vie, 15 julio 2016
Washington. Donald Trump seleccionó como su compañero de fórmula a Mike Pence para apaciguar las sospechas entre filas conservadoras tradicionales del Partido Republicano, asegurar que el multimillonario está verdaderamente comprometido con la agenda social derechista, sobre todo en torno a la oposición al aborto y a los derechos gay, y para intentar complacer a una parte de la cúpula del partido que ha dividido a lo largo de su campaña insurgente.
Pence, actual gobernador de Indiana, es considerado un militante conservador en las llamadas “guerras culturales”. Durante su docena de años como legislador federal y ahora como gobernador es conocido por su promoción de medidas anti-gay y anti aborto.
Pero como figura política, lo más notable de Pence es lo poco notable que es entre el público en general.
Sin embargo, se ha destacado como un guerrero conservador, encabezando el esfuerzo en el Congreso hace unos cinco años para intentar anular el financiamiento federal a la organización nacional de servicios de salud para mujeres, Planned Parenthood.
Como gobernador lanzó una ofensiva contra el matrimonio gay, logrando promulgar en ley una medida que en efecto permitía que negocios negaran servicios a parejas gay bajo una justificación de “libertad religiosa”.
Esa ley detonó protestas a nivel nacional que incluyó hasta un boicot empresarial que costó al estado decenas de millones en pérdidas al cancelarse eventos y convenciones de negocios en el estado. La ley fue enmendada poco después.
Pence es una figura confiable para un sector influyente de la cúpula republicana estratégicamente importante para la campaña de Trump en la elección general tanto en términos de fondos como apoyo en las urnas. La cúpula del partido nacional y estatal lo percibe como político estable y firme, y líderes republicanos como el presidente de la cámara baja Paul Ryan y el líder del Senado indicaron a medios antes del anuncio que aprobarían de la selección.
Sus destacadas credenciales como un conservador social también ayudan a Trump entre filas republicanas, sobre todo la derecha cristiana, que desde un inicio han sospechado de la sinceridad del candidato sobre los temas asociados con los “valores familiares”, lo cual se reduce en posiciones anti-aborto, anti derechos gay, entre otros.
A la vez, analistas interpretan la selección como una maniobra para “pacificar” a algunos conservadores que se habían sumado a intentos para descarrilar la coronación del multimillonario en la convención nacional del partido que arranca el próximo lunes en Cleveland.
El ahora candidato a la vicepresidencia del país no ha compartido, hasta hoy, algunas de las posiciones importantes de su nuevo jefe. Como legislador federal, apoyó el Acuerdo Transpacífico y la agenda del libre comercio que es parte del consenso tradicional del partido, pero que Trump no solo ha criticado, sino ha colocado el tema al centro de su campaña y ha prometido renegociar y hasta abrogar acuerdos de comercio existentes.
Por otro lado, Pence votó por autorizar la guerra en Irak, otro tema que Trump repetidamente condena como un fracaso de la política exterior, incluyendo ataques al propio ex presidente George W. Bush, republicano, por lanzar esa aventura bélica.
Y cuando Trump declaró hace unos meses su propuesta de prohibir el ingreso de musulmanes al país, Pence declaró por Twitter que era una idea “ofensiva e inconstitucional”.
Pence también está asumiendo un riesgo político al integrarse al equipo Trump, ya que una amplia gama de la cúpula de su partido ni se presentará en la convención nacional donde oficialmente será bendecido el nuevo dúo dinámico de la derecha. Nadie entre las figuras más prominentes del partido desea asociarse políticamente con Trump, y por ello, la lista de vicepresidenciables era no solo corta, sino carecía de figuras muy destacadas.
Los otros dos que estaban contemplados para ser seleccionados son más cercanos a Trump -el ex presidente de la cámara baja Newt Gingrich y el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie. Sin embargo, ambos tienen historiales política y personalmente complicados, incluyendo varios escándalos. Se espera que ambos sigan en posiciones influyentes dentro de la campaña.
Como todo en el universo Trump, el anuncio fue un ejercicio desordenado. El jueves la campaña de Trump filtró que seria Pence e informó que el anuncio formal se haría hoy con ambos políticos en Nueva York. Después de la tragedia en Niza, Trump anunció que postergaría el anuncio por respeto a los acontecimientos en Francia, ya que el momento no era el correcto. Hoy, aparentemente decidió que todo eso ya no sería cierto, y anunció su selección por su cuenta de Twitter.
La campaña de la demócrata Hillary Clinton de inmediato atacó la selección, subrayando que Pence es un extremista en torno a temas sociales como otros incluyendo inmigración y derechos laborales. Reiteraron que esa selección continuará nutriendo una política de división y fomentando políticas discriminatorias.
La relación es nueva entre los dos políticos, y está por verse qué tanto se aguantarán al arrancar el ciclo de la elección general que culminará el 8 de noviembre.
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