentido común”, subrayó el matutino estadunidense.
El diario señaló que la defensa argumentada por Trump de los supremacistas blancos de Charlottesville renovó, como nunca antes, “profundas dudas” sobre su brújula moral, su entendimiento de las obligaciones de su cargo y su aptitud para ocuparlo.
A siete meses del inicio de la presidencia de Trump el 20 de enero, The New York Timessostuvo que el presidente ha mostrado “incompetencia pura”.
“Además de amenazar al medio ambiente, y las protecciones de seguridad y financieras con órdenes ejecutivas incompletas, una política de deportación cruel y designaciones judiciales lamentables, sus peores planes han fracasado por fortuna, cómo destruir la ley de salud asequible”, ejemplificó.
El diario descontó por ello que la salida de su estratega Steve Bannon marque un cambio en la presidencia de Donald Trump pues aseguró que “el problema es el propio señor Trump”.
En ese sentido indicó que la expectativa del público es que los “peores instintos” del presidente puedan ser acotados por tres generales, su jefe de gabinete, John Kelly, su secretario de Defensa, general James Mattis y su asesor de Seguridad Nacional, H.R. McMaster.
“La idea de que tres hombres militares se encuentren en la cúspide de la política estratégica nos debe hacer reflexionar en momentos que el Departamento de Estado ha sido enajenado de la experiencia y marginado de la diplomacia tradicional”, apuntó.
No obstante, el diario indicó que hay señales de que el sistema democrático está funcionando para contener al presidente, como lo demuestra el hecho de que no ha podido anular la cobertura de salud y que sus edictos migratorios están siendo impugnados en las cortes.
“La pregunta más profunda es para los seguidores que le quedan no es política sino moral, si continuarán siguiendo a alguien que está alienando a la mayoría del país con su apoyo a los extremistas”, finalizó.

Sunday, August 13, 2017

28.9 millones de habitantes: una ciudad para todos Claudia Sheinbaum

Elena Poniatowska
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Claudia Sheinbaum, jefa delegacional de Tlalpan y aspirante a gobernar la capital del país por MorenaFoto María Luisa Severiano
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ientras menos representado te sientas en tu gobierno, menos participación conjunta hay, afirma Claudia Sheinbaum, delegada de Tlalpan y precandidata a jefa de Gobierno por Morena.
En Tlalpan hicimos un programa que se llama Haz tu Parte, con la idea de que al gobierno delegacional le corresponde limpiar las calles y recoger la basura, pero a la ciudadanía le toca no tirarla en la calle, porque la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia. Que la ciudadanía participe tiene que ver también con su empatía con el gobierno. Mientras más alejado vea al gobierno, menos ganas de participar en la mejoría.
–Claudia, recuerdo que hace 30 años las señoras barrían su pedazo de calle con gran cuidado y a una que le pregunté el porqué me respondió: Ah, porque yo quiero que mi calle sea la mejor barrida del mundo. ¿Se ha perdido esa escala humana?
–Estoy de acuerdo; tiene que ver con que el gobierno no reconoce a la ciudadanía ni entiende lo que significa. La esperanza en una ciudad está en las obras y en los programas que se hacen, pero también en el amor por los ciudadanos.
–¿Tú crees que mediante una mujer es más fácil que florezca este amor?
–Me parece que este instinto maternal de querer involucrar a todo mundo en la tarea de construir todos juntos algo distinto para la ciudad es otra forma de gobernar. Creo que todos somos ciudadanos y ciudadanas, pero, si además eres funcionaria pública –independientemente de que estés afiliado o no a un partido político o tengas un puesto en el gobierno, seas médico o científico– eres, ante todo, ciudadana, y eso te da ese cariño por la ciudad y te invita a participar.
La universitaria Claudia Sheinbaum, licenciada en física y doctora en ingeniería, se dispone a gobernar una ciudad de 8.9 millones de habitantes más 20 millones en la zona Metropolitana. Una ciudad tremenda de 28.9 millones de seres humanos que pretende convertir en ejemplo no sólo para el país, sino para el mundo.
Para lograrlo se ha propuesto recuperar muchas experiencias internacionales, pero también adaptarlas a nuestras mexicanas necesidades. Vestida casi siempre con camisa blanca, cabello recogido, sonrisa a flor de piel, la recuerdo en un tramo del segundo piso dando indicaciones que todos seguían.
Hoy continúa llevando también camisa blanca en las calles de Tlalpan con un liderazgo cada vez más evidente, ya que todos parecen confiar en ella y callan para escucharla.
Espigada, delgada, ágil, sin más maquillaje que el tamaño de sus ojos, va por sus mañanas y tardes de trabajo sin tacones y sin una bolsa llena de chunches ni todos esos atributos que las revistas de moda exigen a la mujer. Camina ligera de equipaje y llega más pronto a su compromiso con el país.
–Cuando era secretaria de Medio Ambiente coordiné la construcción del Metrobús. Había otros proyectos en otras urbes de América Latina; los adaptamos a la ciudad de México. También coordiné la construcción de los segundos pisos. Ahí hicimos, junto con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, un modelo de movilidad que nos permitiera saber qué impacto tendrían los segundos pisos, dónde debería haber subidas y bajadas. He planteado que para gobernar la ciudad se requieren cinco ejes fundamentales: innovación, sustentabilidad, equidad, honestidad y honradez, pero sobre todo un gobierno abierto. Cuando hablo de innovación hablo de creatividad y conocimiento.
–Muchos ciudadanos tenemos la impresión de que las filas para el transporte siguen igual y la falta de agua también. Es duro ver colonias enteras haciendo fila para llenar una cubeta… Por otra parte, hay fugas de agua potable donde menos lo esperas.
–Sí, ha habido una enorme inercia en la movilidad y el agua. En términos de movilidad o transporte, como lo llamas, Elena, en la ciudad de México existen siete áreas y no hay un solo centro de control, administración y regulación del transporte que utilice las nuevas tecnologías, la información disponible para un plan conjunto. No recurrimos a tecnologías que tenemos en los celulares que nos indican de dónde a dónde podemos movernos y en qué lugares están los conflictos. La idea es que este centro de regulación y control del transporte concentre la movilidad y permita generar otra dinámica. Buscamos nuevas tecnologías, mejor transferencia modal en autos privados, en autobús, en bicicleta... una tarjeta de prepago que permita ingresar a cualquier sistema de transporte…
–¿Y el agua?
–El agua se sigue administrando manualmente en la ciudad; los valvulistas, que son casi héroes, abren y cierran las compuertas como se hacía hace 50 o 60 años. Además, el servicio no se ha automatizado. Por ejemplo, hace días en Tlalpan dejaron de funcionar tres pozos porque llovió: se apagaron las bombas, se fue la luz y tuvo que prenderse de nuevo el pozo de manera manual. Por eso hablo de innovación, de sistemas de control automático, de la sectorización, el seccionamiento de la red, medir el agua para mejorar la distribución, pero también busco innovación social...
–Permíteme interrumpirte: siempre resulta sorprendente que mientras escasee el agua en las colonias marginadas haya fugas en la avenida Miguel Ángel de Quevedo…
–Es increíble que llevemos 40 años hablando de fugas en el sistema de distribución del agua y no se haya podido resolver, cuando tienen solución. Es más, en la parte alta de Tlalpan captamos agua de lluvia para ciertas zonas aisladas. Las nuevas tecnologías para captar agua, incluso de la atmósfera, hoy están disponibles. Diseñamos programas para que cada vez saquemos menos agua del subsuelo y no se siga hundiendo la ciudad. Hoy las tecnologías son más económicas y es factible desarrollarlas.
–Recuerdo al doctor Marcos Mazari, muy preocupado por la falta de agua en nuestra ciudad…
–El problema es que en la ciudad nunca se ha convocado a expertos, académicos, ingenieros junto con el gobierno y la ciudadanía para construir un programa de largo alcance en términos de agua y de movilidad. Aquí en la ciudad se concentra buena parte de la inteligencia del país, en las universidades públicas, en las privadas. ¿Dónde está la convocatoria para resolver los problemas no sólo de esta generación, sino de las futuras?
–Y a los jóvenes, ¿qué les espera en una ciudad tan injusta?
–Andrés Manuel se preocupó muchísimo por la injusticia y la Procuraduría es una de las instituciones que menos se ha modernizado en la ciudad y en el país. Ir al Ministerio Público sigue siendo una pesadilla cuando, en realidad, la procuración de justicia debería estar al frente, incluso, de la propia policía, o juntas, al menos. En la administración pasada, Marcelo Ebrard impulsó las cámaras de seguridad en la vía pública. Si no ofreces oportunidades a los jóvenes en cultura, educación, empleo, ¿cómo hablar de una ciudad segura? ¿Visitaste las ciberescuelas?
–¿Las ciberescuelas?
–Es un programa que permite que los jóvenes tengan acceso a la educación o centros de artes y oficios que les den oportunidades. Pensé que podíamos hacer algo en línea con convenios con la SEP, con Bachilleres, y ahora tenemos 20 y vamos a llegar a 26 ciberescuelas, en las que hay computadoras, Internet gratuito. Ahora tenemos 5 mil 200 estudiantes apoyados por profesores capacitados con un programa de becas para docentes. A quienes no tienen empleo, les damos una beca de 7 mil pesos. Son 280 docentes en Tlalpan que enseñan en las ciberescuelas.
–¿Y la contaminación?
–Mejorar el medio ambiente también te genera un nuevo desarrollo. Que la basura se recicle más de lo que actualmente se hace, la utilización del aceite de cocina para producir biodiésel, las nuevas tecnologías de fuentes renovables de energía, todo eso produce un nuevo modelo económico con más empleos que mejoren condiciones ambientales y sociales.
—Claudia, el vandalismo es otra prueba del coraje que muchos ciudadanos tienen a la ciudad, todos sabemos que los cambios son casi imposibles por la fuerza de los caciques de la basura, el agua, el transporte, cuyo poder hace peligrar cualquier proyecto.
–El problema tiene que ver con hacer una política distinta. Cuando hicimos el Metrobús, nos decían: ¿Cómo vas a negociar con la Ruta 2 del transporte? Es imposible. Nos sentamos con sus representantes y cuando vieron que no queríamos hacer negocio ni éramos corruptos ni queríamos quedarnos con nada, ni ganar votos, sino el beneficio de la ciudadanía, nació el Metrobús. Los concesionarios de microbuses se convirtieron en empresa y desarrollaron un sistema de transporte distinto.
–¿Y los comerciantes?
–En el momento en que te perciben como funcionario de gobierno honesto se rompen los lazos entre caciques y autoridad.
–¿Así de fácil?
–Por eso la honestidad y la honradez son fundamentales para gobernar.
–¿No es lo mismo la honestidad que la honradez?
–Pues una vez alguien me dijo: “Tú puedes ser muy honesto y decir ‘Yo me robo mucho dinero”, y al decirlo eres honesto porque estás diciendo honestamente lo que eres.
–¿Cómo el alcalde Layín, de Nayarit, que robó poquito?
–Por eso, en mi caso, utilizo las dos palabras.
–Claudia, tú serías la primeritita mujer en la historia de México en ocupar este puesto.
–De forma electa, sí.
–¿No va a ser duro y complejo?
–Es duro, pero creo que qué mejor, porque las mujeres tenemos esa capacidad. Pensar que no puedes gobernar ni enfrentarte a problemas de inseguridad o movilidad por ser mujer es un error. Las mujeres tenemos la capacidad de trabajar en muchas cosas al mismo tiempo. Hemos afrontado problemas en la vida académica, en la vida de funcionaria en la administración pública, en la vida familiar y cotidiana. Sabemos innovar, tomar decisiones.
–¿El machismo te permite ordenar: Esto se hace como yo digo?
–Estudié física cuando muy pocas mujeres lo hacían. Hice la maestría y el doctorado en ingeniería cuando muy pocas mujeres competían. Me tocó coordinar el segundo piso del Periférico, donde había puros hombres, ingenieros y empresarios. Me tocó el tema del Metrobús. Me ha tocado ser jefa delegacional en Tlalpan y echar a andar la gran mayoría de los proyectos: creo que ha quedado demostrado que una mujer puede tener liderazgo y, sobre todo, compromiso para resolver los problemas. Mi caso es también importante para otras.

El FMI plantea su posible traslado a China

Antonio Gershenson
D
urante los últimos meses varios países, especialmente dentro de la región Asia-Pacífico, se habían alejado, o fueron alejados, de Estados Unidos, y se habían acercado a China. Ésta es considerada por la mayoría de las fuentes como el segundo lugar mundial, en cuanto a la economía, después de Estados Unidos.
Los estudios que yo he podido conocer y publicar, hechos en diferentes países, coincidieron en que en 10 años o menos, conforme al hecho de que China crece mucho más rápido que Estados Unidos pasaría al primer lugar. Algunas de estas investigaciones llegaron más lejos y fueron al cálculo de que dentro de periodos más largos, China sería el primer lugar, India el segundo y Estados Unidos el tercero, para 2050. Este último estudio fue dado a conocer en Londres a principios de mayo pasado por la PricewaterhouseCoopers (PwC). Lo comentamos el 7 de ese mismo mes en el artículo Estados Unidos, la fuerza anunciada y el dólar rechazado.
Pues bien, el 24 de julio la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) habló en un evento de un grupo de expertos del Centro para el Desarrollo Global, en su sede en Washington. Dijo que en unos 10 años si China mantiene su ritmo de crecimiento económico y tiene una buena representación en el FMI, éste se trasladaría de Washington a Pekín, capital china.
Los estatutos del Fondo Monetario Internacional establecen que la sede central de la institución debe estar en el país con la mayor economía del fondo.
En ese momento, el FMI había revisado su previsión del ritmo de crecimiento económico de China, considerando los hechos económicos respectivos, a 6.7 por ciento en 2017 y 6.4 por ciento para 2018 (coincidiendo con los montos calculados por el gobierno chino). El ritmo para 2017 sería igual al del año pasado. El ritmo del segundo trimestre de crecimiento de China fue igual al del primero, también de 6.7 por ciento.
Frente a estos porcentajes, el aumento económico que calcula, prevé y ha anunciado en escritos, para Estados Unidos el Banco Mundial, es de 1.3 por ciento.
Alemania y otros países europeos han aumentado su comercio con China, y sus inversiones en ella, y no se ve que se opongan a la aplicación de los estatutos mencionados del FMI.
Ya en artículos anteriores hemos mencionado otros cambios en lo que va del año, como la formación de una institución comercial de 16 países de Asia y el Pacífico, con una población conjunta cercana a la mitad de la población mundial. Se han seguido dando pasos, incluso reuniones, en ese sentido, y se mantiene el acuerdo de formalizar esa institución para fines de este año. Incluye a China, India, Japón, Indonesia, Pakistán, Filipinas y otros 10 países. Sólo los seis mencionados tienen en su conjunto más de tres mil 200 millones de habitantes. Más de 10 veces la población de Estados Unidos.
El actual presidente estadunidense se siente como el amo del mundo, quiere imponer su voluntad a todos, y no es consciente de que el mundo está cambiando. Tampoco los que todavía gobiernan a México y se someten al norte.
Hay quienes, ante los problemas en el norte, plantean mayores relaciones en el sur, claro, con los gobiernos más derechistas. Pero no de puede ignorar que el mayor crecimiento económico del mundo está en el oriente. Si incluso el Fondo Monetario Internacional, antes controlado por Estados Umidos, voltea hacia China como su futura capital, no se puede ignorarla y voltear hacia otro lado, y también a India, ambos países con alrededor de 7 por ciento de aumento económico anual, frente a 1.3 por ciento de EU, y con un gobernante muy especial.