Sunday, September 1, 2019

Muere Immanuel Wallerstein, el intelectual rebelde


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Nueva York. Immanuel Wallerstein, sociólogo, historiador, intelectual rebelde comprometido con las grandes causas de la justicia mundial, y colaborador de La Jornada por más de 20 años, falleció a los 88 años de edad.
Wallerstein desarrolló la teoría de “sistema-mundo” que busca explicar la dinámica del sistema económico capitalista a nivel mundial, pero a lo largo de su vida insistió, con su lente marxista, que su trabajo era no sólo entender el mundo, sino transformarlo.
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“Mi biografía intelectual es una larga búsqueda para una explicación adecuada de la realidad contemporánea, para que yo y otros actuaremos sobre ella. Esta búsqueda era tanto intelectual como política, y siempre he sentido que no podía ser una sin la otra al mismo tiempo -para mi o para cualquiera”, comentó en un ensayo sobre su labor. Concluyó que “la búsqueda para la verdad y la búsqueda por el bien es una sola”.
Wallerstein, quien nació en Nueva York el 28 de septiembre de 1930, fue educado en la Universidad de Columbia, donde después de obtener su doctorado fue profesor. Durante su extensa carrera académica fue profesor visitante en varias universidades en Estados Unidos y otras partes del mundo y otorgado doctorados y otros reconocimientos honorarios por múltiples instituciones, incluyendo la UNAM en 1998. Fue presidente de la Asociación Internacional de Sociología (1994-1998).
Entre 1976 y 2005, Wallerstein dirigió el Centro Fernand Braudel en la Universidad del Estado de Nueva York, Binghamton, (donde fue profesor) dedicado a la historia de cambios sociales de gran escala [https://www.binghamton.edu/fbc/index.html]. Después de jubilarse en 1999 fue nombrado catedrático investigador en la Universidad de Yale.
Inició su carrera como africanista, y conoció a Frantz Fanon, quien influyó en su trabajo. De ahí evolucionó su interés en movimientos de liberación nacional y relaciones entre centro y periferia en el sistema mundial, colaborando con Samir Amin, Andre Gunder Frank, entre muchos otros, en numerosos libros y ensayos.
En julio de este año, Wallerstein anunció que había llegado al numero 500 de sus comentarios quincenales que había publicado sin falta desde 1998 -la inmensa mayoría de ellos traducidos al español y publicados por La Jornada (los únicos autorizados por él) - y que ese sería el ultimo. Bajo el titulo, “Este es el fin; este es el comienzo”, argumentó que “por la crisis estructural del sistema del mundo actual, es posible…pero no absolutamente cierto, que un uso transformador de un complejo 1968 sea logrado por alguien o algún grupo”.
Wallerstein había argumentado hace años que “La revolución de 1968 fue una revolución; fue una sola revolución…. Fue uno de los grandes eventos formativos en la historia de nuestro sistema-mundo moderno, lo que llamamos eventos parteaguas”.
Wallerstein era profesor en Columbia en 1968, y se sumo a las protestas de los estudiantes contra la complicidad de esa institución en la guerra en Vietnam.
Concluyo en su ultimo comentario que pensaba que “hay una lucha crucial, que es la lucha de clases, entendiendo clase en su sentido mas amplio. Lo que pueden hacer quienes vivan en el futuro es luchar consigo mismos para que este cambio si sea uno real…. hay una probabilidad de 50-50 de que ocurra un cambio transformador. [shorturl.at/zBELX].
Mayor información en su pagina: https://www.iwallerstein.com, y algunos de sus artículos publicados en La Jornada: Samir Amin: camarada en la lucha, bit.ly/2LdZfSW; Los zapatistas: 20 años después bit.ly/2PxdPc9; Dos vivas por AMLO de México: una gran victoria para la izquierda, bit.ly/2HDsQml; La política estadunidense y las intervenciones militares, bit.ly/2MRlOio; Marcos, Mandela y Gandhi, bit.ly/2HG1a0a; Obama como presidente negro bit.ly/2ZBTqqm; El Foro Social Mundial sigue respondiendo a sus retos, bit.ly/2UkTshl; La izquierda latinoamericana se mueve a la derecha, bit.ly/30NHaR2; El caos como cosa cotidiana, bit.ly/2UnaP0L; La Gran crisis-Armando Bartra/ V y última,bit.ly/2ZuBGOd.

Sunday, June 16, 2019

Guardia Nacional despliega más efectivos en Chiapas, esta noche por Elio Henríquez, corresponsal | sábado, 15 jun 2019 23:30

San Cristóbal de Las Casas, Chis. Efectivos del Ejército Mexicano fueron desplegados este sábado en varios municipios de la frontera con Guatemala para contener a los migrantes centroamericanos.
Un soldado no identificado que estaba en un puesto de control en la comunidad de el Jocote, a pocos kilómetros de la línea fronteriza, dijo que el viernes les llegó la orden presidencial, por lo que “ahora ya somos Guardia Nacional”.
Fuentes gubernamentales dijeron que los militares desplegados en la zona pertenecen a las 39, 36 y 31 zonas militares, ubicadas en Chiapas, colocaron retenes móviles conjuntos con agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).
Añadieron que las llamadas “volantas” recorren varios puntos de la carretera que comunica a La Mesilla, Guatemala con Frontera Comalapa, Chiapas, y en otras regiones.
Señalaron que en el entronque al ejido Guadalupe Victoria, municipio de Amatenango de la Frontera, sobre el tramo carretero Ciudad Cuauhtémoc-Frontera Comalapa, los militares con las iniciales de la Guardia Nacional y los agentes del INM revisan vehículos del transporte público, autobuses de pasajeros y de carga que transitan por la zona.
Agregaron que en esa zona existen muchos cruces informales por los que se internan caminando cientos de centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos.
Las fuentes comentaron que la garita ubicada el punto conocido como Chacaljocom, en la entrada de la ciudad de Comitán, que llevaba mucho tiempo sin funcionar durante las noches, fue reforzada con más agentes del INM y personal militar.

Saturday, June 8, 2019

David Brooks Acuerdo migratorio detiene la embestida de Trump

sábado, 08 jun 2019 08:31

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Sábado 8 de junio de 2019, Washington. La crisis bilateral provocada por Donald Trump hace una semana se solucionó en forma temporal con el anuncio de un acuerdo que, en esencia, no marca un gran cambio ni contiene casi nada nuevo, pero evita una guerra comercial unilateral rechazada no sólo por México sino por casi toda la cúpula política y económica de Estados Unidos.
Me complace informarles que Estados Unidos de América ha logrado un acuerdo firmado con México. Las tarifas programadas para ser implementadas por EU el lunes contra México, son así suspendidas indefinidamente”, tuiteó a las 20:25 el presidente Trump, poco después de su regreso de Europa.
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Vía tuit, afirmó: “México, por su parte, ha acordado tomar medidas firmes para frenar la marea de migración por México, y hasta nuestra frontera sureña. Esto se está haciendo para reducir en gran medida, o eliminar, la inmigración ilegal llegando desde México y a Estados Unidos”.
Casi inmediatamente después, las cancillerías de ambos países emitieron una declaración conjunta en la cual se afirma que, ante la “emergencia humanitaria y la situación de seguridad prevalecientes” de la migración centroamericana, los gobiernos de México y Estados Unidos “trabajarán conjuntamente” para alcanzar una “solución duradera”.
El canciller Marcelo Ebrard, acompañado por la embajadora Martha Barcena, salió del Departamento de Estado donde se realizó la ronda final de la negociación durante 12 horas, y siete días después de iniciarse, con la finalidad de compartir el comunicado y comentar su significado.
El acuerdo consiste en cuatro puntos; el primero y más inmediato: un incremento significativo de parte de México de la aplicación de la ley con la finalidad de reducir el flujo migratorio, empezando con un despliegue más acelerado de la Guardia Nacional.
Ebrard detalló que se dará prioridad a los 11 municipios de la frontera sur, “de manera que este despliegue empezará el lunes y dentro de un programa nacional que ya estaba en curso”.
El segundo punto es ampliar el programa denominado Permanecer en México a toda la frontera donde los solicitantes de asilo que cruzan a Estados Unidos serán retornados “sin demora” a territorio mexicano; en México esperarán la resolución de sus casos por las autoridades estadunidenses.
Ebrard indicó que si las medidas del primer punto tienen éxito, “no esperaríamos que muchas más personas estarán en México esperando” la resolución de sus casos. Explicó que en el acuerdo no se fijaron cuotas específicas.
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El tercer punto establece la disposición de ambos países para que si las medidas adoptadas no tienen los resultados esperados, continuarán pláticas sobre otras acciones posibles en un plazo de 90 días.

Finalmente, subrayó que Estados Unidos reiteró su compromiso con la iniciativa mexicana que tiene como propósito fomentar el desarrollo económico regional –en el sur de México y Centroamérica– para abordar las causas “a fondo” de la migración.
Ebrard resaltó que aunque los estadunidenses propusieron que México se convirtiera en tercer país seguro, eso “no está aquí (en el acuerdo), lo cual es muy importante”. Señaló que ante propuestas más “drásticas” que Washington promovió al inicio, la delegación mexicana logró que se alcanzara “un punto medio” y expresó: “Estamos satisfechos con el acuerdo”.
Como lo ha hecho en forma reiterada desde que fabricó la crisis bilateral, el jueves pasado, al amenazar con imponer aranceles a su vecino del sur si no frenaba por completo la inmigración “ilegal” desde Centroamérica, Donald Trump continuó jugando con México hasta el último momento, con un estire y afloja incesante acerca de si procedería o no con su amenaza, advirtiendo que aunque podría haber un acuerdo, deseaba usar su arma arancelaria.
Ayer, al comenzar su regreso a esta capital de su gira en Europa, desde el avión, de forma repentina, Trump envió mensajes optimistas sobre un posible acuerdo y recordó que su amenaza seguía vigente mientras las negociaciones bilaterales se realizaban durante todo el día en esta capital, manteniendo un tenso suspenso para las cúpulas políticas y económicas de ambos países.
Si logramos un acuerdo con México, y hay una buena posibilidad de que eso será, ellos empezarán a comprar productos granjeros y agrícolas a niveles muy altos, empezando de inmediato”, escribió en un tuit ayer por la tarde en ruta a Washington, dando a entender que había avances y a la vez provocando consternación, porque de pronto y por primera vez no vinculó comercio con migración; de hecho, no mencionó a los inmigrantes.
Mientras tanto, no se sabía mucho de las negociaciones a lo largo del día en el Departamento de Estado, y en ese vacío surgieron especulaciones acerca de lo que estaba sucediendo y los escenarios que se perfilaban, inclusive la posibilidad de intensificar una de las crisis más graves en la relación bilateral en tiempos recientes.
El acuerdo evitó lo que se perfilaba como un conflicto mayor con el Congreso y alivió lo que se convirtió en una inusual confrontación pública entre legisladores republicanos y su presidente, así como un creciente coro de oposición de diversos sectores empresariales y financieros que advertían de las consecuencias dañinas de los aranceles no sólo contra el país vecino, sino sobre Estados Unidos.
Sin embargo, nadie cree, al iniciar el ciclo electoral 2020, que se ha superado el uso del tema migratorio por Trump y que seguramente no será la última “negociación”.
En un tema no relacionado, Trump difundió otro tuit sobre sus visiones del universo. Afirmó que la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) ya no debería hablar de regresar a la Luna, ya que “hicimos eso hace 50 años. Deberían estar enfocados en las cosas mucho más grandes que estamos haciendo, incluyendo Marte (del cual la Luna es una parte), defensa y ciencia”. Ese es el presidente con quien el gobierno mexicano, entre otros, tendrá que negociar en el futuro.

Saturday, December 15, 2018

Pide directora del Conacyt a científicos ser generosos con el país

Foto
▲ Elena Álvarez-Buylla, Premio Nacional de Ciencias, en su oficina del Instituto de Ecología, previo a su nombramiento como directora del Conacyt.Foto Humberto González
Periódico La Jornada
Sábado 15 de diciembre de 2018, p. 29
Con un llamado a la comunidad científica a ser generosos con esta nación y reflexionar si es posible que realicen su labor con un poquito más de modestia y humildad, la directora general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Elena Álvarez-Buylla Roces, afirmó que nos vamos a regir por lo que es justo y por el principio de austeridad republicana.
En entrevista con La Jornada, informó que su equipo de colaboradores tendrá una reducción de más de 50 por ciento en su salario, pero se mantendrán sin recorte los ingresos de los mandos medios y se incrementarán los salarios de los que menos ganen, según lo dictado por el Ejecutivo federal.
Entre los destacados científicos que la acompañan en su gestión se incluye a Ana María Cetto Kramis, experta en física cuántica, quien encabezará la Dirección de Cooperación Internacional; María del Carmen de la Peza Casares, filósofa y especialista en comunicación y ciencias sociales, a cargo de la Dirección Adjunta de Desarrollo Científico; y Rafael Bojalil Parra, destacado en el campo de la inmunología, será titular de la Dirección Adjunta de Planeación y Evaluación.
Ciencia de frontera
Al detallar su plan para transformar la política científica, subrayó que se atenderán los problemas nacionales más urgentes, se fomentará la ciencia de frontera en todos los campos del saber, lo que incluye ciencias sociales y las humanidades, y se generarán nuevas estrategias en la formación de recursos humanos altamente especializados a fin de que no tengan que irse y los que están fuera puedan regresar algo de lo mucho que México les aportó.
En su diagnóstico del Conacyt, Álvarez-Buylla, experta en genética molecular –con relevantes aportaciones en el estudio de la ecología evolutiva del desarrollo–, destaca que encontramos una institución muy desarticulada de lo que deberían ser las prioridades sustantivas en un país como México.
Impulsar al talento local
Por ello, afirma, se busca una renovación de raíz en el consejo que permita organizar y articular las capacidades científicas, tecnológicas, humanísticas que tenemos, además de propiciar, con una visión de corto y mediano plazos, una política de formación de nuevos investigadores y de su retención en el país, en torno a dos prioridades fundamentales.
Fundadora de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y galardonada con el Premio Nacional de Ciencias 2017 en el campo de las Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales, asegura que desde el consejo se buscará alcanzar una solvencia científica, tecnológica y humanística que permita tener una cuarta transformación con futuro y de largo plazo en lo ambiental, ético y humanístico.
Transformación a fondo
En lo administrativo, el Conacyt –que tras la aprobación respectiva en el Congreso de la Unión, se denominará Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías– enfrentará una profunda transformación, que incluye la desaparición de dos direcciones adjuntas.
Tenemos que funcionar de forma más eficiente en lo administrativo y en lo operativo, aseguró Álvarez-Buylla, quien reconoció que no habrá incremento de recursos públicos para el 2019, pues hay que demostrar que podemos hacer más con lo mismo, y si toca una pequeña reducción, pues tendremos que hacer lo mismo con menos, pero estamos comprometidos con la política de austeridad republicana y vamos a ahorrar en todo lo que se pueda.
Entre las acciones que se emprenderán está la cancelación de servicios subcontratados a empresas, pues dichas tareas serán reasumidas por el consejo, así como la suspensión de la renta de vehículos, pues destacó que eran casi 20 los que se tenían contratados.
Si consideramos lo operativo, afirma, llegamos a un edificio, un cascarón, que es excesivo. Me hubiera gustado llegar a un Conacyt más modesto, más cerca al piso para estar bien enraizados, por lo que no descarta analizar alternativas que le permitan ahorrar para no pagar cerca de 50 millones de renta al año por este inmueble, pero es algo que iremos viendo con el tiempo.
La reorganización administrativa del Conacyt incluye reducir de seis a cuatro las direcciones generales adjuntas. Una de ellas para el desarrollo científico y de la formación de nuevos investigadores, a cargo de Peza Casares; y otra que se encargará del desarrollo tecnológico y la vinculación, pero con cambio importante, porque no sólo será ligada con el sector privado, sino el público y el social, por lo que habrá sólo dos direcciones sustantivas.
Además, se crearán dos direcciones, que serán transversales en el consejo, para atender la planeación, evaluación y seguimiento y otras de cooperación internacional, con la que se buscará modificar la política pública de vinculación científica con el mundo, a fin de fortalecer nuestra soberanía y los temas que son prioritarios para el país.
Serán dos los ejes centrales, dijo, los que impulsará el consejo, por un lado la ciencia de frontera, pero también la atención de los problemas estratégicos del país, entre ellos el de garantizar la soberanía y el manejo sustentable del agua; el manejo de la basura, en particular los desechos tóxicos; problemas de salud en diversos sectores de la población; generación de violencias estructurales y la caracterización de los riesgos de bioseguridad y preservación de los ecosistemas, entre otros.
Mejorarán el eje nacional
En cuanto a la descentralización del Conacyt, reconoció que no entramos en esta primera etapa en la que otras secretarías han comenzado su proceso, pero se analizará paso a paso, y destacó que se crearán seis direcciones regionales en el país para coordinar los esfuerzos de los 27 Centros Públicos de Investigación, independientes de la sede de las oficinas centrales, con lo que espera que un futura descentralización sea transparente para esta entidad de política científica.

La Jornada

Thursday, September 13, 2018

La destrucción del sistema público de salud en Argentina

Asa Cristina Laurell
D
urante los meses pasados se ha desarrollado una vertiginosa crisis financiera, social y política en Argentina, que está afectando gravemente al sector salud.
Esta crisis tiene su origen en las medidas de reconversión neoliberal de la sociedad argentina bajo el gobierno de Mauricio Macri. Se agudizó con la especulación contra el peso argentino que el gobierno está tratando de contrarestar recurriendo al Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir un préstamo puente a fin de evitar un nuevo default y frenar la inflación acelerada, intento que muchos consideran fracasado de entrada.
Como de costumbre, el préstamo puente está condicionado a la aplicación de múltiples medidas de ajuste. Una de ellas toca de forma directa a la salud, particularmente a las instituciones públicas. En días pasados el gobierno de Macri desapareció al Ministerio de Salud y lo subordinó al Ministerio de Desarrollo Social, además lo convirtió en la Secretaría de Salud, que en el vocabulario argentino corresponde a un subsecretaría mexicana. En la lógica de los ajustes neoliberales se justificaría porque la salud es vista como un componente del combate a la pobreza y el Estado sólo debe hacerse cargo de algunas medidas focalizadas en los pobres, mientras el resto de la atención a la salud debería financiarse por seguros, sean éstos de las Obras Sociales (seguro social laboral) o privados prepaga.
La medida ha provocado indignación y un amplio rechazo por parte de los ministerios de salud provinciales (correspondientes a los estatales en México) y de los trabajadores de la salud. Es de recordar que Argentina fue pionero al establecer un ministerio de salud en 1949 con la perspectiva de garantizar esa prestación como un derecho social fundamental de todos los argentinos. Con esta visión el ministerio se hacía cargo tanto de las acciones de salud pública como de la atención médica. Es significativo que el Ministerio de Salud sólo se ha suprimido durante las dictaduras.
El sistema argentino es, al igual que el mexicano, segmentado y descentralizado. La gran diferencia es que la seguridad social laboral está en manos de las Obras Sociales de los sindicatos y no hay institutos públicos de seguridad social. El sistema público es, como en México, descentralizado a las provincias (estados), pero el ministerio nacional tiene la rectoría sobre todo del Sistema Nacional de Salud, o sea regula, coordina y articula los sistemas provinciales, las Obras Sociales y el sector privado. Tiene un papel central respecto de las acciones de salud pública y ha tomado medidas importantes para asegurar la atención de 50 por ciento de la población que no pertenece a una Obra Social o no cuenta con un seguro de prepaga. Esta parte de la población va, además, en rápido aumento debido al cierre de empresas y despidos masivos en el sector público. Es de destacar que en el gobierno de Cristina Fernández se hicieron cambios muy importantes a la Ley de Salud Mental y se dio un impulso importante a la producción nacional y pública de medicamentos.
La eliminación del Ministerio de Salud fue antecedido por la promoción de una política de cobertura universal de salud muy semejante al Seguro Popular mexicano. Esta política pretendía reducir la prestación pública de servicios y disminuir los derechos de la población sin otro tipo de seguro. En este contexto es importante recordar que algunas de las Obras Sociales más importantes desde hace tiempo contratan servicios médicos privados para sus afiliados, situación que involucra altas ganancias y no poca corrupción.
Con la desaparición del Ministerio de Salud el proceso de privatización con alta probabilidad se acelerará y será menos regulado y supervisado. Simultáneamente un número creciente de argentinos no accederá a los servicios necesarios. Los expertos de salud pública están advirtiendo que es probable que el debilitamiento de las acciones de salud pública propulsará epidemias difíciles de controlar y repercutirá en el empeoramiento de las condiciones de salud de la población.
En estas circunstancias la crisis argentina adquiere su expresión social y con certeza política.

Sunday, August 26, 2018

Los que apuestan al fracaso de AMLO

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Quienes antes se preocupaban por las constantes críticas y descalificaciones de la sociedad civil a las instituciones gubernamentales, hoy, de repente, se angustian por las hipotéticas expectativas “demasiado altas” en torno al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que se iniciará el próximo 1 de diciembre.
Las mismas voces que antes se regocijaban por el éxito de nuestra fantasiosa “transición democrática” a partir de la alternancia entre el PRI y el PAN, hoy se preocupan por un presunto retorno al autoritarismo inmediatamente después de la elección presidencial del pasado 1 de julio, la más democrática en décadas. 
Las mismas plumas que antes defendían a los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, e inflaban las expectativas en las “reformas estructurales” de Enrique Peña Nieto, ahora atacan ferozmente a López Obrador por su supuesto priismo.
Estas aparentes contradicciones en realidad no lo son. Cada una de estas posiciones buscan un mismo objetivo: la desmovilización social y la pasividad ciudadana. 
El mito de la transición democrática tenía el propósito de convencer a los mexicanos de que habíamos llegado al “fin de la historia” y que ya no valía la pena “luchar” por una transformación política de fondo, sino que habría que confiar en que la nueva “institucionalidad democrática” fuera resolviendo por sí sola los grandes problemas nacionales.
De la misma manera, las preocupaciones actuales con respecto a las altas expectativas en el próximo gobierno son en realidad angustias sobre la gran fuerza que podría llegar a tener la ciudadanía en la defensa de sus derechos.
Cuando un pueblo se llena de esperanza e ideas utópicas se vuelve más exigente y es mucho más difícil de controlar desde el Estado y los mercados financieros. Pero cuando los ciudadanos moderan sus expectativas suelen aceptar más fácilmente resultados mediocres sin protestar o generar olas en la esfera política.
Una encuesta reciente publicada por El Universal (véase: https://bit.ly/2OD6DWN) demuestra que 64.5% de la población cree que López Obrador “cumplirá con sus promesas de campaña” y 69% está convencido de que “México mejorará” durante el próximo sexenio. La misma fuente revela que si se repitieran las elecciones presidenciales López Obrador volvería a ganar con 60% de la votación, mientras que Ricardo Anaya sólo obtendría 11%. La encuesta ni siquiera reporta el porcentaje –minúsculo, sin duda– que recibiría José Antonio Meade. 
Los comentócratas del viejo régimen le apuestan al fracaso del gobierno de López Obrador. Quieren que incumpla sus promesas y decepcione a sus seguidores, para dar pie a un desánimo generalizado que obligue a la ciudadanía a aceptar su derrota en materia política y así permitir un retorno de terciopelo al viejo neoliberalismo autoritario de siempre.
La enorme esperanza por la llegada de López Obrador es un peligro para este proyecto de desánimo y pasividad social porque es precisamente lo que necesita el nuevo presidente para romper con las cadenas de la simulación institucional y el servilismo global a que nos han malacostumbrado los gobiernos del PRIAN. 
Ahora bien, las erradas teorías con respecto a la supuesta continuidad del régimen priista con López Obrador tienen el mismo fin de generar pesimismo y desmovilización. De acuerdo con este punto de vista, la Cuarta República se reduciría a ser apenas una cuarta transformación del viejo régimen del partido de Estado, iniciado con la creación del PNR, después transformado en PRM, luego en PRI y finalmente transmutado en Morena. 
Esta tesis histórica no es, en realidad, más que una extensión de las descalificaciones electoreras esgrimidas por Ricardo Anaya y Jorge Castañeda durante la campaña electoral sobre el “PRIMor”, y retomadas con profundo sentido racista por el mismo Enrique Ochoa Reza, quien fuera presidente del PRI, cuando se lanzó públicamente en contra de los “PRIetos”. 
Aunque resulta que el distinguido historiador John Womack también coincide con las coordenadas generales de este análisis. En una entrevista reciente con la periodista Dolia Estévez (véase: https://bit.ly/2uW9lza), el antiguo maestro de Carlos Salinas de Gortari en la Universidad de Harvard afirma que López Obrador a lo sumo representaría un reciclaje de “la izquierda del PRI”. 
“Es priista, nació y fue creado como priista”, afirma el historiador. Y agrega: “Los priistas tenían la misma retórica (que López Obrador), la misma oratoria, la misma demagogia para la gente que no reflexiona, que no piensa”. 
Womack acepta que “mucha gente vio sus sueños izquierdistas realizados en el triunfo de López Obrador”. Sin embargo, señala que “lo que ahora llaman izquierda es una izquierda que, como tal, es muy pobre”, ya que no es ni comunista ni anticapitalista.
Pero lo anticuado no es, en realidad, López Obrador, sino precisamente quienes insisten en descalificarlo por sus ideas supuestamente anticuadas. Tanto el neoliberalismo rapaz de Anaya y Castañeda como el sectarismo de Womack son reliquias de un mundo inmerso en una guerra fría que terminó hace ya casi tres décadas. 
Ha llegado la hora de innovar esquemas y marcos teóricos para poder abrazar y sacar todo el jugo posible al actual proceso de transformación histórica y estructural de la nación en un contexto de constante movimiento también al nivel global. 
www.johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman
Este análisis se publicó el 19 de agosto de 2018 en la edición 2181 de la revista Proceso.