Monday, August 3, 2020

Cuetzalan

Desde que se volvió una estrella mediática y de las redes sociales, al doctor Hugo López–Gatell Ramírez nunca se le ha visto incómodo y mucho menos desesperado. Al estratega nacional de la campaña contra el coronavirus se le distingue como un hombre focalizado en los aspectos técnicos para controlar la curva de contagio, que no se inmuta ante el vendaval de la crítica ponzoñosa de la oposición política a la 4T y practica paciencia de monje tibetano ante las preguntas necias que le repiten at infinitum los reporteros a quienes atiende cada noche en su conferencia de medios.

Pero este sábado, al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno se le percibió no solo relajado sino alegre. Fuera de las cámaras y los reflectores que lo iluminan cotidianamente, el epidemiólogo y otros integrantes del Comité Ejecutivo del Grupo Intersectorial de Salud, Agricultura, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC) estuvieron en Cuetzalan para conocer de viva voz las buenas prácticas ancestrales de las comunidades indígenas.

La visita fue organizada por la secretaria del Bienestar, María Luisa Albores González, quien fungió como anfitriona, pues ha trabajado muchos años en la Sierra Nororiental de Puebla.


La agenda fue intensa y comenzó temprano en una reunión con los cooperativistas de la Tosepan Titataniske.

Fueron a aprender

Pero el acto estelar tuvo lugar en la comunidad de Pepexta. López–Gatell Ramírez recorrió varias instalaciones sanitarias, un huerto de herbolaria medicinal y tomó protesta al Comité Comunitario de Mujeres por la Salud, la Alimentación y el Agua de esa localidad.

Las integrantes del Comité le explicaron el sistema de salud indígena basado en la prevención de enfermedades, en una alimentación adecuada, libre de productos chatarra y refrescos, que integra a la medicina herbolaria y el cuidado del medio ambiente.

Contaron cómo utilizan las plantas para curar enfermedades de casi todo tipo, pero no dejaron de señalar que, a nivel oficial, hay carencia de médicos alópatas en la región.

Por su parte, Víctor Suárez Carrera, subsecretario de Alimentación y Competitividad federal; Luis Hernández Palacios, procurador Agrario; y Gisela Juliana Lara Saldaña, directora del IMSS Bienestar, explicaron la participación que cada una de sus dependencias tienen en la Estrategia de Salud Comunitaria del gobierno de la República.

Todos coincidieron que a Cuetzalan acudieron a aprender de las mujeres que cuidan de su salud y sus familias con métodos naturales.

María Luisa Albores González resaltó la sabiduría y trabajo comunitario y autogestivo que han llevado a cabo por décadas las mujeres de Cuetzalan.

Desde siempre saben cuidarse

Antes de tomar protesta al Comité Comunitario de Mujeres por la Salud la Alimentación y el Agua de Pepexta, Hugo López Gatell–Ramírez expresó que en todos los escalafones de la administración que preside Andrés Manuel López Obrador hay el interés de mejorar la salud de los mexicanos.

De hecho, mencionó que al inicio de la pandemia varios funcionarios le expresaron al mandatario tabasqueño su preocupación sobre los alcances devastadores que el Covid–19 podría tener en las comunidades indígenas. “El presidente nos dijo que las comunidades originarias saben cómo cuidarse, esa misma experiencia nos enriquece mucho porque nos da cuenta que el país se construye en la comunidad, ahí se defiende el territorio, los recursos naturales y todos esos elementos han sido despreciados muchos años atrás”.

El subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, también se comprometió a que los pueblos de la región contarán con un médico de planta durante todo el año.

Sobra decir que López–Gatell Ramírez fue agasajado por sus anfitrionas, quienes le obsequiaron un hermoso cubrebocas bordado a mano con motivos de arte indígena y, al darle un recorrido por su huerto de herbolaria medicinal, le untaron miel de abeja melipona para sanar una herida menor que se hizo la víspera en la frente y le regalaron un botecito con el jarabe.

El célebre pandemiólogo se veía feliz, a sus anchas, lo cual no resulta extraño si uno sabe que el contacto directo con los pueblos ha sido una de sus pasiones desde aquella campaña de la que tomó parte hace 35 años, en 1985, cuando con unos 70 compañeros fue a Huiramba, Michoacán, para alfabetizar a adultos, pero sobre todo, para aprender también de su sabiduría de vida.

Esas experiencias y esa sapiencia ancestral seguramente le servirán de mucho al estratega estelar de la sanidad nacional una vez que todo el país asuma la “nueva normalidad” y se inicie de lleno una batalla que se antoja aún más dificultosa que el control de la pandemia: la educación para la buena alimentación y el cuidado del agua, lo cual supone de facto una guerra por la conciencia de millones de mexicanos contra las empresas refresqueras y de alimentos igualmente nocivos, .

La Jornada de Oriente

Huitzuco

Activistas buscan fosas clandestinas en Huitzuco; aún no encuentran nada

Escrito por  Dassaev Téllez Adame Ago 03, 2020

Son colectivos de desaparecidos acompañados por agentes de seguridad y el Ejército

Tienen información que han visto a personas yendo a dejar cadáveres en el paraje Cueva del Diablo


Huitzuco, 2 de agosto. Integrantes del colectivo Los otros buscadores de Huitzuco, encabezados por Mario Vergara, acompañados por integrantes de la Brigada Humanitaria de Paz (BHP) Marabunta y de familias de colectivos de desaparecidos de los estados de Querétaro y Morelos, realizaron una búsqueda de fosas clandestinas en el paraje denominado La Cueva del Diablo, La Piedra del Sapo y El Ranchito, en el municipio de Huitzuco, donde se tiene información de que en meses pasados han visto a personas yendo a dejar cadáveres, práctica que podrían estar realizando desde años atrás, pero sin lograr ningún positivo.

Cabe señalar que también se contó con el apoyo de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), así como de su similar del estado de Guerrero, agentes de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano, policías del estado y federal, estos últimos con binomios caninos.

Mario Vergara expuso que es preocupante la situación que se vive en el municipio, donde hay cientos de niños en la orfandad, y sin nombre para los hijos de personas desaparecidas, unas 170 en los últimos 10 años.

Dijo que, la ciudadanía de Huitzuco ha jugado un mal papel, “son una ciudadanía sorda, ciega y muda”, que durante años han callado lo que se vive en el municipio.

Explicó que varios testimonios confirmaron que en esa zona del municipio hay personas enterradas, por lo que decidieron realizar una brigada de búsqueda durante dos días.

Pese a no haber encontrado nada, dijo que continuarán explorando esos lugares, pues, afirmó, hay elementos suficientes que hacen creer que ahí hay varias fosas clandestinas.

Vergara Hernández reiteró que las familias de las personas desaparecidas no pretenden confrontar a los grupos de la delincuencia y sólo quieren encontrar a sus seres queridos.

“Nosotros no buscamos criminales, nosotros no ponemos dedos, nosotros solo salimos a buscar a nuestros desaparecidos, nuestras herramientas son picos, palas y machetes”.

Así también, adelantó que podrían volver a la barranca de La Carnicería, en el municipio de Cocula para ampliar el rastreo de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, indicando que, por testimonios de personas que habitan en esa parte de Cocula, se les ha indicado que en la parte alta de dicha barranca podrían encontrarse más restos.


La Jornada  Guerrero