Monday, September 25, 2017

Medidas preventivas

 
 



A quien corresponda.

A la luz de acontecimientos recientes, y escarmentando en cabeza ajena, dispongo lo siguiente en pleno uso de mis facultades físicas y mentales:

Si un día me despierto debajo de una pila de escombros, no quiero que me busquen policías ni soldados ni marinos. No quiero que me busquen funcionarios ni políticos ni expertos de la tele. No quiero que me busquen profesionales gringos ni israelíes ni japoneses. No quiero que me busquen con helicóptero ni con trascabo ni con grúa.

Si un día me despierto debajo de una pila de escombros, serán mis escombros. Le prohíbo la entrada al presidente, el gobernador y todos sus secuaces y cómplices. Le prohíbo la entrada a Coparmex y a Mexicanos Primero. Le prohíbo la entrada a Televisa. Le prohíbo la entrada a los mercaderes que calculan el precio del metro y la ganancia de la reconstrucción. Le prohíbo, sobre todo, a la autoridad correspondiente que impida el paso a mis escombros y ponga vallas alrededor de mis ruinas.

Si un día me despierto debajo de una pila de escombros, quiero que me busquen mis vecinos y parientes, la señora que iba pasando por enfrente, el taxista del otro lado de la calle, el taquero de la esquina. Quiero que me busquen los Topos, los albañiles, los brigadistas universitarios, los chavos y chavas de la prepa.

Quiero que me busque mi hijo, que se subió a la bici y fue por sus cuates a ver dónde ayudaban. Quiero que me busquen mis alumnos y exalumnos, que convirtieron sus casas en comedores y centros de acopio, y fueron también a ver cómo y dónde ayudaban.

Quiero que me busquen mis colegas maestras y maestros, que protegieron y consolaron a los niños hasta que llegaron sus papás a recogerlos y después, y no antes, fueron a encontrar a sus propias familias. Quiero que me busquen los que levantan el puño para pedir silencio y escuchar mi rumor, o imaginar que lo escuchan. Quiero que me busque la gente que busca sin parar y sin cobrar, porque sí, porque ni lo pensó, porque es lo humano y decente.

Si no, que ni me busquen.

La Jornada de  Oriente

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