Friday, December 9, 2016

Caro pagué por dar voz a Fidel Castro

Ignacio Ramonet
 
Periódico La Jornada
Viernes 9 de diciembre de 2016, p. 48
La muerte de Fidel Castro ha dado lugar –en algunos grandes medios occidentales– a la difusión de cantidad de infamias contra el comandante cubano. Eso me ha dolido. Sabido es que lo conocí bien. Y he decidido, por tanto, aportar mi testimonio personal. Un intelectual coherente debe denunciar las injusticias. Empezando por las de su propio país.
Cuando la uniformidad mediática aplasta toda diversidad, censura cualquier expresión divergente y sanciona a los autores disidentes, es natural, efectivamente, que hablemos de ‘‘represión’. ¿Cómo calificar de otro modo un sistema que amordaza la libertad de expresión y reprime las voces diferentes? Un sistema que no acepta la contradicción, por muy argumentada que sea. Un sistema que establece una ‘‘verdad oficial’’ y no tolera la transgresión. Semejante sistema tiene un nombre, se llama: ‘‘tiranía’’ o ‘‘dictadura’’. No hay discusión.
Como muchos otros, yo viví en carne propia los azotes de ese sistema... en España y en Francia. Es lo que quiero contar.
La represión contra mi persona empezó en 2006, cuando publiqué en España mi libro Fidel Castro: biografía a dos voces, o Cien horas con Fidel (Editorial Debate, Barcelona), fruto de cinco años de documentación y de trabajo, y de centenares de horas de conversaciones con el líder de la revolución cubana. Inmediatamente fui atacado. Y comenzó la represión. Por ejemplo, el diario El País (Madrid), en el que hasta entonces yo escribía regularmente en sus páginas de opinión, me sancionó. Cesó de publicarme. Sin ofrecerme explicación alguna. Y no sólo eso, sino que –en la mejor tradición estalinista– mi nombre desapareció de sus páginas. Borrado. No se volvió a reseñar un libro mío ni se hizo nunca más mención alguna de actividad intelectual mía. Nada. Suprimido. Censurado. Un historiador del futuro que buscase mi nombre en las columnas del diario El País deduciría que fallecí hace una década...
Lo mismo en La Voz de Galicia, diario en el que yo escribía también, desde hacía años, una columna semanal titulada Res Pública. A raíz de la edición de mi libro sobre Fidel Castro, y sin tampoco la mínima excusa, me reprimieron. Dejaron de publicar mis crónicas. De la noche a la mañana: censura total. Al igual que en El País, ninguneo absoluto. Tratamiento de apestado. Jamás, a partir de entonces, la mínima alusión a cualquier actividad mía.
Como en toda dictadura ideológica, la mejor manera de ejecutar a un intelectual consiste en hacerle ‘‘desaparecer’’ del espacio mediático para ‘‘matarlo’’ simbólicamente. Hitler lo hizo. Stalin lo hizo. Franco lo hizo. Los diarios El País y La Voz de Galicia lo hicieron conmigo.
En Francia me ocurrió otro tanto. En cuanto las editoriales Fayard y Galilée editaron mi libro Fidel Castro: Biographie à deux voix en 2007, la represión se abatió de inmediato contra mí.
En la radio pública France Culture yo animaba un programa semanal, los sábados por la mañana, consagrado a la política internacional. Al publicarse mi libro sobre Fidel Castro y al comenzar los medios dominantes a atacarme violentamente, la directora de la emisora me convocó en su despacho y, sin demasiados rodeos, me dijo: ‘‘Es imposible que usted, amigo de un tirano, siga expresándose en nuestras ondas’’. Traté de argumentar. No hubo manera. Las puertas de los estudios se cerraron por siempre para mí. Ahí también se me amordazó. Se silenció una voz que desentonaba en el coro del unanimismo anticubano.
En la Universidad París-VII yo llevaba 35 años enseñando la teoría de la comunicación audiovisual. Cuando empezó a difundirse mi libro y la campaña mediática contra mí, un colega me advirtió: ‘‘¡Ojo! Algunos responsables andan diciendo que no se puede tolerar que ‘el amigo de un dictador’ dé clases en nuestra facultad...’’ Pronto empezaron a circular por los pasillos octavillas anónimas contra Fidel Castro y reclamando mi expulsión de la universidad. Al poco tiempo se me informó oficialmente que mi contrato no sería renovado... En nombre de la libertad de expresión se me negó el derecho de expresión.
Yo dirigía en aquel momento, en París, el mensual Le Monde diplomatique, perteneciente al mismo grupo editorial del conocido diario Le Monde. Y, por razones históricas, yo pertenecía a la Sociedad de Redactores de ese diario, aunque ya no escribía en sus columnas. Esta sociedad era entonces muy importante en el organigrama de la empresa por su condición de accionista principal, porque en su seno se elegía al director del diario y porque velaba por el respeto de la deontología profesional.
En virtud de esta responsabilidad precisamente, unos días después de la difusión de mi biografía de Fidel Castro en librerías, y después de que varios medios importantes (entre ellos el diario Libération) empezaron a atacarme, el presidente de la Sociedad de Redactores me llamó para transmitirme la ‘‘extrema emoción’’ que, según él, reinaba en el seno de la Sociedad de Redactores por la publicación del libro. ‘‘¿Lo has leído?’’, le pregunté. ‘‘No, pero no importa –me contestó–; es una cuestión de ética, de deontología. Un periodista del grupo Le Monde no puede entrevistar a un dictador.’’ Le cité de memoria una lista de una docena de auténticos autócratas de África y de otros continentes a los que el diario había concedido complaciente la palabra durante décadas.
“No es lo mismo –me dijo–, Precisamente te llamo por eso: los miembros de la Sociedad de Redactores quieren que vengas y nos des una explicación.” “¿Me queréis hacer un juicio? ¿Un ‘proceso de Moscú’? Una  purga por desviacionismo ideológico? Pues vais a tener que asumir vuestra función de inquisidores y de policías políticos, y llevarme a la fuerza ante vuestro tribunal”. No se atrevieron.
No me puedo quejar; no fui encarcelado, ni torturado, ni fusilado como les ocurrió a tantos periodistas e intelectuales en el nazismo, el estalinismo o el franquismo. Pero sufrí represiones simbólicas. Igual que en El País o en La Voz, me desaparecieron de las columnas del diario Le Monde. O sólo me citaban para lincharme.
Mi caso no es único. Conozco en Francia, en España, en otros países europeos, a muchos intelectuales y periodistas condenados al silencio, a la invisibilidad y a la marginalidad por no pensar como el coro feroz de los medios dominantes, por rechazar el dogmatismo anticastrista obligatorio. Durante decenios, el propio Noam Chomsky, en Estados Unidos, país de la caza de brujas, fue condenado al ostracismo por los grandes medios, que le prohibieron el acceso a las columnas de los diarios más influyentes y a las antenas de las principales emisoras de radio y televisión.
Esto no ocurrió hace 50 años en una lejana dictadura polvorienta. Está pasando ahora, en nuestras democracias mediáticas. Yo lo sigo padeciendo en este momento. Por haber hecho simplemente mi trabajo de periodista, y haberle dado la palabra a Fidel Castro. ¿No se le da acaso, en un juicio, la palabra al acusado? ¿Por qué no se acepta la versión del dirigente cubano, a quien los grandes medios dominantes juzgan y acusan en permanencia?
¿Acaso la tolerancia no es la base misma de la democracia? Voltaire definía la tolerancia de la siguiente manera: No estoy en absoluto de acuerdo con lo que usted afirma, pero lucharía hasta la muerte para que tenga usted el derecho de expresarse.  La dictadura mediática, en la era de la post-verdad, ignora este elemental principio.

Thursday, December 8, 2016

México, un país sin estructura

Elena Poniatowska
E
n la reciente Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, la número 30, al pasar frente a una sala escuché voces jóvenes y emocionadas gritar al unísono: Presidenta, presidenta.
Pregunté: ¿Qué pasa? y me contestó una muchacha carirredonda y risueña, los brazos cargados de libros: Es que llegó Carmen Aristegui.
Pensé: Miren nada más, en la Ciudad de México allanan su oficina, roban su computadora, la maltratan y aquí los jóvenes, con sólo verla, la piden para presidenta de la República.
Allanar es siempre una amenaza; el mensaje es muy claro: Eres vulnerable y vamos a acabar contigo.
Ahora que se cumplió la profecía de La caída del telepresidente, libro de Jenaro Villamil, analista político y colaborador de Proceso, quien asegura día tras día que el rating de Peña Nieto anda por los suelos, muchas otras profecías esperan cumplirse a la vuelta de la esquina. Vivimos en un país que ya no tiene estructura (la renuncia de Carstens es muy grave y podría equipararse a la del secretario Hugo Margáin ante Echeverría en 1973).
Carmen Aristegui no podría ser presidenta por directa y clara y porque tampoco creo que esa sea su máxima aspiración. Además, ¿qué formación reciben los políticos mexicanos?
En sexenios pasados nos hablaron de Harvard, Yale y otras facultades de universidades estadunidenses de las que salieron nuestros mandatarios, pero en México, ¿qué escuela, qué universidad, qué facultad, qué instituto prepara al buen gobierno?
Debería haber una escuela, una formación que no sea la de Atlacomulco, la del cuatachismo o la menos nociva, la de Derecho (señor licenciado) o la de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, a la que muchos entran porque la consideran un trampolín político.
En México le pegan mientras que en Nueva York recibe el Premio Knight de Periodismo 2016 del International Center for Journalists.
El grito que escuché en la FIL de Guadalajara sólo patentiza la urgencia que tiene un público pensante de una persona honrada, tenga o no vocación, esté o no preparada. Carmen –periodista que no aspira a puesto gubernamental alguno– representa la transparencia que buscamos y ese solo hecho le da no sólo credibilidad, sino la calidad moral de la que carece nuestra clase política.

Tuesday, December 6, 2016

Noam Chomsky celebra 20 años del medio independiente ‘Democracy Now’

David Brooks, corresponsal |  martes, 06 dic 2016  17:38

Sunday, December 4, 2016

EU: triunfo de la resistencia indígena en Standing Rock

David Brooks, corresponsal |  domingo, 04 dic 2016  19:38

Más contra la alianza PRD-PAN: ¿Cárdenas como candidato único de la izquierda?

Antonio Gershenson
D
esde dentro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se han dado nuevas acciones contra la alianza de este instituto político con Acción Nacional (PAN), tradicional partido de la derecha. El pretexto es tener mayor organización contra el gobernante, pero decadente, Revolucionario Institucional (PRI), que ha venido perdiendo apoyos y votaciones. El tricolor se ha venido sosteniendo con el apoyo de partidos menores, pero ha perdido elecciones estatales y locales. Y el sol azteca, por estas alianzas, ha perdido votos sistemáticamente. El beneficiado, entonces, ha sido principalmente el PAN. Hay un importante peligro de que la final por la Presidencia sea entre un PRI hoy derechizado como nunca y el clásicamente derechista blanquiazul, con el apoyo del supuestamente izquierdista PRD, el cual obtendría lo que quiere, más huesos, aunque como partido pierda votos.
El martes 29 y el miércoles 30 de noviembre se publicaron dos desplegados de plana entera, ambos firmados por el coordinador nacional de Alternativa Democrática Nacional (ADN), miembro del PRD. Son similares y en el mismo sentido, pero no iguales. El segundo tiene un largo título: Rumbo al 2018: ante los procesos electorales de 2017 y 2018, Alternativa Democrática Nacional afirma que el PRD debe ser congruente para ser creíble.
Señala principios del PRD como una democracia con bienestar, un crecimiento económico sustentable con igualdad y el respeto humano, todo ello negado durante los 12 años de las presidencias del PAN y por los gobiernos del PRI.
Se plantea que las alianzas, en especial en las elecciones del estado de México para gobernador en 2017 y presidenciales en 2018, no sean con el PAN, sino con fuerzas populares y de izquierda.
También se informó en este periódico, los mismos 29 y 30 de noviembre, dos propuestas para la elección del gobernador del estado de México. Son, primero, de Juan Zepeda, coordinador de diputados del PRD, quien dijo que la alianza con el PAN para el gobernador panista ahora saliente había bajado la votación del sol azteca de 18 por ciento, cuando votaron por él, a 3.8 por ciento ahora. Y el miércoles 30 el coordinador legislativo del PRD en el estado de México, Juan Manuel Zepeda Hernández, dijo que una alianza con el PAN es hipotecar el principal capital político del PRD.
Cuauhtémoc Cárdenas dice que Alejandro Encinas puede ser candidato con quien quiera ir a la gubernatura del estado de México. Me parece muy positiva la propuesta, pero yo agregaría otra: creo que debería irse discutiendo si debería ser candidato único de la izquierda Cuauhtémoc Cárdenas, que ya lo fue hace años, y que unió a la misma.
Cuauhtémoc Cárdenas fue candidato presidencial de tres partidos con registro y unas 20 agrupaciones políticas y sociales para el 6 de julio de 1988, mientras el PRI postuló a Carlos Salinas de Gortari. Las tendencias favorecían a Cárdenas, con 42 por ciento por 36 para Salinas, con 50 por ciento de casillas computadas. A pesar de las protestas con actos multitudinarios, el fraude se impuso con la famosa caída del sistema.
Es mucho más sano lograr una propuesta positiva única que estar mostrando lo negativo de los sectores adversarios de la izquierda.
Esto, además, abriría la puerta a que se negociaran dentro de la izquierda candidatos únicos a gobernadores, diputados y senadores.
Y quienes insistan en que gane el PAN, que pierdan junto con él, con todo y los huesos que ambicionan.

Saturday, December 3, 2016

El Señor T

Gustavo Gordillo
¿C
uál es la disputa? La disputa no es por reafirmar la soberanía de México aunque la incluye, no es por los derechos fundamentales que están desde luego en el centro. Se trata de una batalla cultural entre quienes asumen la democracia liberal –y sus consecuencias– y la democracia iliberal promovida por los populismos de derecha. Conviene revisar los textos de Fareed Zakaria aquí, de Steven Levitsky sobre el autoritarismo competitivo acá y de Guillermo O’donnell sobre democracia delegativa acullá.
Tomemos en serio al Sr. T. Es un mentiroso serial –no distingue la verdad de la mentira, sino se cree sus propias mentiras–, un racista consumado y un bribón que sistemáticamente evade las leyes. No cree en la democracia salvo si le beneficia, no cree en la igualdad de género, salvo en breve retórica en un mar discursivo misógino, cree en los negros y latinos que lo apoyan y promueve una versión extrema del capitalismo de compadritos. Representa no el fin del neoliberalismo sino su punto de éxtasis mayor.
El Sr. T no es un político cualquiera. Que sea un truhan no lo hace un político cualquiera. Ha sabido encontrar en las debilidades e insuficiencias de la democracia estadunidense las vetas de racismo, del fanatismo y de la intolerancia que han acompañado desde el inicio de su historia a Estados Unidos. Es anti elitista en campaña para asegurarse el caudal de votos de las clases medias blancas en decadencia en las zonas ex manufactureras del medio oeste. Pero nombra en su gabinete a la quinta esencia del establishment republicano y de Wall Street. El conflicto de intereses será la segunda piel de la presidencia del Sr. T.
Las promesas que sí cumplirá el Sr. T. La estrategia de negociación del Sr. T está perfectamente delineada en el libro que no hizo él sino su biógrafo arrepentido. Su estrategia es intimidar haciendo efectivos algunos actos hostiles para generar así una amenaza creíble. Juega más con las expectativas que con los hechos. Para hacer creíble sus amenazas hacia el mundo, va a cumplir algunas de sus promesas de campaña notablemente las que más afectan a México.
¿Se puede educar al Sr. T? La pretensión de que lo que falta es corregirle los falsos estereotipos que le vendieron al Sr. T es ridícula. El Sr. T no necesita ser educado. Sabe todo, conoce todo. Es mejor que todos sus generales, los políticos estadunidenses, los líderes mundiales, los expertos, los medios y quizás hasta Dios si se le llega a presentar la oportunidad de medirse con el Señor. Pretender educar al Sr. Trump es como querer enseñar a ser equilibrista a un elefante ebrio en medio de una cristalería. ¡Imposible!
La agenda mexicana en Estados Unidos. Es posible que se pueda ampliar el muro en la frontera norte. Pero para el Sr. T eso es secundario. El Muro (con mayúsculas) es un acto simbólico. Respondamos con otro acto simbólico: una declaración firmada por ciudadanos de ambos lados de la frontera rechazando la sola idea del muro. No se trata de discutir quién lo construye y quién lo paga. Simplemente señalar que es un acto hostil a México. Fuck your Wall! Punto.
Respecto del TLC nuestra respuesta debe ser parecida. Requiere más argumentos y los daré en la próxima entrega. Pero desde luego creer que el Sr. T entenderá la sutileza entre modernizar el TLC y mandarlo a la chingada me parece un acto de fe.
El espacio donde se desarrollará la verdadera batalla cultural es el tema de la inmigración. Como contexto histórico recomiendo la lectura de la tesis doctoral de Emily Sellars Essays on Emigration and Politics (Universidad de Wisconsin, 2015) sobre el vínculo entre migración hacia Estados Unidos y reforma agraria en los años 30 del siglo pasado y un excelente estudio sobre la Operación Espalda Mojada en los años 50 de Kelly Lyttle Hernández en Western Historical Quarterly (2006). Para la próxima entrega mis reflexiones al respecto.
Twitter: gusto47

Friday, December 2, 2016

Ustedes no son estudiantes, ustedes son unos guerreros: doña Silveria a alfabetizadores



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 02/12/2016 04:00 
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■ Foto Rafael García Otero
Durante la mayor parte de su vida Silveria Nava Segura fue analfabeta. Hace apenas un lustro, cuando tenía 47 años, terminó la primaria, pero ayer por la mañana ya estaba brindando un discurso en uno de los recintos culturales más importantes del país: la Biblioteca Lafragua, ante decenas de profesores, académicos, investigadores, estudiantes, autoridades y el rector de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).
“Miren: yo soy de la comunidad de Xaltipanapa, del municipio de Tepeyahualco. Empecé a trabajar a la edad de ocho años. Desgraciadamente mis padres no tenían para darme un estudio, tuve que venirme a Puebla para trabajar y ver a mis hermanos, con muchas ganas de estudiar y saber qué decía un libro… pues no se pudo. Pero a la edad de 47 años dije: ‘Hoy sí se puede y por qué no’. Acabé la primaria a los 47 años y acabo de terminar la secundaria a los 52 años y pienso seguir estudiando, para saber qué dicen todos los libros: no me quiero cerrar, quiero ser persona de bien y sí se puede, ¿por qué no?”, expresó en una intervención que, sin exagerar, conmovió hasta las lágrimas a varios de quienes la escucharon.
Silveria Nava fue una de las oradoras principales en la ceremonia que este jueves por la mañana dio inicio a los festejos por el XV Aniversario del Centro Universitario de Participación Social (CUPS) de la máxima casa de estudios. A la recia mujer, quien tuvo que empezar a trabajar a los ocho años de edad y es célebre en su comunidad porque siendo niña, en una disputa, defendió literalmente a mordidas las tierras de su familia, le tocó ser la representante de los alfabetizandos.
“Cada una de las personas que han aprendido a leer y escribir son un ejemplo de que es posible superar rezagos y son la mejor bandera de este programa, así como el mejor testimonio de los beneficios que conlleva la alfabetización y el trabajo comunitario”, aseveró el rector de la máxima casa de estudios en la entidad, Alfonso Esparza Ortiz, cuando le tocó tomar la palabra, para finalizar la ceremonia inaugural.
El titular de la administración central dijo también que los estudiantes que acuden a las campañas de alfabetización durante sus vacaciones, representan la convicción de la universidad por hacer efectivo, en los hechos, el compromiso de ayudar al mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad.
Marcial Fernández Velázquez, bibliotecario y juez de Paz de Tatoxcac, en Ixtacamaxtitlán, hizo un reconocimiento a la labor de los alfabetizadores y señaló que su llegada a esa población, cambió para bien la vida en la comunidad.
Mirta Figueroa Fernández, coordinadora del CUPS, destacó que en 15 años de trabajo se han consolidado 12 campañas de alfabetización y trabajo comunitario en zonas rurales, con la participación de más de 700 estudiantes de preparatoria de la UAP.
Además, apuntó, se han logrado seis escuelas comunitarias en colonias de la periferia del municipio de Puebla, en las que colaboran estudiantes de servicio social y prácticas profesionales; cuatro programas de alfabetización municipal; ocho bibliotecas comunitarias en las sierras poblanas y tres centros permanentes de alfabetización de adultos en el Bachillerato Internacional 5 de Mayo, la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río, campus Zacatlán, y la asociación civil Yo’onlxim.
“Todos estos proyectos nos han dado la oportunidad de trabajar y aprender con 23 mil 472 personas de diversas zonas del estado de Puebla”, comentó Figueroa Fernández, quien anunció un proyecto en construcción con cuatro centros comunitarios que abrirán más espacios para la participación social universitaria y contribuirán a mejorar las condiciones de vida de la población de colonias de la periferia de la capital poblana.
Aurelio Fernández Fuentes, el principal fundador e impulsor de las campañas de alfabetización y quien no tiene ningún problema para improvisar arengas, esta vez apenas y pudo hablar. Visiblemente conmovido, con la voz entrecortada, dijo que agradecía a todos los que han participado en el proyecto y recordó, como lo hizo Mirta Figueroa, entre lágrimas, la enorme labor de Jorge Pedrajo, fundador del CUPS.

Recordar al guerrero

Porque la celebración por el décimoquinto Aniversario del Centro Universitario de Participación Social fue también un homenaje a Pedrajo, cuyo espíritu se ha vuelto leyenda entre los alfabetizadores de viejo y nuevo cuño, no solo por haber sido líder del grupo –si es que la palabra “líder” es permitida entre ellos–, sino porque quienes lo conocieron saben bien sobre la pasión que movía a este hombre: cuando no andaba en campaña, estaba planeando la siguiente.
Se proyectó un video –realizado por Ítalo Iván Nava Fernández, mejor conocido entre la tropa como Yiyo– en el que se dio cuenta sobre las actividades del CUPS y en varias tomas apareció Jorge, en sus mejores años como director del Centro y también en su etapa de joven alfabetizador, con la sonrisa, el arqueo de cejas y la mirada centelleante que lo caracterizaba.
Hubo después la entrega de reconocimientos y uno especial post mortem para Pedrajo, que recibió su compañera de vida Ana Asensio, quien la ha hecho de asistente, chofer, confidente y, seguramente, muchas cosas más en las campañas a las que ha asistido.
Los alfabetizadores nuevos y viejos, las maestras del Centro Freinet Prometeo que acudieron, los investigadores del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales, los académicos de la UAP, los padres de familia de los estudiantes y los alfabetizandos que salieron desde temprano de sus comunidades para asistir al acto, aplaudieron con vigor y emoción cuando se recordó a Jorge, un guerrero, como dijo Silveria Nava que son los muchachos que hoy continúan el camino trazado por Pedrajo:
“Tengo seis hijos: cuatro varones y dos mujeres y les digo que sí se puede, porque tengo 52 años. Gracias a las personas que nos prestan la oportunidad, porque hoy le dije a Paco (Francisco Javier Torres Alonso, estudiante de Psicología y quien le enseñó en una campaña reciente a usar la cámara fotográfica para documentar la vida de su comunidad): hoy lo tengo aquí en mi mente y a los demás que fueron (por ella a Xaltipanapa) les dije: ‘Paco, ustedes no son unos estudiantes, ustedes son unos grandes guerreros y de verdad, teniendo estas personas delante de mí les digo: ‘¡dios mío, me diste mucha infancia triste, pero en este momento me está dando mucho de lo que no recibí”!