Wednesday, February 9, 2022

Guillermo

La Jornada: El compañero Guillermo
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El compañero Guillermo
El corazón le falló a Guillermo López Mayo. El pasado 21 de enero, pereció el, por casi 50 años, destacado académico, sindicalista universitario e incansable militante de la izquierda socialista.

Apenas unos días antes, siendo secretario general del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla (Suntuap), y como resultado de una larga lucha de los miembros del gremio, había recibido la toma de nota por parte de las autoridades laborales federales.

El doctor fue un dirigente muy querido. Uno tras otro, sus compañeros organizaron homenajes y reconocimientos, tanto en Puebla como a escala nacional. En ellos se resaltó su trayectoria democrática y compromiso ideológico.

A Guillermo lo conocimos en la Universidad Autónoma de Puebla –hoy BUAP– en 1973, como profesor en la preparatoria nocturna Benito Juárez, en una asamblea de estudiantes y profesores, a la cual llegó un grupo de trabajadores ferrocarrileros para solicitar apoyo a su movimiento por la democracia sindical. Él fue uno de los primeros en tomar la palabra y llamar a la formación de un comité de universitarios, para integrarnos, de manera organizada, responsable y duradera al trabajo que realizaba el Movimiento Sindical Ferrocarrilero desde 1970, cuando Demetrio Vallejo –su dirigente nacional– salió de la cárcel.

Para los que nos integramos al comité de apoyo, bastó ese primer evento para darnos cuenta de que el compañero Guillermo traía experiencia y escuela. Conocía lo que todo revolucionario debe saber acerca del importante papel que la clase obrera desempeña, en las batallas y combates que cotidianamente sostienen las masas populares, contra el capitalismo y de sus aparatos políticos e ideológicos de control. De ahí que a él no sólo lo hayamos visto apoyando a los trabajadores ferrocarrileros, sino también, a lo largo de su tiempo, a los de la industria eléctrica, a los obreros de la construcción, a los telefonistas, a los habitantes de las colonias populares, a los vendedores ambulantes y, por supuesto, a los universitarios.

Desde aquel primer momento nos dimos cuenta de que él manejaba, con toda claridad, las distintas formas de lucha, tácticas y estrategias que se requieren para enfrentar con éxito las trampas y obstáculos que pone en operación el sistema para impedir que el movimiento avance. Sin embargo, también fue claro que estaba dotado de fuertes principios ético-morales, que aplicó permanentemente en su quehacer político. Siempre recomendó a los militantes de izquierda obrar con honestidad.

López Mayo se forjó como militante desde la década de 1960, en luchas populares y estudiantiles que perseguían una sociedad y un mundo mejor. Siempre habló del socialismo y de la necesidad de construirlo desde la vida cotidiana, tomando como guía teórica la obra original de Marx y Engels.

Guillermo participó activamente en la histórica manifestación del 10 de junio de 1971, emboscada en Rivera de San Cosme, por los halcones de Echeverría. Él logró escapar, aunque recibió un balazo en el hombro. A pesar de ello y de que fue recluido en el Palacio Negro de Lecumberri, por el delito de disolución social, nunca abandonó sus ideales.

Desde Puebla, Miguel Ángel Rosas Burgess y Bulmaro Vega, en ese entonces estudiante de física (ya fallecido), fueron en 1970 a la Ciudad de México para tomar la embajada de El Salvador. Era la primera ocasión en la que se llevaba a cabo una ocupación pacífica de una embajada extranjera en el país. La razón de la toma era tan sencilla como dramática. De dos estudiantes mexicanos recién egresados de la Facultad de Ciencias de la UNAM, que habían ido a trabajar a la Universidad de El Salvador, uno fue asesinado por la ultraderecha, que lo consideraba persona no grata por ser de la izquierda. El otro se encontraba desaparecido. Ese desaparecido era Guillermo.

En realidad, López Mayo no había sido desaparecido. Para protegerlo, compañeros de izquierda lo llevaron a una casa de seguridad. En la toma de la embajada, se le exigió al embajador garantías de seguridad para que Guillermo pudiera regresar al país y que se devolviera el cadáver del compañero que había sido asesinado. Días después, fueron al aeropuerto a recibir el cadáver del joven asesinado y a Guillermo.

En Lecumberri, López Mayo fue formado por otro preso político de aquel entonces: el intelectual de izquierda Víctor Rico Galán. Allí, Guillermo acabó de sellar su compromiso ideológico con la izquierda y se convenció de que únicamente con firmeza, disciplina, sin claudicaciones y con mucha consistencia, es posible alcanzar los objetivos de libertad, democracia y emancipación social. Así lo demostró durante los más de 20 años que luchó por la toma de nota del Suntuap y que, por ironías de la historia, o de la sicología, una vez que la consiguió –con ayuda de sus compañeros, presentes unos, y otros, como él, físicamente ausentes– falleció.

Su mensaje a los sindicalistas universitarios poblanos fue claro: Los cimientos legales están recuperados, el resto de la obra es tarea de todos ustedes.

* Profesor investigador de la Facultad de Sicología de la BUAP.

**Miembro del Centro de Investigación en Biodiversidad, Alimentación y Cambio Climático de la BUAP.

Monday, January 11, 2021

Urbanización

 Urge un modelo de barrio mexicano

Condominios cerrados despojan a la comunidad de espacios públicos

La tendencia urbanística es disfuncional: geógrafo Bernd Pfannenstein

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▲ Las urbanizaciones cerradas reciben cada vez más críticas urbanísticas. En la foto se aprecia un fraccionamiento con sendas bardas perimetrales en el área natural del Bosque de la Primavera, en Zapopan, JaliscoFoto Arturo Campos Cedillo
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Periódico La Jornada
Lunes 11 de enero de 2021, p. 10

El elevado crecimiento de las urbanizaciones cerradas erigidas en las zonas metropolitanas de Querétaro, Guadalajara y Monterrey constituyen ejemplos claros de cómo esos centros habitacionales de trazo horizontal, segregados del entorno y de acceso prohibido a los no residentes, velozmente se apropian de plazas y áreas que deberían ser para toda la población.

De acuerdo con investigaciones decampo, en la zona metropolitana de Guadalajara casi 40 por ciento dela totalidad de los espacios públicos hoy son de acceso restringido porque están dentro de ese modelo de zonas residenciales; en Monterrey, 34.5 por ciento están en dicha condición. En Querétaro, 42 por ciento también impiden el acceso libre para su disfrute.

Las urbanizaciones cerradas son una suerte de ínsulas donde la fuerte dependencia del automóvil es también una constante.

Cada vez privatizamos más la ciudad: segregamos y separamos con muros, estamos creando un sistema urbano muy disfuncional. Es la tendencia vigente en el país, en la oferta de vivienda para los distintos niveles socioeconómicos, ya no sólo los de altos ingresos, y se han convertido además, en la antítesis de las colonias, los barrios tradicionales en México, establece el investigador universitario Bernd Pfannenstein.

Por lo anterior, y luego de largos estudios, el experto pide construir el modelo mexicano de desarrollo condominal, vertical, que permita repoblar las ciudades en ubicaciones céntricas donde se brinde calidad de vida, las personas generen comunidad y tengan alternativas para dejar las casas alejadas y ocupar departamentos en colonias y barrios.

Pfannenstein insiste: vivir detrás de bardas, rejas o plumas y pagar vigilancia privada ha hecho eclosión como un fenómeno urbano de encierro y cotos que no sólo despojan a la población de los espacios públicos, sino que, además, rompen el sentido de comunidad vecinal.

Aún más, ese tipo de urbanizaciones incrementa cotidianamente el costo para sus propietarios por las altas cuotas de mantenimiento y, a final de cuentas, tampoco resuelven el problema de la inseguridad ni mejoran la calidad de los servicios públicos, indica.

Con estudiantes de la carrera de Geografía Ambiental de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) donde dicta cátedra, el especialista realizó un ejercicio de georreferencia en las tres ciudades mencionadas con el fin de comprobar, sobre todo, la apropiación de áreas verdes, plazas y espacios comunes por parte de esos condominios horizontales, que son sitios a los que se debiera acceder sin restricciones.

Así, cuando a partir de la década de los 80 en el siglo pasado las urbanizaciones cerradas empezaron a crearse y fueron la opción de mucha gente interesada en convivir con el medio ambiente, con personas de su mismo estatus socioeconómico y por exclusividad y protección, aquellas han pasado a ser una aspiración general, sobre todo por el argumento de la búsqueda de seguridad pública.

Las ciudades tomaron el encerrarse como el nuevo modelo de crecimiento horizontal y donde, además del aumento de automóviles, también crecen los centros comerciales porque son vistos como los nuevos lugares del espacio público para convivir y encontrar servicios y lugares de compra.

Bernd Pfannenstein puntualiza: Las ciudades seguirán creciendo, pero no pueden hacerlo de la forma horizontal como ocurre ahora. El desarrollo vertical, en cambio, permite un modelo más compacto y levantar la densidad poblacional. Es algo que debe tomarse en cuenta.

Desde su análisis, algunas urbes han pensado incentivar nuevamente los edificios de departamentos, pero si éstos no brindan la calidad que se requiere en construcción, servicios y accesibilidad; si seguimos pensando que cada uno debe contar con dos cajones de estacionamiento, nos estaremos equivocando de nuevo.

El académico lo remarca así porque, apunta, vivir en departamento es muy complicado si éste no es funcional y si estás escuchando todo lo que hacen los vecinos porque las paredes no tienen la calidad que deberían.

Insiste, entonces, en que el desarrollo compacto, vertical, es la medicina que necesitan las ciudades de México y que además “está en su ADN, y es el barrio tradicional, integral, caminable, vivible, abierto, de calidad”.

Monday, November 9, 2020

David Brooks

 

En lo más esencial, lo que ocurrió en Estados Unidos fue la derrota de un proyecto neofascista. Las grandes coaliciones de fuerzas progresistas que fueron claves para vencer al inquilino de la Casa Blanca incluyen organizaciones de migrantes de varias esquinas del mundo, sindicalistas, la comunidad gay, integrantes de movimientos por la justicia racial y de derechos civiles, ambientalistas y contra las armas, o sea, el gran mosaico multirracial que está en la lucha por los derechos fundamentales, la dignidad y la justicia.

El sábado bailaron en calles, plazas, barrios y centros de trabajo porque se triunfó contra una bestia derechista. Pero notable por su ausencia, e incluso por su desdén, en esta fiesta popular, es uno de los movimientos progresistas más importantes del mundo, el de México. ¿Qué pasó?

Ha dejado asombrados, indignados y dolidos a progresistas en Estados Unidos, incluidos líderes sociales mexicanos, escuchar a los que suponían eran sus aliados en México y otros países latinoamericanos expresar que la elección estadunidense no era más que una contienda entre dos caras del mismo aparato imperial en Washington y, por lo tanto, daba igual quien ganara. Aún más alarmante, dirigentes y activistas en México circularon opiniones de que incluso Trump sería preferible o más conveniente para la relación bilateral. Y para colmo, algunos hasta emplean los argumentos tramposos seudolegalistas de los estrategas de Trump para justificar su posición en relación con la pugna electoral estadunidense.

Ese argumento en algunos circuitos progresistas en México y otras partes de América Latina de que los demócratas son igual o peores que los republicanos se comparte o por lo menos se entiende por sus contrapartes aquí, pero en esta coyuntura ese no es el punto. Se está luchando contra un proyecto neofascista de una derecha con amplios vínculos con fuerzas derechistas en América Latina y Europa, o sea, contra un enemigo común. Ese es el punto.

Por ahora se logró derrotar a uno de sus líderes más peligrosos para el planeta, y extraña que algunos progresistas al otro lado de la frontera no se sumen a la fiesta o por lo menos envíen felicitaciones a los que dieron esa lucha.

Pareciera que de repente funciona el muro de Trump para la izquierda. De repente los que están en lucha contra las mismas fuerzas de la derecha tanto en Estados Unidos como en México y otros países latinoamericanos son separados por una barrera. Esto no se trata de cúpulas ni de posiciones oficiales (aunque parece que hay algunos progresistas mareados allá arriba), sino de luchas populares democratizadoras y de esos principios básicos de cualquiera que se identifique como progresista: la solidaridad y el internacionalismo.

Aquí ese enemigo llegó al poder declarando que los mexicanos eran criminales y por eso era urgente construir un muro para frenar su ingreso, fue quien giró órdenes para arrebatar a niños de los brazos de sus padres para colocarlos en jaulas, quien estableció un estado de terror permanente contra los migrantes obligando a padres a despedirse de sus hijos cada día recordándoles que si no regresaban a casa es porque fueron detenidos por la migra, con ese temor cotidiano viven los niños. ¿Eso da igual?

Al parecer, algunos en México y América Latina que han luchado por la democratización de sus países, por los derechos humanos y civiles, contra la censura y los ataques a la prensa, por un planeta sustentable, por el agua, por la salud, por un salario digno, contra la represión, se les ha olvidado que tienen sus contrapartes en Estados Unidos que luchan, y por siglos, por eso mismo; sí, en diferentes circunstancias, condiciones y más, pero a fin de cuentas esencialmente por lo mismo.

Los que están en lucha contra ese proyecto neofascista y/o neoliberal en un país son por definición aliados de los que luchan contra ese mismo monstruo en sus países. Es así de sencillo. Es un principio básico de quien se diga progresista, ¿no? Una injusticia contra uno es una injusticia contra todos, se decía.

¿Qué nos pasó?

https://www.youtube.com/watch? v=UDi2mJcByns&feature=youtu.be

https://www.youtube.com/watch? v=BlIREcAu0PI&feature=youtu.be


La Jornada 

Monday, August 3, 2020

Cuetzalan

Desde que se volvió una estrella mediática y de las redes sociales, al doctor Hugo López–Gatell Ramírez nunca se le ha visto incómodo y mucho menos desesperado. Al estratega nacional de la campaña contra el coronavirus se le distingue como un hombre focalizado en los aspectos técnicos para controlar la curva de contagio, que no se inmuta ante el vendaval de la crítica ponzoñosa de la oposición política a la 4T y practica paciencia de monje tibetano ante las preguntas necias que le repiten at infinitum los reporteros a quienes atiende cada noche en su conferencia de medios.

Pero este sábado, al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno se le percibió no solo relajado sino alegre. Fuera de las cámaras y los reflectores que lo iluminan cotidianamente, el epidemiólogo y otros integrantes del Comité Ejecutivo del Grupo Intersectorial de Salud, Agricultura, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC) estuvieron en Cuetzalan para conocer de viva voz las buenas prácticas ancestrales de las comunidades indígenas.

La visita fue organizada por la secretaria del Bienestar, María Luisa Albores González, quien fungió como anfitriona, pues ha trabajado muchos años en la Sierra Nororiental de Puebla.


La agenda fue intensa y comenzó temprano en una reunión con los cooperativistas de la Tosepan Titataniske.

Fueron a aprender

Pero el acto estelar tuvo lugar en la comunidad de Pepexta. López–Gatell Ramírez recorrió varias instalaciones sanitarias, un huerto de herbolaria medicinal y tomó protesta al Comité Comunitario de Mujeres por la Salud, la Alimentación y el Agua de esa localidad.

Las integrantes del Comité le explicaron el sistema de salud indígena basado en la prevención de enfermedades, en una alimentación adecuada, libre de productos chatarra y refrescos, que integra a la medicina herbolaria y el cuidado del medio ambiente.

Contaron cómo utilizan las plantas para curar enfermedades de casi todo tipo, pero no dejaron de señalar que, a nivel oficial, hay carencia de médicos alópatas en la región.

Por su parte, Víctor Suárez Carrera, subsecretario de Alimentación y Competitividad federal; Luis Hernández Palacios, procurador Agrario; y Gisela Juliana Lara Saldaña, directora del IMSS Bienestar, explicaron la participación que cada una de sus dependencias tienen en la Estrategia de Salud Comunitaria del gobierno de la República.

Todos coincidieron que a Cuetzalan acudieron a aprender de las mujeres que cuidan de su salud y sus familias con métodos naturales.

María Luisa Albores González resaltó la sabiduría y trabajo comunitario y autogestivo que han llevado a cabo por décadas las mujeres de Cuetzalan.

Desde siempre saben cuidarse

Antes de tomar protesta al Comité Comunitario de Mujeres por la Salud la Alimentación y el Agua de Pepexta, Hugo López Gatell–Ramírez expresó que en todos los escalafones de la administración que preside Andrés Manuel López Obrador hay el interés de mejorar la salud de los mexicanos.

De hecho, mencionó que al inicio de la pandemia varios funcionarios le expresaron al mandatario tabasqueño su preocupación sobre los alcances devastadores que el Covid–19 podría tener en las comunidades indígenas. “El presidente nos dijo que las comunidades originarias saben cómo cuidarse, esa misma experiencia nos enriquece mucho porque nos da cuenta que el país se construye en la comunidad, ahí se defiende el territorio, los recursos naturales y todos esos elementos han sido despreciados muchos años atrás”.

El subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, también se comprometió a que los pueblos de la región contarán con un médico de planta durante todo el año.

Sobra decir que López–Gatell Ramírez fue agasajado por sus anfitrionas, quienes le obsequiaron un hermoso cubrebocas bordado a mano con motivos de arte indígena y, al darle un recorrido por su huerto de herbolaria medicinal, le untaron miel de abeja melipona para sanar una herida menor que se hizo la víspera en la frente y le regalaron un botecito con el jarabe.

El célebre pandemiólogo se veía feliz, a sus anchas, lo cual no resulta extraño si uno sabe que el contacto directo con los pueblos ha sido una de sus pasiones desde aquella campaña de la que tomó parte hace 35 años, en 1985, cuando con unos 70 compañeros fue a Huiramba, Michoacán, para alfabetizar a adultos, pero sobre todo, para aprender también de su sabiduría de vida.

Esas experiencias y esa sapiencia ancestral seguramente le servirán de mucho al estratega estelar de la sanidad nacional una vez que todo el país asuma la “nueva normalidad” y se inicie de lleno una batalla que se antoja aún más dificultosa que el control de la pandemia: la educación para la buena alimentación y el cuidado del agua, lo cual supone de facto una guerra por la conciencia de millones de mexicanos contra las empresas refresqueras y de alimentos igualmente nocivos, .

La Jornada de Oriente

Huitzuco

Activistas buscan fosas clandestinas en Huitzuco; aún no encuentran nada

Escrito por  Dassaev Téllez Adame Ago 03, 2020

Son colectivos de desaparecidos acompañados por agentes de seguridad y el Ejército

Tienen información que han visto a personas yendo a dejar cadáveres en el paraje Cueva del Diablo


Huitzuco, 2 de agosto. Integrantes del colectivo Los otros buscadores de Huitzuco, encabezados por Mario Vergara, acompañados por integrantes de la Brigada Humanitaria de Paz (BHP) Marabunta y de familias de colectivos de desaparecidos de los estados de Querétaro y Morelos, realizaron una búsqueda de fosas clandestinas en el paraje denominado La Cueva del Diablo, La Piedra del Sapo y El Ranchito, en el municipio de Huitzuco, donde se tiene información de que en meses pasados han visto a personas yendo a dejar cadáveres, práctica que podrían estar realizando desde años atrás, pero sin lograr ningún positivo.

Cabe señalar que también se contó con el apoyo de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), así como de su similar del estado de Guerrero, agentes de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano, policías del estado y federal, estos últimos con binomios caninos.

Mario Vergara expuso que es preocupante la situación que se vive en el municipio, donde hay cientos de niños en la orfandad, y sin nombre para los hijos de personas desaparecidas, unas 170 en los últimos 10 años.

Dijo que, la ciudadanía de Huitzuco ha jugado un mal papel, “son una ciudadanía sorda, ciega y muda”, que durante años han callado lo que se vive en el municipio.

Explicó que varios testimonios confirmaron que en esa zona del municipio hay personas enterradas, por lo que decidieron realizar una brigada de búsqueda durante dos días.

Pese a no haber encontrado nada, dijo que continuarán explorando esos lugares, pues, afirmó, hay elementos suficientes que hacen creer que ahí hay varias fosas clandestinas.

Vergara Hernández reiteró que las familias de las personas desaparecidas no pretenden confrontar a los grupos de la delincuencia y sólo quieren encontrar a sus seres queridos.

“Nosotros no buscamos criminales, nosotros no ponemos dedos, nosotros solo salimos a buscar a nuestros desaparecidos, nuestras herramientas son picos, palas y machetes”.

Así también, adelantó que podrían volver a la barranca de La Carnicería, en el municipio de Cocula para ampliar el rastreo de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, indicando que, por testimonios de personas que habitan en esa parte de Cocula, se les ha indicado que en la parte alta de dicha barranca podrían encontrarse más restos.


La Jornada  Guerrero