Conocer y entender los objetivos y el desarrollo de la reforma agraria en México nos permite la comprensión de muchos problemas del sector agropecuario, en especial lo relativo a la tenencia de la tierra.
Concepto
A fines del siglo XIX predominaban condiciones precapitalistas en el campo mexicano, lo que dificultó el avance del capitalismo. La reforma agraria implicó la destrucción de dichas formas de precapitalistas. Esto quiere decir que fue un proceso de adecuación de las relaciones campesinas a las relaciones capitalistas, o sea, la introducción del capitalismo en el campo.
Introducir el capitalismo en el campo significó que se produjeran mercancías que se compraran y vendieran en los mercados, ya fueran nacionales o internacionales; que se invirtiera en maquinaria, equipo, fertilizantes, semillas mejoradas, etc.; que se aplicara nueva tecnología; en fin, que se incorporaran a la producción todo lo que caracteriza al sistema capitalista.
Existen varias formas de eliminar las relaciones precapitalistas en el campo, aunque básicamente se dan mediante la lucha de clases; es decir, la reforma agraria se puede llevar a cabo por medio de la vía latifundista o de la vía campesina.
La vía latifundista, llamada prusiana o de los junkers por Lenin, floreció en Inglaterra y después, en el siglo XIX, en algunos países de América Latina. Consiste en la transformación de los grandes latifundios de tipo feudal en explotación de tipo capitalista. Por lo general se ha desarrollado este proceso en forma violenta, con un doble resultado: por un lado, margina a una gran masa de campesinos, que al ser desposeídos de sus medios de producción se convierten en proletarios; y por el otro, los grandes latifundios se explotan en forma capitalista, constituyéndose así los neolatifundios.
La vía campesina constituye una verdadera revolución, ya que destruye completamente el latifundio y da lugar a nuevas relaciones sociales de producción. En algunos casos, se hace mediante la nacionalización y la eliminación de la propiedad privada. De manera menos radical, desemboca en formas de redistribución de la tierra, lo que beneficia a un mayor número de campesinos.
Esta vía se llama campesina porque el motor fundamental del proceso lo constituyen los campesinos, y ellos son sus principales beneficiarios; el reparto de tierras se hace en forma de pequeñas parcelas para quienes tienen derecho a ellas.
Esta vía se siguió en Estados Unidos. En muchos países, la reforma agraria ha tenido un carácter híbrido; es decir, ha combinado la vía latifundista y la campesina. Veamos ahora cómo se ha desarrollado este proceso en México.
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