Sunday, December 5, 2010

Industrialización y Miguel Alemán Valdés

``Con tanta mentira, ya no sabe uno si de a de veras van a hacer esa nueva acción entreguista, los contratos integrales de servicios. Claro, más vale que no la hagan, y que sea otra obra de pura saliva, pero eso sólo lo sabremos cuando las cosas hayan ocurrido… o cuando dejen de hablar del asunto, como pasó con el crudo superligero.

Parecería que las mentiras son un sello de este sistema como tal.''
Antonio Gershenson escribe hoy en La Jornada sobre los Contratos Riesgo de Pemex. Menciona el sexenio del Lic. Miguel Alemán Valdés, el primer presidente civil de México, después que terminó la Revolución de 1910, allá por 1920 más o menos. Hoy empezamos la Unidad 4 del libro del Dr. Méndez Morales.

En La Jornada también, hoy se reporta la opinión de los representantes de las clases sociales, que ya lo hacían desde tiempos de Alemán, sin llegar nunca a soluciones a favor de los trabajadores. Pueden leer la propuesta del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado,aquí.

México pasó de sociedad rural a urbana a mediados del siglo pasado. Todavía recuerdo cuando iba a Huitzuco y no había agua corriente. El excremento humano en algunas casas era alimento directamente de los cochinos que esperaban que uno terminara de hacer en unos asientos de madera con un hoyo. Con el tiempo la casa cambió. Actualmente cuando voy, mi prima me tiene un bonito y amplio cuarto en el segundo piso. Debajo de esta estructura construida por mi sobrino, el arquitecto, antes estaban los utensilios del campo, y los corrales, donde las vacas y becerros de mi abuelo, Manuel Uriza Marbán, nos proveían de rica leche, crema, y queso. Ahora sé que mi abuelo aprendió de su padre, que a su vez aprendió del suyo, en una larga cadena que lleva a mis antepasados hasta Asia Central, donde un afortunado cambio genético nos dio la ventaja de poder consumir productos lácteos aún después de la niñez. Somos tolerantes a la lactosa. Nuestro idioma el español, proviene de los pueblos tolerantes a la lactosa; la rama indoeuropea, cuyo más antiguo representante que conozco es el Sánscrito.

``"Devas adadāt datás, Devas dat dhānās."''


`` "Dios nos dio dientes, Dios nos dará pan."''

Recuerdo que mi tío el General Rubén Uriza Castro, decía que Alemán fue el primer presidente que acumuló riqueza aprovechándose de una revolución en la que él no participó.

Mi tío el Capitán Abraham Castro Uriza, sí participó y fue Presidente de Iguala en 1947. Desde Rubén Figueroa Figueroa, se han apoderado del partido de la Revolución, gentes cuyos ancestros directos no participaron en esa guerra. El papá de Rubén Figueroa Figueroa, no fue revolucionario.

Tomado de IgualaOnLine

Empecemos pues con la Industrialización de México.


He mencionado un libro; ¿Hacia Dónde Vamos?, del Sr. José R. Colín. Como no he dejado ninguna tarea basada en este libro, ninguno de ustedes ha mostrado curiosidad en leerlo. Lo conseguí, como escribí entonces, porque mi papá trabajo con el Sr. Colín.

El Sr. Colín conoció al General revolucionario Cándido Aguilar Vargas, gobernador de Veracruz.

Empiezo esta sección con ese libro.

El Actual Reajuste Económico en México y sus Consecuencias:

Conferencia dictada en el Palacio de Bellas Artes, en el ciclo organizado por la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, el día 3 de junio de 1947.


Señoras y Señores:

La cortina de humo con que se ha pretendido ocultar la grave situación por la que atravesamos empieza a descorrerse. Ya no es suficiente, y a menos que se intentara el procedimiento de la cortina de hierro, que no creemos llegue a emplearse, dentro de unos cuantos días oiremos decir a todo mundo que estamos en plena crisis económica. Es verdaderamente de lamentarse que la obra del señor Presidente de la República, licenciado Miguel Alemán, que se iniciara con el trascendental discurso del día de la toma de posesión, que se fortaleciera con las atinadas y decididas disposiciones de los primeros meses de su gobierno y que culminara con su magnífica actuación personal en el reciente viaje a los Estados Unidos, en el que pronunciara discursos de afirmación de su programa de gobierno tendiente a la elevación de los niveles de vida del pueblo mexicano, a la industrialización como medio de crear riqueza nacional, al rendimiento máximo de nuestra agricultura y a conservar para México una completa y auténtica independencia política, desgraciadamente, decíamos, es de lamentarse que mientras el señor Presidente estaba en los Estados Unidos se dieran en México los últimos toques a lo que iba a ser una bomba de tiempo lanzada al programa de recuperación económica nacional. Se iba a poner al régimen en el predicamento de tener que enfrentarse, dentro de los primeros seis meses de su existencia, a una crisis económica provocada, no por provocada y artificial menos dañina. Para estudiar esta situación con método, vamos a analizar las causas, los aspectos y las consecuencias de la presente pseudo-crisis para contribuir -- si los causantes de ella no se refugian en el Olimpo --, a que se encuentre una solución, contando con la decidida y leal cooperación de todas las fuerzas vivas del país, ya que no estudiamos este problema con el fin único de señalar los errores y de mortificar a los que lo cometieron, sino para que puedan ser corregidos y se evite causar más daños a la comunidad e infligir un verdadero quebranto a la economía del país.

El señor Presidente de la República merece la cooperación, no tan sólo del pueblo de México, el cual hace apenas unos cuantos días le dio una prueba de su adhesión, sino la cooperación de los funcionarios que colaboran con él, no tan sólo en la forma de una solidaridad aparente: ``el señor Presidente por aquí'', y el señor Presidente por allá''. No. lo que se necesita, es que los colaboradores del señor Presidente sean eficientes y que lleven a cabo el programa que el Presidente ha trazado y que merece el respaldo nacional, y si ellos no pueden acometer este programa, que no lo estorben ni obstaculicen mediante una labor que al final desvirtúe los propósitos delineados por el Primer Magistrado.

Y volvamos al estudio de nuestro problema.

Aparentemente, todo arranca del propósito de combatir la carestía. Hace poco más de un año, la situación económica en México amenazaba convertirse en caótica. A raíz del aumento del 25% en el salario mínimo, puesto en vigor el día 1° de enero de 1946, y como resultado del aumento de precios que siguió a este aumento de salarios, un sinnúmero de sindicatos plantearon movimientos de huelga para obtener, en un principio, una nivelación en los tabuladores, pues todos aquellos que tenían salarios superiores al mínimo no habían recibido aumento alguno y sí habían sido afectados por la carestía. El éxito obtenido en muchas de estas demandas motivó nuevos aumentos en los precios de los artículos de primera necesidad y se estableció una verdadera carrera de precios y salarios, causando grave agitación entre el movimiento obrero. Los ferrocarrileros no cesaban de efectuar ``paros'' aduciendo que éste era el único medio que tenían para hacerse oír y obligar al gobierno a intervenir evitando el alza de los precios. Como la agitación iba en aumento y la carrera de precios y salarios continuaba, un grupo de industriales, por mi conducto convocó a una Conferencia de Mesa Redonda entre Industriales y Trabajadores, para estudiar el problema de la carestía y detener la agitación que perjudicaba las buenas relaciones entre ambos sectores. La publicidad que obtuvo la Mesa Redonda tuvo por resultado un momentáneo apaciguamiento entre el movimiento obrero, que supuso que algo se iba a conseguir mediante el estudio conjunto del problema. Debemos de admitir que lo único que se obtuvo, además de la publicidad y el enfoque del problema, fue que el entonces Presidente de la República, general don Manuel Ávila Camacho, creara el Cosejo Nacional de Economía, integrado por representantes de las Confederaciones de Cámaras de Comercio, de Cámaras Industriales, Patronal de la República Mexicana, Nacional Campesina, Asociación de Banqueros, Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, Centrales Obreras y Sindicatos Nacionales de Industria.

En el Consejo Nacional de Economía se trabajó infructuosamente. Nada de lo hecho en él dio por resultado el abatimiento de los precios. Lo único que se logró fue definir dos tendencias: la primera, representada por elementos de la Cámara de Transformación, de los trabajadores y de los campesinos, que sostenían la necesidad de aplicar efectivamente el control de precios, establecer el control de las importaciones, la prohibición de importar artículos de lujo, la canalización del crédito hacia actividades productivas y no especulativas, y una determinada y decidida intervención del Estado para evitar la especulación, el acaparamiento y el mercado negro. La segunda tendencia, sustentada por los otros sectores, capitaneados por el señor licenciado Carlos Novoa, entonces Presidente de la Asociación de Banqueros, afirmaba que la carestía sólo podría ser combatida mediante la libre competencia, la absoluta abstención del Estado de intervenir y las prácticas del más puro liberalismo económico.


El problema de los altos precios, sin resolver en lo más mínimo, fue herencia que recibiera el gobierno del señor licenciado Miguel Alemán, y los colaboradores del señor Presidente manos a la obra y se encararon con el problema.

Elucubraciones académicas, teorías de gabinete y la comodidad de poder seguir la línea de menor resistencia, hicieron que se adoptaran los procedimientos que en los Estados Unidos estaba siguiendo el señor Presidente Truman para abatir los precios. No nos interesa discutir las teorías y procedimientos del Presidente Truman en cuanto a los Estados Unidos se refiere. Pueden ser un éxito o pueden ser un fracaso. Eso es asunto que incumbe exclusivamente al pueblo americano y no a nosotros. Pero lo que sí nos interesa es estudiar el problema en su aspecto mexicano.

1 comment:

  1. soy Luis Uriza y he estado rastreando mi apellido hazta llegar a huitzuco ojala pueda comunicarme contigo para saber mas información saludos

    ReplyDelete