Chilpancingo, 6 de
abril. Después de casi 43 años, los restos de los ex guerrilleros Eliseo
Flores Vázquez y Martín Nario Orgánez, quienes acompañaron al
comandante Lucio Cabañas en su lucha por una sociedad más justa, fueron
entregados hoy a sus familiares. De ese tiempo a la fecha, la situación
en el estado no ha cambiado, reclamó Arquímedes Morales Carranza,
integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad) quien aseguró que “se
sigue padeciendo un sistema corrupto, un pueblo en la miseria y un país
que se va a pique”.
La llegada de los ataúdes de madera, donde
iban los restos de Eliseo y Martín (G1 y G2 como se le nombraron antes
de ser identificados) al Teatro Hundido de la Alameda Granados
Maldonado, estaba programada a las 4 de la tarde, sin embargo, arribaron
casi a las 5 de la tarde; ahí ya los esperaba su hijo, Gilberto Flores,
quien desde los siete años dejó de ver a su padre; también estaba la
media hermana de Eliseo, quien se dijo reconfortada por tener ya donde
irle a dejar flores a su hermano, así como luchadores sociales e
integrantes de la Comisión de la Verdad.
Junto a los restos, había dos cajas más, en el que se guardaron las pertenencias que se encontraron junto con los cuerpos.
“Los
hijos de nadie, los dueños de nada; los ninguno y los ninguneados (…)
que no hablan idiomas, sino dialectos (…) aquellos que no tienen nombre
sino número (…) que no figuran en la historia universal, sino en la
crónica roja de la prensa local, los nadie, que cuestan menos que la
bala que los mata”.
Con un poema de Eduardo Galeano, inició el
homenaje a los dos guerrilleros; Arquímedes Morales Carranza, integrante
de la Comisión de la Verdad, comisión que dio con el paradero de los
restos de los dos guerrilleros, agradeció a la doctora Perla Gómez
Gallardo y a su equipo, por medio del cual fue posible rescatar los
restos.
Recordó que el 8 de septiembre de 1974, hace casi 43 años,
en el cerro de las Clavellinas, cerca de la comunidad del Posquelite,
municipio de Coyuca de Benítez, cayeron en combate frente al Ejército
nacional, dos guerrerenses comandados por Lucio Cabañas Barrientos y
fueron enterrados ahí mismo por los habitantes, debido a la negativa del
Ejército para trasladarnos a sus lugares de origen.
“Más de 40
años después, la Comverdad tuvo acceso a los datos que permitieron
localizar el sitio de inhumación, y sus restos fueron trasladados a la
Ciudad de México donde se hicieron los estudios necesarios para su
identificación”, detalló.
Los restos de los dos ex guerrilleros
fueron nombrados como G1 y G2, sin embargo –agregó- hoy se sabe que son
Eliseo Flores Vázquez, originario de Chilapa de Álvarez, y Martín Nario
Orgánez de Atoyac de Álvarez, quienes ahora regresan con sus familiares y
a su estado natal, “hoy recuperan su dignidad y su derecho a descansar
en un lugar público”.
Morales Carranza dijo que a partir de hoy se
conoce la verdad de dos guerrerenses quienes lucharon por defender el
sueño de vivir en una sociedad más justa, donde no hubiera ricos y
pobres, poderosos y don nadies, donde todos pudieran comer, vestir,
estudiar, gozar de salud y tener un trabajo digno y vivir en paz; una
lucha que dijo, se sigue dando.
“Porque después de más de 40 años
las condiciones no han cambiado, aunque algunos digan lo contrario;
seguimos padeciendo un sistema corrupto y un pueblo en la miseria,
vivimos en un país que se va a pique, donde 87 por ciento de los jóvenes
no tienen posibilidades de matricularse en una licenciatura, donde la
escolaridad promedio es de 8.3 años, que corresponde a un tercer año de
secundaria; inmersos en una severa crisis económica; en el que según la
Secretaría de la Función Pública se pierden de 70 a 100 mil millones de
pesos por soborno, cohecho, colusión, corrupción e ineficiencia y no
pasa nada”.
Agregó que se vive en un país en el que la violencia
se ha vuelto cotidiana y que lleva a la sospecha de que somos gobernados
por un narco sistema político, es decir, es el mismo o peor que el de
hace 43 años.
“Hoy recuperan su nombre con dignidad aquellos don
nadie, que alguna vez fueron tachados de roba vacas, facinerosos,
desadaptados sociales y bandidos, lo mismo que fue esgrimido contra
Hidalgo, Morelos, Francisco Villa o Emiliano Zapata”.
En el
homenaje también dirigió unas palabras un representante de la Normal
Rural de Ayotzinapa, quien recordó que la Normal Rural cobijó a Lucio
Cabañas, donde él se formó como hombre libre y tomó conciencia para
organizar a la comunidad para que luchara contra el mal gobierno.
“Que
se revuelque en su tumba Figueroa, porque ahora estamos recordando a
estos hombres valientes, que se revuelque en su tumba, porque hoy en día
decimos que aquí seguimos los estudiantes de Ayotzinapa, aquí sigue
nuestra gran escuela; Ayotzinapa sigue en la lucha porque todavía sigue
teniendo sangre, recordemos a nuestros 43 normalistas desaparecidos
producto de este mal gobierno caciquil y represor que tenemos en
Guerrero y en el país; seguimos buscándolos”, dijo.
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